Hacer lo que se tiene que hacer

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Hay gente que hace lo que tiene que hacer, y gente que no hace lo que tiene que hacer. Las situaciones son planteadas por el kamma. Y lo que se hace, también. Ahora bien, hay gente que no hace lo correcto y lo trata de justificar con diversos argumentos que no son el kamma.

Y como ya sabemos, todo lo que no sea kamma es magia y la magia se asienta en creencias, es decir, en la ignorancia una vez más. Esto es recurrente. En este sutta aparecen tres argumentos que se emplearon para justificar la inacción.

 

 

El primer argumento que dice que “Todo lo que este individuo experimenta — placentero, doloroso o neutral— se debe a hechos pasados«. Los que creen que los hechos pasados son lo más importante no tienen ni idea de que hay cosas que deberían y no deberían hacerse. Dado que no entienden como algo verdadero y válido lo que se debe hacer o no se debe hacer, son confusos, no se protegen a sí mismos, e incluso la designación personal ‘asceta’ no podría aplicarse legítimamente a ellos. Esta es la refutación a esta doctrina que ampara la ignorancia.

Aquí no se refuta la condicionalidad, las causas que determinan los fenómenos, sino la doctrina que se escuda en los hechos pasados para justificar la ignorancia. Precisamente es esa ignorancia, que proviene del pasado, la que ofusca y confunde e ignora qué es lo que se debe y no que no se debe hacer.

Este es un punto importante. La sabiduría instrumenta la visión de lo que se debe y no se debe hacer y el sabio actúa exclusivamente haciendo lo que debe hacer. No porque pueda elegir o haya un libre albedrío, sino porque entiende el kamma y no vive tratando de oponerse a él inventando doctrinas mágicas que justifiquen una mala acción.

 

El segundo argumento echa mano de diosito. Esta actitud infantil es la más extendida. «Si Dios quiere», «Dios no lo quiso», «es la voluntad de Dios». Es decir, al ver sus errores trata de justificarse echando la culpa a diosito. Este es otro argumento que sirve para cubrir la ignorancia. Dios es perfecto para eso.

 

El tercer argumento es aún más estereotipado: “Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y visión: «Todo lo que este individuo experimenta, placentero, doloroso o neutral, no tiene causa ni razón». Si recurrimos a la definición de “libre albedrío”: voluntad no gobernada por la razón, sino por el apetito, antojo o capricho vemos claramente una condena a la doctrina del libre albedrío que se basa en la incondicionalidad de la voluntad, es decir, que la voluntad escaparía del Samsara, lo que es pensamiento mágico, aún más mágico que diosito.

 

Curiosamente, este sutta se usa por los religiosos hinayanas para tratar de demostrar justamente lo contrario. Ya se sabe: la religión no es concebible sin su pizca de magia.

 

Colección de Discursos de Agrupados Temáticamente

AN 3.61. Principios Sectarios

— Bhikkhus, existen estos tres principios sectarios que, cuando son cuestionados, interrogados e interrogados por los sabios, y llevados a su conclusión, terminarán en no hacer.

—¿Cuáles son esos tres?

—Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y visión: «Todo lo que este individuo experimenta — placentero, doloroso o neutral — se debe a hechos pasados».

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y visión: «Todo lo que este individuo experimenta — placentero, doloroso o neutral — se debe a la creación del Señor Dios».

Hay algunos ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y visión: «Todo lo que este individuo experimenta, placentero, doloroso o neutral, no tiene causa ni razón».

Con respecto a esto, me acerqué a los ascetas y brahmanes cuya opinión es que todo lo que se experimenta es por hechos pasados, y les dije: ‘¿Es realmente cierto que esta es la visión de los venerables?’ Y respondieron: ‘ Si’. Les dije: ‘En ese caso, podrías matar criaturas vivientes, robar, ser incauto; usar un discurso falso, divisivo, áspero o sin sentido; ser codicioso, malicioso o tener una visión equivocada, todo debido a hechos pasados ​​».

Aquellos que creen que los hechos pasados ​​son lo más importante no tienen entusiasmo ni esfuerzo, ni idea de que hay cosas que deberían y no deberían hacerse. Como no reconocen como un hecho genuino que hay cosas que deberían y no deberían hacerse, son despreocupadas y descuidadas, y no pueden llamarse acertadamente ascetas. Esta es mi primera refutación legítima de los ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y este punto de vista.

Con respecto a esto, me acerqué a los ascetas y brahmines cuya opinión es que todo lo que se experimenta es debido a la creación del Señor Dios, y les dije: ‘¿Es realmente cierto que esta es la opinión de los venerables?’ Y respondieron , ‘Si’. Les dije: ‘En ese caso, podrías matar criaturas vivientes, robar, ser incauto; usar un discurso falso, divisivo, áspero o sin sentido; ser codicioso, malicioso o tener una visión equivocada, todo por culpa de la creación del Señor Dios «.

Aquellos que creen que el poder creativo del Señor Dios es lo más importante, no tienen entusiasmo, ni esfuerzo, ni idea de que hay cosas que deberían y no deberían hacerse. Como no reconocen como un hecho genuino que hay cosas que deberían y no deberían hacerse, son despreocupadas y descuidadas, y no pueden llamarse acertadamente ascetas. Esta es mi segunda refutación legítima de los ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y este punto de vista.

Con respecto a esto, me acerqué a los ascetas y brahmanes cuya opinión es que todo lo que se experimenta no tiene causa o razón, y les dije: ‘¿Es realmente cierto que esta es la visión de los venerables?’ Y ellos respondieron: ‘ Si’. Les dije: ‘En ese caso, podrías matar criaturas vivientes, robar, ser incauto; usar un discurso falso, divisivo, áspero o sin sentido; ser codicioso, malicioso o tener una visión equivocada, todo sin causa o razón «.

Aquellos que creen que la ausencia de causa o razón es lo más importante no tienen entusiasmo, ni esfuerzo, ni idea de que hay cosas que deberían y no deberían hacerse. Como no reconocen como un hecho genuino que hay cosas que deberían y no deberían hacerse, son despreocupadas y descuidadas, y no pueden llamarse acertadamente ascetas. Esta es mi tercera refutación legítima de los ascetas y brahmanes que tienen esta doctrina y este punto de vista.

Estos son los tres principios sectarios, perseguidos, presionados y asados ​​por el astuto, que, cuando llegan a su conclusión, terminan con la inacción.

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