Esta Rueda está Rota (III). Un Tarugo al Borde del Universo

Hay un adagio que dice que “Quien no sabe explicar, es porque no sabe”.

El Originamiento Dependiente es en sí mismo la cosmovisión del Buddha. En él se concentra toda su sabiduría, siendo la extensión de las Nobles Verdades a todo lo existente. En los textos aparece en dos suttas: en el DN 15 Mahanidana Sutta y en el SN 12.1

Este segundo, es corto pero completo y dice lo siguiente:

 

“Sayutta Nikāya 12
Discursos conectados sobre la causalidad
1. Origen Dependiente

Así he oído. En una ocasión, el Bendito estaba viviendo en Sāvatthī en la Arboleda de Jeta, el Parque de Anathapindika. Allí el Bendito se dirigió a los bhikkhus así: “Bhikkhus!”

“Venerable señor!” Respondieron los monjes. El Bendito dijo esto:

“Bhikkhus, te enseñaré el origen dependiente. Escucha esto y atenta de cerca, hablaré. “-” Sí, venerable señor”, respondieron los bhikkhus. El Bendito dijo esto:

“¿Y qué, bhikkhus, es origen dependiente? Con la ignorancia como condición, la condicionalidad viene a existir. Con la condicionalidad como condición, conciencia; Con la conciencia como condición, nama-rupa; Con el nama-rupa como condición, las seis bases de los sentidos; Con las seis bases de los sentidos como condición, contacto; Con el contacto como condición, las reacciones emocionales; Con las reacciones emocionales como condición, la dependencia; Con la dependencia como condición, el apego Con el apego como condición, la existencia; Con la existencia como condición, el nacimiento; Con el nacimiento como condición, el envejecimiento y la muerte, el dolor, la lamentación, el dolor, el desagrado y la desesperación vienen a existir. Tal es el origen de toda esta masa de sufrimientos. Esto, bhikkhus, se llama originación dependiente.

“Pero con el resto de la desaparición y la cesación de la ignorancia viene la cesación de la condicionalidad; con el cese de la condicionalidad, el cese de la conciencia; Con la cesación de la conciencia, la cesación de nama-rupa; Con el cese de nama-rupa, el cese de las seis bases de los sentidos; Con el cese de las seis bases de los sentidos, el cese del contacto; Con el cese del contacto, la cesación de las reacciones emocionales; Con el cese de las reacciones emocionales, la cesación de la dependencia; Con el cese de la dependencia, el cese del apego; Con el cese del apego, el cese de la existencia; Con el cese de la existencia, el cese del nacimiento; Con la cesación del nacimiento, el envejecimiento y la muerte, el dolor, la lamentación, el dolor, el desagrado y la desesperación cesan. Tal es el cese de toda esta masa de sufrimientos.

Esto es lo que dijo el Bendito. Eufóricos, los bhikkhus se deleitaban en la declaración del Bendito.”

 

Como ya hemos visto en entradas anteriores, en realidad esta cosmovisión no dista nada en absoluto de la aplicación de la condicionalidad a todo lo que está en la órbita del Samsara. El primer eslabón, es la ignorancia que usando la teoría de la información es lo que preexiste para que la información pueda realizarse. Sin ignorancia, cualquier clase de información no es posible, y la condicionalidad es una clase de información. Por esto mismo, la condicionalidad se basa en la ignorancia. Como todo en el Samsara es condicionado, la conciencia se basa en la condicionalidad. La conciencia no surge “por sí misma” ni desaparece “por sí misma”, sino por condiciones. Además, la conciencia es aquello que experimenta, lo que determina a lo experimentado. A la vez, lo experimentado condiciona a lo que experimenta. O sea, existe una doble dependencia entre conciencia y namā-rupā. Ambos, son procesadoras de información, por lo que dependen en último extremo de la información y, por ende, de la condicionalidad ya que toda la información que procesan, tanto de entrada como de salida, se rige por las reglas de la condicionalidad. La mente (conciencia más namā-rupā), no “crea” cosas de la nada que tengan existencia inherente, esto sería pensamiento mágico.

De Namā depende la puerta de la mente, y de rūpa las puertas de los cinco sentidos. Sin apoyo de quien procese la entrada/salida los sentidos no son sentidos, no pueden funcionar. A su vez, el contacto depende de las bases de los sentidos, lo que es obvio. Las reacciones emocionales surgen en dependencia del contacto.

Uso la palabra “dependencia”, por ser una tendencia subyacente que es la necesidad, la falta, el ansia, igual que el drogadicto desarrolla dependencia hacia una sustancia y esta se manifiesta cuando se siente bien o mal, es decir, la dependencia surge debido a una reacción emocional.

El apego se da debido a esa dependencia, que vimos en el caso específico de los humanos que es específicamente a la felicidad, aunque puede haber otros factores añadidos.

El apego siempre es de un sujeto a un objeto, por lo que al final, el apego siempre es a la existencia. Mientras el apego exista, la existencia existe. La existencia no tiene razón de ser en sí misma. La existencia aparece, se mantiene y se protege gracias al apego.

La existencia subyace a las “vidas”. En realidad, la vida no es otra cosa que el paso por una morada. La muerte es el final de una morada, y el nacimiento es la inauguración de la siguiente. Las diferentes moradas son diferentes combinaciones de namā-rupā, o sea, de lo que se experimenta. Mientras el proceso de la conciencia se mantenga, siempre estará experimentando “algo”, o sea, un namā-rupā. Es por ello por lo que la existencia determina que cuando un namā-rupā se extinga, aparecerá otro namā-rupā. Cuando un viajero atraviesa por un paisaje y se acaba, indefectiblemente aparece otro paisaje. Mientras exista viajero, existirá paisaje.

Así, la existencia determina el nacimiento y con él, el envejecimiento y la muerte, el dolor, la lamentación, el dolor, el desagrado y la desesperación vienen a existir. Tal es el origen de toda esta masa de sufrimientos.

El sutta acaba diciendo que con el fin de la ignorancia acaba todo. Lo que es evidente. Pero ¿qué es el fin de la ignorancia? La tercera noble verdad: Nibbāna.

Nibbāna es incondicionado porque la información no es posible precisamente porque la ignorancia no existe. Así, el fin de todo sufrimiento es Nibbāna.

 

Muy resumido el Originamiento Dependiente es esto. Aplicando exclusivamente la lógica se deduce cada uno de los pasos… si y solo si, sabemos el significado de cada paso, claro.

Y ahí, de nuevo, la tradición budista no ha podido por menos que aplicar a cada eslabón, significados más bien “exóticos” lo que lleva a un barullo indescifrable.

Si tomamos cualquier traducción “ortodoxa” del Originamiento Dependiente, nos encontramos con aberraciones como las siguientes:

Se trata la ignorancia como un “no saber” … tomado de la cosmogonía del brahmanismo. Así que un término técnico se convierte en “mágico”, justamente lo que se trata de combatir: el pensamiento mágico.

La condicionalidad, sankharā, cuya definición “metafísica” es “Agregado de las condiciones o propiedades esenciales de un proceso o resultado dado, por ejemplo: La suma de las condiciones o propiedades que constituyen o dan como resultado la vida o la existencia”, se traduce como “formaciones volitivas” …

La voluntad no existe al no poder existir la libertad, porque todo está condicionado en el Samsara y las cosas para existir no dependen de la voluntad de un Brahma, ni de nadie. Estas traducciones son tan ridículas como que llegan a sostener que todo aquello que se hace distraído no tiene consecuencias…

Usan “nombre y forma” sin significado en sí mismo. No se trata como lo que se experimenta, sino una masa apelotonada, para algunos de “factores mentales”, términos que se inventan para darle sentido a un “nombre y forma”. Así, el sistema abhidhámmico del que surgieron varias religiones a partir del concilio de Asoka, crea esta aberración, para decir que la conciencia es la sopa y los factores mentales, los tropezones…

Con lo fácil que es “lo que experimenta” y “lo experimentado”, prefieren una ideación culinaria. ¿Es que solo piensan en comer?

Por supuesto, la dependencia, que llaman “ansia”, es algo así como alguien con espumarajos en la boca dispuesto a morderte si te descuidas. Y el apego es como el ansia, pero más ansiosa. ¿No será que les dan náuseas las sopas de tropezones mentales?

El apego condiciona la existencia… “Sí, así es” … pero se repite:

La existencia condiciona el nacimiento, y todo lo demás… “Sí, así es” … ¿qué? ¿quién dijo eso?,

Ananda a las preguntas del Buddha cuando lo expuso, sonaba igual que el mal alumno que dice a todo “Sí, así es”, porque no se entera de nada y espera que el maestro no le pregunte si se ha enterado y así pasar el mal trago. Esos “Sí, Señor” los tenemos distribuidos en el Mahanidana Sutta. Entre los 9 “Sí, así es”, y los 21 “No, venerable señor”, Ananda dio muestras bien amplias de no haberse enterado de nada.

Aquí dejo la sección del Mahanidana Sutta, en bruto. Así que, cuando Mahakassapa decidió recurrir al sirviente para montar su doctrina, el resultado ha sido el que es: la inutilidad del su dhamma, el dhamma negro de Mahakassapa, que ni se parece, al Dhamma del Buddha. El dhamma negro que se estudia, pero no se practica, porque lo absurdo es impracticable.

Ananda aparece como el padre de todos los tarugos. Esos mismos de “Aquí pone…” Y si consideramos que entender perfectamente el Originamiento Dependiente es condición necesaria para la Iluminación, el círculo se cierra.

 

 

Digha Nikaya 15
Mahanidana Sutta
Gran discurso sobre el origen

 

Esto he escuchado:

En una ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los kurus, donde está una de sus ciudades de nombre Kammasadhamma. Allí, el Venerable Ananda se acercó al Bienaventurado, le rindió homenaje y se sentó a un lado. Una vez sentado ahí, se dirigió al Bienaventurado con estas palabras: “¡Esto es maravilloso, ¡Venerable Señor, esto es asombroso, Venerable Señor! ¡Qué profundo es este origen dependiente y qué profunda apariencia tiene! Y, aun así, ¡con qué claridad lo puedo ver!”.

“No digas esto, Ananda. No digas así. Es profundo este origen dependiente y tiene una apariencia profunda. Pero, es por falta de entendimiento y penetración en el Dhamma, que esta generación se parece a una enredada maraña, a un nudo de bola de cordeles, a unas cañas y juncos enmarañados, que no puede traspasar el samsara, los planos de privaciones, los planos de aflicción y el mal destino.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿la vejez y la muerte existen debido a alguna condición específica?’, debería respondérsele: ‘Sí, así es’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es la condición que hace surgir la vejez y la muerte?’, debería respondérsele: ‘El nacimiento es la condición para que surja la vejez y la muerte’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿el nacimiento existe debido a alguna condición específica?’, debería respondérsele: ‘Sí, así es’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es la condición que hace surgir el nacimiento?’, debería respondérsele: ‘La existencia es la condición para que surja el nacimiento’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿la existencia existe debido a alguna condición específica?’, debería respondérsele: ‘Sí, así es’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es la condición que hace surgir la existencia?’, debería respondérsele: ‘El apego es la condición para que surja la existencia’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿el apego existe debido a alguna condición específica?’, debería respondérsele: ‘Sí, así es’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es la condición que hace surgir el apego?’, debería respondérsele: ‘La avidez es la condición para que surja el apego’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿la avidez existe debido a alguna condición específica?’, debería respondérsele: ‘Sí, así es’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es la condición que hace surgir la avidez?’, debería respondérsele: ‘La sensación es la condición para que surja la avidez’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿la sensación existe debido a alguna condición específica?’, debería respondérsele: ‘Sí, así es’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es la condición que hace surgir la sensación?’, debería respondérsele: ‘El contacto es la condición para que surja la sensación’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿el contacto existe debido a alguna condición específica?’, debería respondérsele: ‘Sí, así es’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es la condición que hace surgir el contacto?’, debería respondérsele: ‘El nombre y la forma es la condición para que surja el contacto’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿el nombre y la forma existe debido a alguna condición específica?’, debería respondérsele: ‘Sí, así es’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es la condición que hace surgir el nombre y la forma?’, debería respondérsele: ‘La conciencia es la condición para que surja el nombre y la forma’.

“Si alguien preguntara, Ananda, ‘¿la conciencia existe debido a alguna condición específica?’, debería respondérsele: ‘Sí, así es’.

“Y si alguien preguntara: ‘¿Cuál es la condición que hace surgir la conciencia?’, debería respondérsele: ‘El nombre y la forma es la condición para que surja la conciencia’.

“De esta manera, Ananda, con el nombre y la forma como condición, he aquí el estado de conciencia; con el estado de conciencia como condición, he aquí el nombre y la forma; con el nombre y la forma como condición, de aquí el contacto; con el contacto como condición, he aquí la sensación; con la sensación como condición, he aquí la avidez; con la avidez como condición, he aquí el apego; con el apego como condición, he aquí la existencia; con la existencia como condición, he aquí el nacimiento; con el nacimiento como condición, he aquí la vejez, la muerte, la pena, el dolor, el lamento, la aflicción y la desesperanza. Éste es el origen de toda esta masa de la insatisfacción.

“Se ha dicho, Ananda: ‘Con el nacimiento como condición, he aquí la vejez y la muerte’, y así es cómo se debe entender esto: si no hubiese nacimientos de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera —es decir, si no hubiese nacimientos de los devas en el plano de los devas, si no hubiese nacimientos de los gandhabbas … yakkhas … demonios … humanos … cuadrúpedos … pájaros … reptiles … u otros seres en sus respectivos planes―, entonces, con la completa desaparición del nacimiento, con el cese del nacimiento, ¿podría surgir la vejez y la muerte?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición de la vejez y la muerte: el nacimiento.

“Se ha dicho, Ananda: ‘Con la existencia como condición, he aquí el nacimiento’, y así es cómo se debe entender esto: si no hubiese existencias de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera —es decir, si no hubiese existencias en el plano sensorial, si no hubiese existencias en el plano de las formas, ni hubiese existencias en el plano sin formas―, entonces, con la completa desaparición de la existencia, con el cese de la existencia, ¿podría surgir el nacimiento?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición del nacimiento: la existencia.

“Se ha dicho, Ananda: ‘Con el apego como condición, he aquí la existencia’, y así es cómo hay que entender esto: si no hubiese apego de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera

—es decir, si no hubiese apego a la sensualidad, si no hubiese apego a las opiniones, si no hubiese apego a los ritos y las ceremonias, si ni hubiese apego a las doctrinas sobre el alma―,

entonces, con la completa desaparición del apego, con el cese del apego, ¿podría surgir la existencia?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición de la existencia: el apego.

“Se ha dicho, Ananda: ‘Con la avidez como condición, he aquí el apego’, y así es cómo hay que entender esto: si no hubiese avidez de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera

—es decir, si no hubiese avidez de la sensualidad, si no hubiese avidez de la existencia, ni hubiese avidez de la no existencia—

entonces, con la completa desaparición de la avidez, con el cese de la avidez, ¿podría surgir el apego?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición del apego: la avidez.

“Se ha dicho, Ananda: ‘Con la sensación como condición, he aquí la avidez’, y así es cómo hay que entender esto: si no hubiese sensación de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera

—es decir, si no hubiese sensación nacida del contacto con el ojo, si no hubiese sensación nacida del contacto con el oído, si no hubiese sensación nacida del contacto con la nariz, si no hubiese sensación nacida del contacto con la lengua, si no hubiese sensación nacida del contacto con el cuerpo, ni hubiese sensación nacida del contacto con la mente―,

entonces, con la completa desaparición de la sensación, con el cese de la sensación, ¿podría surgir la avidez?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición de la avidez: la sensación.

“Así que, Ananda, la sensación condiciona la avidez, la avidez condiciona la búsqueda, la búsqueda condiciona la adquisición, la adquisición condiciona la toma de decisión, la toma de decisión condiciona el deseo y la codicia, el deseo y la codicia condiciona el apego, el apego condiciona el posesionamiento, el posesionamiento condiciona la avaricia, la avaricia condiciona la protección y, por causa de tomar la protección, surgen varias situaciones perjudiciales, como tomar palos y espadas, provocar grescas, disputas, conflictos, acusaciones, abusos y mentiras.

“Se ha dicho, Ananda: ‘Por causa de tomar la protección surgen varias situaciones perjudiciales, como tomar palos y espadas, provocar grescas, disputas, conflictos, acusaciones, abusos y mentiras’, y así es cómo hay que entender esto: si no hubiese protección de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera, entonces, con la completa desaparición de la protección, con el cese de la protección, ¿podrían surgir estas situaciones perjudiciales, como tomar palos y espadas, provocar grescas, disputas, conflictos, acusaciones, abusos y mentiras?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, esta es la causa, la razón, el origen y la condición de estas situaciones perjudiciales, como tomar palos y espadas, provocar grescas, disputas, conflictos, acusaciones, abusos y mentiras: la protección.

“Se ha dicho, Ananda: ‘La avaricia condiciona la protección’, y así es cómo hay que entender esto: si no hubiese avaricia de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera, entonces, con la completa desaparición de la avaricia, con el cese de la avaricia, ¿podría surgir la protección?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición de la protección: la avaricia.

“Se ha dicho, Ananda: ‘El posesionamiento condiciona la avaricia … el apego condiciona el posesionamiento … el deseo y la codicia condicionan el apego … la toma de decisión condiciona el deseo y la codicia … la adquisición condiciona la toma de decisión … la búsqueda condiciona la adquisición … la avidez condiciona la búsqueda’ y así es cómo hay que entender esto: si no hubiese avidez de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera

—es decir, si no hubiese avidez de la sensualidad, si no hubiese avidez de la existencia, ni la avidez de la no-existencia―,

entonces, con la completa desaparición de la avidez, con el cese de la avidez, ¿podría surgir la búsqueda?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición de la búsqueda: la avidez. De esta manera, Ananda, estos dos elementos llegan a unirse en el lugar de la sensación [1].

“Se ha dicho, Ananda: ‘Con el contacto como condición, he aquí la sensación’, y así es cómo hay que entender esto: si no hubiese contacto de ninguna clase, en ningún lugar y de ninguna manera

—es decir, si no hubiese contacto del ojo, si no hubiese contacto del oído, si no hubiese contacto de la nariz, si no hubiese contacto de la lengua, si no hubiese contacto del cuerpo, ni hubiese contacto de la mente―,

entonces, con la completa desaparición del contacto, con el cese del contacto, ¿podría surgir la sensación?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición de la sensación: el contacto.

“Se ha dicho, Ananda: ‘Con el nombre y la forma como condición, he aquí el contacto’, y así es cómo hay que entender esto: si no hubiese nombre

—es decir, si no hubiese cualidades mentales, si no hubiese ideas, si no hubiese rasgos mentales, si no hubiese indicaciones mediante estos nombres―,

entonces, ¿podría surgir el contacto como designación de las formas?”.

“No, venerable señor”.

“Por otro lado, si no hubiese formas

—es decir, si no hubiese permutaciones, si no hubiese signos, si no hubiese cualidades materiales, si no hubiese indicaciones mediante las cuales estos factores materiales se dan a conocer―,

entonces, ¿podría surgir el contacto como reacción de las formas?”.

“No, venerable señor”.

“Y si no hubiese nombre ni forma

—es decir, si no hubiese permutaciones de ellas, signos, cualidades ni indicaciones mediante las cuales estos factores, tanto materiales como inmateriales, se dan a conocer―,

¿podría surgir el contacto como designación y el contacto como reacción?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición del contacto: el nombre y la forma.

“Se ha dicho, Ananda: ‘Con la conciencia como condición, he aquí el nombre y la forma’, y así es cómo hay que entender esto: si la conciencia no descendiera al útero materno, ¿podría surgir el nombre y la forma?”.

“No, venerable señor”.

“Por otro lado, si después de haber descendido al útero materno, la conciencia se apartara, ¿podría el nombre y la forma ser producido en este mundo?”.

“No, venerable señor”.

“Y si la conciencia de un muchacho o una muchacha fuera cortada, ¿podría el nombre y la forma llegar a su madurez?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición del nombre y la forma: la conciencia.

“Se ha dicho, Ananda: ‘Con el nombre y la forma como condición, he aquí la conciencia’, y así es cómo hay que entender esto: si la conciencia no encontrara su soporte en el nombre y la forma, ¿podrían surgir y llegar a actuar el nacimiento, la vejez, la muerte y el futuro dolor?”.

“No, venerable señor”.

“Por lo tanto, ésta es la causa, la razón, el origen y la condición de la conciencia: el nombre y la forma.

“Este es el alcance, Ananda, del surgimiento del nacimiento, la vejez, la muerte, la caída dentro de los otros planes y la reaparición. Este es el alcance de la designación, de los conceptos, de la expresión. Este es el alcance de la esfera del discernimiento, esfera en la cual el ciclo de las innumerables vueltas se hace manifiesto en este mundo, es decir, el nombre y la forma junto con

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