Nada Extraordinario (I). El Buddha exhibicionista.

Cuando la gente considera lo que hizo el Buddha, muchos de ellos se postran y le adoran, más a él que a lo que hizo. Tanto es así que, para ellos, un humano corriente no podría haberlo hecho. Así que le hicieron príncipe de un reino feliz y construyeron una preciosa leyenda donde iban sucediéndose elefantes blancos, visiones psicodélicas, una reina joven madre que muere y se convierte en la reina de los dioses… Una vida en palacio preservada de las penas de la existencia y, aun así, saldrá el héroe abandonando a su joven esposa y a un hijo que acaba de nacer, desobedeciendo incluso al rey, para resolver un problema que él nunca había conocido: el sufrimiento.

Y le otorgan las treinta y dos marcas del Gran Hombre.

Puestas todas ellas en un cuerpo, tenemos algo así como un alien: abre la boca y son todo dientes, en lugar de ocho, tiene cuarenta, todos iguales y juntos. No tiene piernas, tiene patas: de antílope, con tobillos altos…pero muy cortas, porque con las manos llega a las dos rodillas. Padece ictericia: es amarillo. Además, es muy peludo: todos sus poros tienen pelo, y una ceja continua negra y blanca (hasta aquí más parecería simio) … los pelos de la cabeza los tiene en punta haciendo tirabuzones hacia arriba (ni con permanente se imagina) y de color azul oscuro igual que sus ojos, rodeados de pestañas de vaca. Lengua muy larga… y cabezón. Y lo más importante: está dotado de un micro pene.

Y para dar fe, un buen día fue el brahmán Sela a comprobar si el Buddha realmente era un Gran Hombre, un ser completamente iluminado y, si así fuera tendría las marcas…

El Buddha al verle dudando, porque obviamente no podía ver su micro pene y la longitud de su lengua, después de mirar y mirar, se apiada y va…

Y le enseña el pito.

Y se toca las dos orejas con la lengua.

Y dice de sí que es estupendísimo, o sea, que así demuestra que es un Buddha, y no solo esta vez, también hizo de exhibicionista con Brahmayu:

Majjhima Nikaya 92

Sela Sutta

Discurso con Sela

 

El brahmán Sela se fue junto al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Cuando esas amables y corteses palabras de bienvenida habían terminado, se sentó a un lado y miró el cuerpo del Bienaventurado averiguando si poseía las treinta y dos marcas del Gran Hombre. Y vio más o menos las treinta y dos marcas del Gran Hombre en el cuerpo del Bienaventurado excepto dos; ya que estaba dubitativo e inseguro sobre dos de las marcas, y no pudo decidirse en su mente acerca de ellas: sobre si el órgano reproductivo estaba encerrado en una vaina y sobre la longitud de la lengua.

Entonces, al Bienaventurado se le ocurrió esto: “este brahmán Sela ve más o menos las treinta y dos marcas del Gran Hombre sobre mí excepto dos; ya que está dubitativo e inseguro sobre dos de las marcas, y no puede decidirse en su mente acerca de ellas: sobre si el órgano reproductivo está encerrado en una vaina y sobre la longitud de la lengua.”

Entonces, el Bienaventurado hizo una hazaña con sus poderes sobrenaturales tal, que brahmán Sela vio que el órgano reproductivo del Bienaventurado estaba encerrado en una vaina. Acto seguido, el Bienaventurado sacó la lengua y repetidamente tocó con ella a ambos agujeros de las orejas y las ventanas de la nariz, y cubrió la frente entera con su lengua.

Entonces, el brahmán Sela pensó: “el asceta Gotama posee las treinta y dos marcas del Gran Hombre; las tiene completas, no incompletas. Pero aun así no sé si él es un buda o no. Sin embargo, había escuchado decir a nuestros ancianos brahmanes, a aquellos que hablan de acuerdo al linaje de los maestros, que los que son Realizados y Plenamente Iluminados lo revelan ellos mismos cuando se pronuncian sus alabanzas. ¿Qué tal si ensalzo al asceta Gotama en su propia presencia con versos adecuados?”

[Buda:]

Ya soy un rey, oh Sela,

Soy el supremo rey del Dhamma,

He puesto en movimiento la Rueda del Dhamma,

La rueda que no puede parar”.

[Sela:]

Tú reclamas ser plenamente iluminado,

Me dijiste, oh Gotama:

“Soy el supremo rey del Dhamma,

He puesto en movimiento la Rueda del Dhamma.”

¿Quién es tu general, aquel discípulo

¿Que sigue el camino propio del Maestro?

¿Quién es aquel que te ayuda a ti

¿Poner en movimiento la rueda?

[Buda:]

La rueda se pone en el movimiento por mí,

Aquella misma suprema rueda del Dhamma,

Sariputta, el hijo del Tathagata

Me ayuda a poner en el movimiento esa rueda.

Lo que tiene que ser conocido, es conocido directamente,

Lo que tiene que ser desarrollado, ha sido desarrollado,

Lo que tiene que ser abandonado, ha sido abandonado,

Por eso, brahmán, yo soy el Buda.

Así que haz cesar tus dudas acerca de mí,

Y pon una resolución firme en su lugar,

Por eso es siempre difícil ganar

La visión de un Iluminado.

Soy uno, cuya presencia en el mundo

Es extremadamente inaudita,

Soy Plenamente Iluminado,

Yo, oh brahmán, soy el médico supremo.

Soy santo sin compasiones,

Soy alguien que ha destruido todas las hordas del Mara;

Habiendo derrotado a todos mis enemigos,

Me regocijo libre de miedo.

Majjhima Nikaya 91

Brahmayu Sutta

Discurso con Brahmayu

 

Entonces, al Bienaventurado se le ocurrió esto: “este estudiante brahmán Uttara ve más o menos las treinta y dos marcas del Gran Hombre sobre mí excepto dos; ya que está dubitativo e inseguro sobre dos de las marcas, y no puede decidirse en su mente acerca de ellas: sobre si el órgano reproductivo está encerrado en una vaina y sobre la longitud de la lengua.”

Entonces, el Bienaventurado hizo una hazaña con sus poderes sobrenaturales tal, que el estudiante brahmán Uttara vio que el órgano reproductivo del Bienaventurado estaba encerrado en una vaina. Acto seguido, el Bienaventurado sacó la lengua y repetidamente tocó con ella a ambos agujeros de las orejas y las ventanas de la nariz, y cubrió la frente entera con su lengua.

Digha Nikaya 14

Mahapadana Sutta

Gran discurso sobre el linaje

 

Dvattimsamahapurisalakkhana—Treinta y dos marcas del Gran Hombre

“Monjes, cuando el príncipe Vipassi ha nacido, los devas se aparecieron al rey Bandhuma y le dijeron: ‘Su majestad, un hijo le ha nacido. Dígnese a verlo, señor’. Entonces, el rey se fijó en el príncipe y luego dijo a los brahmanes, hábiles en leer los signos: ‘Vosotros, señores, que sois hábiles en leer los signos, examinad al príncipe’. Entonces, los brahmanes examinaron al príncipe y le dijeron al rey: ‘Señor, alégrese, porque un poderoso hijo le ha nacido. Esta es una gran ganancia, señor, un gran provecho para su majestad, que semejante hijo haya nacido dentro de su familia. Su majestad, este príncipe está dotado de las treinta y dos marcas de un Gran Hombre. Para semejantes personas, sólo están abiertos dos cursos de acción: si vive la vida del hombre hogareño, llegará a ser un soberano, un recto monarca de leyes que pone en movimiento la rueda, conquistador de los cuatro puntos cardinales, que establece la seguridad de su reinado y posee los siete tesoros: el tesoro de la rueda, el tesoro del elefante, el tesoro del caballo, el tesoro de la joya, el tesoro de la mujer, el tesoro del hombre hogareño y, el séptimo, el tesoro del consejero. Tendrá más de mil hijos, todos ellos héroes, de la estatura heroica, conquistadores de hostiles ejércitos. Morará habiendo conquistado esta tierra rodeada por la mar, sin cayados ni espadas, sólo por medio de la ley. Pero si abandona la vida hogareña y escoge el estilo de vida sin hogar, entonces llegará a ser un Arahant, un Buda plenamente despierto, alguien que retira el velo del mundo.

“‘Y, señor, ¿cuáles son estas treinta y dos marcas de un Gran Hombre? … (Se repiten las características del soberano y el Buda, respectivamente, del verso anterior)

“‘(i) Tiene los pies firmemente establecidos [1], y el muchacho tiene los pies firmemente establecidos, lo que es una marca del Gran Hombre.

“‘(ii) En las plantas de sus pies hay discos con mil radios, en cada uno de los cuales está ligeramente señalado su centro neurálgico, y el muchacho tiene en las plantas de sus pies discos con mil radios, en cada uno de los cuales está ligeramente señalado su centro neurálgico, lo que es una marca del Gran Hombre.

“‘(iii) Proyecta los talones…

“‘(iv) Tiene largos dedos de las manos y de los pies [2]…

“‘(v) Sus pies y manos son suaves y tiernos…

“‘(vi) Sus pies y manos con como una red [3]…

“‘(vii) Tiene los tobillos elevados [4]…

“‘(viii) Sus piernas son como las de un antílope…

“‘(ix) Estando de pie y sin flexionarse, puede tocar y frotar sus rodillas con ambas manos…

“‘(x) Su órgano reproductivo está encerrado en una vaina…

“‘(xi) Su cutis es brillante de color dorado…

“‘(xii) Su piel es tan delicada y lisa que nada de polvo puede adherirse a su cuerpo…

“‘(xiii) El pelo de su cuerpo está separado uno en cada poro…

“‘(xiv) Sus cabellos en la cabeza crecen hacia arriba, cada uno de los cuales es negro azulado como el colirio [5], rizado en anillos hacia la derecha…

“‘(xv) Su cuerpo es divinamente erecto [6]…

“‘(xvi) Tiene siete superficies convexas [7]…

“‘(xvii) La parte frontal de su cuerpo es como la de un león…

“‘(xviii) No existen huecos entre sus hombros…

“‘(xix) Sus proporciones son como las de una higuera: la altura de su cuerpo es la misma que la extensión de sus brazos y viceversa…

“‘(xx) Su busto es uniformemente redondeado…

“‘(xxi) Tiene un perfecto sentido de sabor [8]…

“‘(xxii) Tiene la mandíbula como un león…

“‘(xxiii) Tiene cuarenta dientes…

“‘(xxiv) Sus dientes son nivelados…

“‘(xxv) No existen espacios entre sus dientes…

“‘(xxvi) Su diente canino es muy brilloso…

“‘(xxvii) Su lengua es muy larga…

“‘(xxviii) Tiene la voz como la del Brama…

“‘(xxix) Sus ojos son de color azul oscuro…

“‘(xxx) Sus pestañas son como las de una vaca…

“‘(xxxi) El pelo entre sus cejas es blanco y suave como algodón…

“‘(xxxii) Su cabeza es como un turbante real [9], y el muchacho tiene su cabeza como un turbante real, lo que es una marca del Gran Hombre [10].

“’Su majestad, este príncipe está dotado de las treinta y dos marcas de un Gran Hombre. Para semejantes personas, sólo están abiertos dos cursos de acción: si vive la vida del hombre hogareño, llegará a ser un soberano, un recto monarca de leyes que pone en movimiento la rueda, conquistador de los cuatro puntos cardinales, que establece la seguridad de su reinado y posee los siete tesoros: el tesoro de la rueda, el tesoro del elefante, el tesoro del caballo, el tesoro de la joya, el tesoro de la mujer, el tesoro del hombre hogareño y, el séptimo, el tesoro del consejero. Tendrá más de mil hijos, todos ellos héroes, de la estatura heroica, conquistadores de hostiles ejércitos. Morará habiendo conquistado esta tierra rodeada por la mar, sin cayados ni espadas, sólo por medio de la ley. Pero si abandona la vida hogareña y escoge el estilo de vida sin hogar, entonces llegará a ser un Arahant, un Buda plenamente despierto, alguien que retira el velo del mundo’.

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