La sorprendente ética del Buddha: lo Bueno.

 

“Hacer el bien, evitar el mal, purificar la mente, ésa es la enseñanza de los Buddhas…” (Dhammapada).

 

Anguttara Nikaya. Colección de discursos agrupados numéricamente

10.178–188. Lo bueno

 

“Monjes, voy a enseñaros lo que es bueno y lo que es malo. Escuchad y prestad atención que voy a hablar”.

“Sí, Venerable Señor”, respondieron aquellos monjes y el Bienaventurado continuó:

“Y, ¿qué es lo bueno, monjes? La abstención de la destrucción de la vida, la abstención de tomar lo que a uno no le ha sido dado, la abstención de la inapropiada conducta sexual, la abstención de la mentira, la abstención de la forma de hablar que cause divisiones, la abstención de la áspera forma de hablar, la abstención de charlas frívolas, el no-anhelo, la benevolencia y el recto punto de vista. Esto se llama lo bueno”.

Y ¿qué es hacer el bien?

Lo bueno, para el Buddha son siete abstenciones, una negación, una negación de una negación y el recto punto de vista.

O sea, en ningún caso, el bien consiste en “hacer cosas buenas”.

Este extremo, aunque parezca sorprendente, es el único compatible con el principio de condicionalidad y con el kamma.

¿Cómo se puede saber, a priori, que el resultado de una acción “buena” no va a tener efectos perniciosos? ¿Confiando en la “buena intención”? El ideario popular reclama el dicho de que el infierno está empedrado de buenas intenciones… Cualquiera puede recordar los múltiples casos en los que por hacerle un favor a alguien provocas condiciones que te llevan a meterte en problemas en situaciones que son un infierno. Realmente el mayor sufrimiento experimentado en una vida proviene de acciones fundamentadas en la “buena intención”. Te casas porque amas a la otra persona y le dedicas tu vida y cuando te divorcias todo el “bien” que has hecho solo provoca efectos kammicos negativos. Y te preguntas ¿por qué me pasa esto si lo hice con la mejor ·intención”?.

Y esto no es un fallo del kamma, es un fallo del correcto punto de vista. El error es hacer cosas basadas en la ignorancia. Si haces cosas basadas en la ignorancia el resultado kammico puede ser desastroso. ¿Cuántas veces te has pensado, si lo sé no lo hago?

¿Y cómo podemos evitarlo?

Lo primero, no haciendo “cosas buenas”, porque no sabemos si van a resultar buenas. Y si no queda más remedio empleando el Correcto Punto de Vista, que es la única acción positiva que el Buddha recoge como “el bien”.

Con un correcto punto de vista, y no con la intención, podemos evitar hacerle el mal a nosotros y a nuestro entorno.

Un Buddha no genera kamma. Y no es “mágica” la no generación de kamma, es que se abstiene de actuar. Si no actúas, si no piensas, si no hablas, no generas condicionalidad, y si lo hace, lo hace con correcto punto de vista: no hace nada, aunque sea “bueno, compasivo, amoroso” que pueda causar un desastre en el futuro.

Esto me trae a la mente a la familia de una conocidísima cantante española. Estuvo cuidando de su familia al extremo, protegiéndoles de todo. Mientras ella vivió su familia fue feliz. Ahora, diez años después de su muerte, tiene a su viudo alcoholizado, deprimido y en la cárcel por homicidio involuntario, a su hijo, en la cárcel por tráfico y consumo de drogas, a su hermano y mánager arrastrando sus desgracias en platós televisivos. ¿Qué falló? Que ella actuó “de buena fe”, haciendo “lo mejor para su familia”, haciendo “el bien”. No hizo el bien, los hizo dependientes de ella, así que, a su muerte, esa familia se desintegró y ha provocado un sufrimiento terrible a sus seres queridos. ¿Por qué? Porque actuó, y actuó sin un correcto punto de vista, cegada por una mezcla de amor incondicional e ignorancia.

Si no tienes toda la información de las consecuencias que va a generar una acción, abstente.

Eso es lo que nos dice el Buddha.

El kamma no es magia. El kamma son las condiciones que generan nuestras acciones. Y algunas de nuestras acciones comienzan con la volición, otras son inconscientes, y una volición basada en incorrectos puntos de vista, o una acción hecha inconscientemente, que ya por si carece del correcto punto de vista, lleva la semilla del desastre, no sólo en las siguientes existencias, sino aquí y ahora.

La volición no consiste en elegir entre cosas “buenas” y cosas “malas”. La volición consiste en elegir con sabiduría o con ignorancia. El kamma es condicionado por la ignorancia. Y esto que digo no es más que el primer enlace del Origen Condicionado.

Los que sostienen que el kamma depende de la “volición” o bien equiparan el término “volición” con el de “ignorancia” o bien, por ignorancia, ignoran la base de toda la sabiduría del Buddha: el Origen Condicionado.

El Dhamma no se contradice. Los comentaristas lo hacen todo el tiempo. Y la ignorancia hace que aquellos que deben guiar a la gente, con su incorrecto punto de vista, los lleven al desastre. Pero las consecuencias no las pagan ellos sino los que los siguen. Y aquí está la cuestión: uno de los seis grandes males en aceptar como maestro a alguien que no sea el mismo Buddha. Y esto es porque un maestro sin la capacidad del correcto punto de vista del Buddha tiene la potencialidad de un incorrecto punto de vista, lo que se traduce en la posibilidad cierta de que te haga cometer errores, errores que cometes tú, no él, y la carga kámmica recae en ti. No en él. Y eso es uno de los seis grandes males. Y como siempre, la buena intención es indiferente,

De las siete abstenciones, tres son de acción, pero cuatro son de palabra. La palabra tiene la fascinante capacidad de provocar kamma en otros, ni la acción, ni el apego ni la aversión, sólo la palabra. Una palabra al viento no condiciona nada, esa misma palabra en el oído preciso en el momento preciso, dependiendo de otras condiciones, puede provocar en el que la escucha una acción con una carga kámmica muy pesada, que va a pagar el que la hace, no el que la dice.

La incorrecta palabra es lo más dañino que podemos practicar con los demás. La incorrecta palabra de un maestro te lleva al infierno. Te lleva a ti, no a él.

Es por todo esto que la clase de amor más elevada es la Ecuanimidad. No actúas, dejas hacer, dejas que la cond¡cionalidad se desarrolle y si tienes que intervenir lo haces aplicándote, esforzándote, en el correcto punto de vista.

Metta, Karuna y Mudita son tipos de amor con carga kámmica, y no son propios de los completamente iluminados. Sólo generan felicidad, pero pueden llevar a la acción y así provocar condiciones. Los arahants no generan condiciones. Están desprendidos del Samsara. Flotando fuera de la condicionalidad

Y aquí el punto final. Tú tienes la posibilidad de generar condiciones, eso sin problema, de hecho, lo haces contínuamente.

Ahora que esas condiciones, una vez liberadas en la condicionalidad, se combinen entre sí y con otras anteriores en ese maremágnum y provoquen causas cuyos efectos sólo sean beneficiosos no está ya en tu mano. Y como no lo está, es caso de duda, no actúes

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Ricardo dice:

    El hecho de salvar una vida, por ejemplo, cómo se enmarca en este tema?

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    1. tommit dice:

      Es evidente: sólo lo debes hacer si estás muy seguro de las consecuencias. Salvar vidas no siempre es bueno. Que le pregunten a la comadrona de la madre de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili. Por poner un ejemplo….

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