Una Burbuja de Nibbāna

 

No podemos hablar de tiempo donde el tiempo no existe, ni tampoco de donde porque el lugar tampoco existe. Digamos que en nunca en ninguna parte se generó una burbuja de vacío. Era algo novedoso porque donde todo está lleno, donde todo es completo, esa burbuja irrumpió con su intrínseca vacuidad. Ese vacío podría producir movimiento, podría ser el motor de la creación.

Dentro de la burbuja, dentro de sus límites, apareció movimiento y parió al tiempo. Y el tiempo parió el espacio y todos juntos, vacío, movimiento, tiempo y espacio se encadenaron para siempre en la condicionalidad. El vacío se le llamó ignorancia y al movimiento, información.

Era una burbuja muy pequeña, situada dentro de donde nada está condicionado, no más de diez centímetros cúbicos. Y la burbuja estaba vacía. Pero la información ya había engendrado la condicionalidad y ésta estableció una sola fuerza, la fuerza del movimiento de dentro de la burbuja. Una fuerza dentro de un vacío.

Y colapsó.

Donde había una única fuerza se hicieron dos: una fuerte y otra débil, liberándose una inmensa cantidad de energía, energía pura, expandiéndose en sí misma, en su propio espacio, inflando el vacío. Infinitas partículas de energía que surgen y desaparecen sin cesar cuyo resultante es cero.

Y volvió a colapsar.

Donde había dos fuerzas, ahora son tres porque de la débil, surge la nuclear débil y la electromagnética, y ahora sí, se forma masa. Toda la masa del Universo, movida por la expansión de ese propio vacío de energía oscura.

Todo circulando apoyado en su vacío que cimienta ese universo puntual, pequeño o inmenso, dependiendo de C.

¿Dónde está el Universo? Aquí… pero ¿afuera?

Simplemente no hay afuera.

El Universo corriendo dentro de la burbuja, el Samsara…

¿Cuántos Universos caben en un Samsara?

Infinitos. Tantos como vacíos que colapsen repetidamente…

Y la burbuja parece que es sólida, que es autoportante, pura. Llena de condicionalidad que circula dentro del vacío, impermanente e insustancial.

¿O no?

Dentro de la inmensidad del Universo, dentro de la inmensidad del Samsara existe algo que no es inmenso, la burbuja dentro de la burbuja. La burbuja de Nibbāna.

Una burbuja transparente al Samsara a la que no puede condicionar y, sin embargo, ella sí puede ser descondicionada por ella.  Un agujero negro recaptando lo que se liberó y dio lugar a toda esa masa de sufrimiento. Llenando el hueco. Atrayéndote, entregándote.

Dejas de ser del tiempo, dejas de ser del espacio, disolviéndote.

Para ser todo.

Fundiéndote de nuevo en lo que nunca salió, porque aquí no hay tiempo.

Bienvenido a casa.

La sabiduría te trajo.

Bienvenido.

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