La Estructura de la Realidad (VIII)

Vamos a explicar la realidad con peras y manzanas.

En capítulos anteriores, hemos descrito las ocho relaciones que dibujan la conexión de las condiciones entre sí, lo de la suficiencia y la necesidad.

Ahí vemos que las condiciones condicionan a las condiciones.

Esta sentencia que es de una obviedad evidente encierra unas consecuencias fundamentales, tanto que constituye junto con la sentencia de “todo en el Samsara es condicionado” los dos axiomas en los que se basa la Estructura de la Realidad.

La primera frase dice que las condiciones condicionan a las condiciones. O sea, las condiciones son condicionadas por las condiciones. Las condiciones no son condicionadas por nada más que las condiciones. Y las condiciones solo condicionan a las condiciones.

Y, teniendo en cuenta la segunda sentencia, se deduce que si todo en el Samsara es condicionado y solo las condiciones condicionan condiciones y las condiciones son condicionadas por condiciones, entonces todo en el samsara son condiciones.

Vamos a tratar de falsarlo.

Cuando decimos que el nacimiento condiciona a un individuo, es porque el individuo es una condición.

No es concebible “ver” a una condición “empujando” a un “individuo” a hacer o a ser algo, entendiendo por individuo un ente en sí mismo.

Estamos rodeados de condiciones, por lo que las “cosas” no son realmente “cosas”, sino un tipo especial de condición. Lo que llamamos “cosas” como, por ejemplo, las personas, las sensaciones, la conciencia, las ideas, los conceptos, las partículas de materia o energía, son realmente “paquetes de condiciones”.

Esto es especialmente sencillo de ver en una partícula elemental. Por ejemplo, un electrón es un paquete de condiciones, unas heredadas de su pertenencia a la clase electrón, y otras propias como su posición y su cantidad de movimiento. Igual podemos hacerlo ver con el resto de fermiones y de bosones.

Si los ladrillos de una casa son de barro, la casa es de barro.

Pues, por lo mismo, si las partículas elementales, además de los vacíos y las leyes físicas son condiciones, el universo es un paquete de condiciones.

Pero hay más. Está la “pila” de las condiciones. Es decir, el historial de las condiciones que han dado lugar a la condición actual. Dicho de otra forma, el conjunto de todo su kamma.

Puede parecernos que las condiciones andan “por ahí”, o están en el “pasado”.

Ambas perspectivas son absurdas. No hay ni una “por ahí” ni un “pasado”.

El tiempo no es más que una ilusión, práctica para entender las reglas de las condiciones, pero es algo tan relativo a tantas cosas, que simplemente no existe. No sirve ni siquiera para argumentar nada.

Todas las condiciones pasadas están en el paquete.

Pondré un ejemplo.

Cuando se investiga un accidente, laboral, por ejemplo, se hace en un determinado momento con las pruebas que se obtienen en ese momento. Todas esas pruebas se recaban en el presente (de hecho, solo el presente, aquí, existe). Ahí están todas: el trabajador estaba ahí. No había medios de protección individual y las colectivas fallaron. No había señalización, no se le dio formación y no funcionó el sistema de primeros auxilios. Y podemos remontarnos a que el sistema de gestión de la prevención era deficiente y los procedimientos de trabajo eran inexistentes.

Ningún investigador se va al pasado a recabar información. Toda está ahí, en el muerto y en lo que le rodea. Ahí están desde el día que se conocieron sus padres, hasta la división de la célula eucariota primigenia de la que proceden muchos seres vivos en la Tierra.

Si el investigador pudiera ir al pasado, podría evitar el accidente matando a la célula eucariota. Haciendo esto, el accidente no se hubiera producido, pero, además, el planeta sería cualquier otra cosa ni parecida a esto.

Sacar condiciones del paquete es imposible. El samsara, a partir de ese momento, empezaría a colapsar en las consecuencias de esa rama, llegando en el infinito a colapsar completamente.

Así pues, lo que vemos como “objetos” en el Samsara son paquetes de condiciones, o más bien, sacos de basura de restos desechados que una vez tuvieron una vida y lo que queda son sus desechos.

Sí. Mírate. Eres una bolsa de basura de restos de condiciones que te siguen condicionando porque eres eso, una condición.

Visto así, resultaría deprimente, pero es lo que hay. Y ya sabes, si no te gusta, salte del juego. Despierta.

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