20 Mentiras Sobre el Buddha

La lejanía en el tiempo, la cultura oral en la que vivió y las leyendas fantásticas creadoras del mito fueron configurando un personaje deificado de quien fue extraordinario ser humano.

 

  1. El Buddha era un príncipe, hijo de Suddhodhana, rey de los Sakyas.

Su padre trabajaba en el campo, pero era un rico hacendado

 

Entonces, príncipe, recordé: ‘Un día, cuando mi padre, del clan de los sakyas, estaba trabajando, yo me encontraba sentado tomando la fresca a la sombra de un árbol.

MN 85. Bodhirajakumara sutta

Señores, el recluso Gotama salió y abandonó mucho oro y lingotes almacenados en bóvedas y en lofts.

MN 95. Canki Sutta

 

  1. La madre del Buddha, la reina Mahā Māyā, murió durante el parto.

Si se despide de él su madre, no podía estar muerta.

 

  1. El Buddha estaba casado con su prima.

No hay mención alguna de mujer o hijos. Además, no se despidió de ellos, Si existieran no sería lógico.

 

  1. El Buddha tenía un hijo llamado Rahula.

Rahula significa “impedimento” extraño nombre para poner a un hijo, pero adecuado para la leyenda. Existe un monje de nombre Rahula, pero el Buddha no se refiere a él con ninguna clase de familiaridad.

“Más tarde, cuando era joven, un hombre de cabello negro, dotado de la bendición de la juventud, en la primicia de la vida, aunque mi madre y padre desearon otra cosa y derramaron lágrimas, afeité mi cabeza y la barba, me puse el hábito amarillo y salí del hogar para asumir un estilo de vida sin hogar.

MN 85. Bodhirajakumara sutta

Señores, el recluso Gotama salió de su hogar y se quedó sin hogar cuando aún era joven, un joven de cabello negro y dotado de la bendición de la juventud, en el apogeo de la vida. Señores, el recluso Gotama se afeitó el pelo y la barba, se puso la túnica amarilla, y pasó de la vida familiar a la falta de hogar, aunque su madre y su padre desearon lo contrario y lloraron con caras llorosas. […] Señores, el recluso Gotama salió de una familia rica, de una familia de gran riqueza y grandes posesiones.

MN 95. Canki Sutta

 

  1. El Buddha logró la Iluminación practicando Vipāssana.

Esto también es falso. EL Buddha usó las jhānas. “Vipassana” es un agregado de ejercicios ideados en el siglo XVIII EC por Mendawi, un monje birmano que lo que buscaba era que su cuerpo se momificara. Fue declarado herético por el Sangha oficial en su tiempo. Posteriormente se hizo popular fundamentalmente entre los occidentales ávidos de ejercicios de meditación.

 

  1. El Buddha se llamaba Siddharta.

Siddhatta o Siddharta es un adjetivo que significa “El que lo consiguió”. Es otro adjetivo como Buddha que significa “Despierto”.

En realidad, él nunca quiso que se conociera su nombre para hacer notar que el logro lo consiguió por él mismo, no por su cuna, familia o cualquier otra circunstancia de su nacimiento.

 

  1. El Buddha nació en Lumbini.

El autor del fraude fue el Dr. Führer, un conocido sinvergüenza que vendía estelas de Asoka fabricadas por él mismo a las localidades que querían turismo espiritual en la India imperial de principios del siglo XX. Fue denunciado por las propias autoridades británicas, pero el negocio que inició resultó demasiado jugoso como para desecharlo.

 

  1. El Buddha era un señor gordito con el pelo ensortijado.

Era muy guapo, lo que no es compatible con las figuras helenísticas que hicieron de él siglos más tarde. Además, los renunciantes se rapaban el pelo y comían lo que les daban y solo una vez al día.

“Señores, el recluso Gotama es guapo, elegante y agraciado, posee una belleza suprema de tez. Con sublime belleza y sublime presencia, destacable a la vista.

MN 95. Canki Sutta

 

  1. El Buddha pertenecía al Gotama Gotra.

Esto también es falso. Gotama es, incluso a día de hoy, un apellido brahmán y el Buddha dejó claro que él no era brahmán. Le colocaron el apellido porque era uno de los más prestigiosos de su tiempo.

‘En verdad, señores, el Samaṇa Gotama cree en el Karma, y ​​en acción, él es quien pone la justicia en primer plano (de sus exhortaciones) a la raza Brahman. […]. “En verdad, señores, el Samana Gotama salió de una familia distinguida primigenia entre los clanes Kshatriya.

DN4. A Sonadanda

 

  1. Mahapajapati Gotami era su tía y madre adoptiva.

No necesitaba ninguna madre adoptiva. Mahapajapati fue su primera y más destacada bhikkhuni, poseedora de unas facultades extraordinarias, pero no era pariente del Buddha. Nótese que no podía ser hermana de su madre llamándose Gotama como él. Esto obedece a una burda maniobra machista para atribuir la excelencia de Mahapajapati a su presunta “mágica” familia.

“Monjes, la primera entre mis discípulas monjas en el señorío es Mahapajapati Gotama.

AN 1.235–247. Quinto subcapítulo

 

  1. El Buddha se iluminó bajo el árbol Bodhi.

Con el calor que hace en India, lo normal es que el Buddha se pusiera debajo de una sombra. Lo que sí sabemos, y esto es muy importante, es que se fue a vivir a Uruvela, un lugar muy agradable en un bosque encantador con un río de aguas claras y suaves riberas. Tener agua corriendo donde se medita es muy importante, la especie de uno u otro árbol, no.

“Siguiendo con la búsqueda, príncipe, de lo que es saludable, buscando el estado supremo de la de paz sublime, recorrí por partes el país de Magadha, hasta que finalmente llegué a Uruvela, en Senanigama. Allí vi un terreno agradable, un bosque encantador, con un río de aguas claras con agradables y suaves riberas, que estaba cerca de un pueblo donde obtener la comida de las limosnas. Entonces, consideré esto: ‘Este es un terreno agradable, este es un bosque encantador, con un río de aguas claras con agradables y suaves riberas, que está cerca del pueblo donde obtener la comida de las limosnas. Esto será apropiado para que el hijo de clan haga el esfuerzo, que intente esforzarse’. Y me senté allí pensando: ‘Esto será apropiado para hacer el esfuerzo’.

MN 85. Bodhirajakumara sutta

 

  1. El Buddha, justo antes de su iluminación, se decidió a comer para salvar su vida.

El Buddha estaba exhausto cuando descubrió que la forma de lograr la iluminación pasaba por conseguir las jhānas. Entonces se dio cuenta de que no podría generar suficiente “felicidad que no tiene nada que ver con los sentidos”, es decir, el neurotransmisor llamado serotonina generado directamente sin usar los sentidos, si no comía su precursor que es el aminoácido triptófano, así como vitamina B6 y glucosa. Por eso no comió cualquier cosa, sino arroz y cuajada. Algo que no entendieron los renunciantes que le acompañaban.

“Entonces, príncipe, recordé: ‘Un día, cuando mi padre, del clan de los sakyas, estaba trabajando, yo me encontraba sentado tomando la fresca a la sombra de un árbol. Allí, apartado de los deseos de los sentidos, apartado de lo que es perjudicial, alcancé y permanecí en la primera abstracción meditativa, en la que hay gozo y felicidad nacidos del aislamiento y va acompañada de ideación y reflexión’. ¿No podría ser ése el camino hacia la iluminación?’.

“Y, a la luz de aquel recuerdo, comprendí: ‘Éste es el camino hacia la iluminación’.

“Entonces pensé: ‘¿Por qué temer a una felicidad que no tiene nada que ver con los placeres de los sentidos ni con lo que es perjudicial?’.

“Y me dije: ‘No temo a esa felicidad que no tiene nada que ver con los placeres de los sentidos ni con lo perjudicial’.

“Entonces, príncipe, pensé: ‘No es fácil lograr esa felicidad con un cuerpo llegado a tanta extenuación, ¿y si comiera algo sólido, arroz hervido y cuajada?’.

“Así que comí algo sólido, arroz hervido y cuajada. En aquella ocasión me acompañaban cinco monjes que pensaban: ‘Si el asceta Gotama logra la Enseñanza, nos lo dirá’. Pero, por tomar algo sólido, arroz y cuajada, se decepcionaron conmigo y se fueron pensando: ‘El asceta Gotama se pega la buena vida, ha dejado de lado el esfuerzo dándose a la buena vida’.

“Así que, tras ingerir comida sólida y haber recuperado fuerza, apartado de los deseos de los sentidos, apartado de lo que es perjudicial, alcancé y permanecí en la primera abstracción meditativa, en la que hay gozo y felicidad nacidos del apartamiento, y va acompañada de ideación y reflexión”.

MN 85. Bodhirajakumara sutta

 

  1. El Buddha era una persona humilde y sin ego.

El Buddha no mentía, así que no se andaba con falsas modestias. La humildad no era una virtud que le adornara. La virtud es hipocresía, el Buddha no era hipócrita.

“Entonces, respondí a Ajivaka Upaka en verso:

“Victorioso, sobre todo, conocedor de todo, soy yo,
entre todas las cosas incorruptibles,
dejando todo, libre de la muerte y la avidez,
conociendo por mí mismo, ¿a quién podría yo seguir?

Para mí, no hay maestro,
uno como yo, no existe,
en este mundo con sus devas,
no hay nadie igual a mí.

Desde que soy perfecto en el mundo,
el maestro supremo soy yo.
Yo sólo soy el Despierto a todo,
llegué a estar sereno, a alcanzar el Nibbana.

Para poner en movimiento la rueda del Dhamma,
voy a la ciudad de Kasi,
tocando el tambor de la inmortalidad,
en el mundo que llegó a enceguecer”.

MN 85. Bodhirajakumara sutta

 

  1. El Buddha era amable y bondadoso.

Podríamos decir que era justamente lo contario. Tenía mucho carácter, no soportaba que nadie le contradijera y no dudaba en insultar a quien mostraba concepciones erróneas.

“Hombre necio, ¿me has escuchado alguna vez predicar así la Enseñanza a alguien? Hombre necio, ¿no he dicho de muchas maneras que la conciencia surge dependientemente y que sin condición no hay surgir de la conciencia? Sin embargo, tú, hombre necio, con tu mala interpretación, nos calumnias, te dañas a ti mismo y generas mucho demérito. Esto te acarreará perjuicio y sufrimiento durante mucho tiempo”.

Entonces el Bienaventurado dijo a los monjes:

“¿Qué os parece, monjes? ¿Ha calado en el monje Sāti, el hijo del pescador, la Enseñanza y la Disciplina?”.

“¿Cómo podría ser, venerable señor? No, venerable señor”.

Dicho esto, el monje Sāti, el hijo del pescador, se quedó sentado en silencio, perplejo, con los hombros caídos, cabizbajo, triste y sin palabras. Entonces el Bienaventurado, sabiendo esto, le dijo así:

“Hombre necio, serás conocido por tu propia opinión perniciosa. Ahora preguntaré a los monjes”.

Entonces, el Bienaventurado dijo a los monjes:

“Monjes, ¿entendéis la predicación de la Enseñanza tal y como lo hace el monje Sāti, el hijo del pescador, que, con su mala interpretación, nos calumnia, se daña a sí mismo y genera mucho demérito?”.

“No, venerable señor, el Bienaventurado ha dicho de muchas maneras que la conciencia surge dependientemente y que sin condición no hay surgir de la conciencia”.

“Bien, monjes, bueno es que entendáis así la predicación de la Enseñanza, porque yo he dicho de muchas maneras que la conciencia surge dependientemente y que sin condición no hay surgir de la conciencia.

“Sin embargo el monje Sāti, el hijo del pescador, hombre necio, con su mala interpretación nos calumnia, se daña a sí mismo y genera mucho demérito. Esto le acarreará perjuicio y sufrimiento durante mucho tiempo.

MN 38. Mahatanhasankhaya Sutta

 

15. El Buddha murió de viejo.

No. El Buddha ya estaba muy cansado y harto de mantener una vida solo para que otros se iluminaran. Cuando vio que el objetivo ya estaba cumplido, se suicidó. El suicidio es la forma normal de los arahants para entrar en su parinibbāna.

Luego de pasar la noche, Cunda el Herrero, en su propia residencia, habiendo preparado excelentes alimentos, y una gran cantidad de carne de cerdo tierna, anunció el momento al Bendito, diciendo “Es hora, reverendo señor, la comida está lista “.

Luego, el Elegido, después de haberse vestido a la hora de la mañana, después de recoger su tazón y su túnica, junto con la Comunidad de monjes, se acercó a la residencia de los Cunda Herrero y, después de acercarse, se sentó en el asiento preparado. Habiéndose sentado, el Bendito se dirigió a Cunda el Herrero, diciendo

“Sírvame con la carne de cerdo tierna que ha preparado, Cunda, pero sirva a la Comunidad de monjes con los otros alimentos que se han preparado”.

“Muy bien, reverendo señor”, dijo Cunda the Herrero, y después de responder al Bendito, sirvió al Bendito con la carne de cerdo tierna que se había preparado, pero sirvió a la Comunidad de monjes con los otros alimentos que se habían preparado.  Entonces el Bendito se dirigió a Cunda el Herrero, diciendo:

“Tiren esa carne de cerdo tierna a un foso, Cunda, porque no veo, Cunda, en el mundo con sus Divinidades, Māra y Brahmā, en esta generación con sus ascetas y brahmanes, príncipes y hombres, uno que, habiéndolo comido, podría digerirlo por completo, excepto uno Realizado “.

“Muy bien, reverendo señor”, dijo Cunda el Herrero, y después de responder al Bendito, y arrojando lo que quedaba de esa tierna carne de cerdo en un foso, se acercó al Bendito, y después de acercarse y adorar al Bendito, se sentó a un lado.

Mientras estaba sentado a un lado, el Bendito instruyó, despertó, entusiasmó y animó a Cunda el Herrero, quien habló sobre la Enseñanza y se levantó del asiento, se fue.

Luego, para el Bendito, después de comer la comida de Cunda the Herrero, surgió una dolorosa aflicción, se produjo una disentería sangrienta y sentimientos fuertes, como el final de la muerte. Allí el Bendito, conscientemente, con plena conciencia, soportó esos dolores sin preocuparse. Entonces el Bendito se dirigió al venerable Ānanda, diciendo: “Ven, Ānanda, acércate a Kusinara”.

“Muy bien, reverendo señor”, el venerable Ānanda respondió al Bendito.
“Habiendo comido la comida de Cunda el Herrero, he oído,
El Firme experimentó una aflicción muy fuerte, como la muerte termina.

Para el Maestro, que había comido carne de cerdo tierna,
surgió una enfermedad muy fuerte.

Si bien todavía purgar el Compasivo Uno dijo: ‘Me voy a ir a la ciudad de Kusinara’”.

DN 16. Mahāparinibbāna sutta

 

  1. Los discípulos favoritos del Buddha eran Ananda y Mahākassapa.

Los discípulos favoritos del Buddha y sus mejores amigos fueron Sāriputta y Moggallana.

Ananda era su sirviente, no su primo. Por su parte Mahākassapa era un monje importante en el sangha y no era hermano de Sariputta. Al igual que Ananda no había conseguido ningún nivel de iluminación. En el último momento, el Buddha reprocha a Ananda su fracaso y no deja a nadie su sangha, algo que esperaba Mahakassapa para sí. Ananda era muy popular por estar muy cercano al Buddha, pero no había logrado nada. Estos dos personajes, después del parinibbāna del Bendito, toman todo el protagonismo al dirigir el primer concilio con la mitad de los monjes, el resto les abandonó al considerar desviadas las conclusiones del mismo.

Sāriputta era el principal discípulo del Buddha. También se le llama Upatissa, que evidentemente era su nombre personal. Sāriputta fue un gran amigo de Mahāmoggallāna. Después de salir juntos bajo Sañjaya, escuchó la esencia del Dhamma de Assaji, y junto con Moggallāna se convirtieron en monjes bajo el Buddha. Esto fue poco después del despertar del Buddha. Sāriputta pronto se iluminó y se convirtió en un maestro popular, muy respetado por los otros monjes y a menudo alabado por el Buddha. Él aparece en muchos suttas como profesor. Falleció poco antes del Buddha.

Moggallana fue el segundo de los Discípulos Principales de Buddha. Él y Sāriputta salieron como discípulos de Sañjaya. Después de un tiempo, Sāriputta, vagando por Rājagaha, conoció a Assaji, fue convertido por él a la fe de Buddha, y se convirtió en un sotāpanna. Encontró a Moggallāna y repitió la estrofa que había escuchado de Assaji ye dhammā hetuppabhavā, etc., y Moggallāna también se convirtió en sotāpanna. Luego, los dos decidieron visitar al Buddha en Veḷuvana, después de un intento fallido de persuadir a Sañjaya para que los acompañara. Los discípulos de Sañjaya, sin embargo, quinientos en número, aceptaron ir, y todos llegaron a Veḷuvana. El Buddha les predicó, y los ordenó diciendo: “Vengan, monjes”. Vin.i.39 ff. Moggallāna fue a la aldea de Kallavāla AN.iv.85 f. en Māgadha, y allí, en el séptimo día después de su ordenación, la somnolencia lo venció mientras se sentaba a meditar. El Buddha lo sabía y, apareciendo ante él, lo exhortó a ser celoso. Ese mismo día alcanzó el estado de Arahant.

Se declara que Sāriputta y Moggallāna son los discípulos ideales, cuyo ejemplo otros deberían tratar de seguir. SN.ii.235 AN.i.88 En el Saccavibhaṅga Sutta MN.iii.248, el Buddha distingue así a estos “hermanos gemelos” de los demás: “Sāriputta es como la que produce y Moggallāna es como la enfermera de lo que trae. adelante; Sāriputta entrena en los frutos de la conversión, Moggallāna entrena en el bien supremo “. La preeminencia de Moggallāna estaba en su poder psíquico. AN.i.23 Cuando el Buddha y sus monjes no pudieron obtener limosnas en Verañja, Moggallāna ofreció dar la vuelta a la tierra, de modo que la esencia de la tierra, que estaba en la superficie inferior, pudiera servir como alimento. También se ofreció a abrir un camino desde Nalerupu, para que los monjes pudieran ir fácilmente a pedir limosna; pero esta oferta fue rechazada por el Buddha. Vin.iii.7

Se dan varias instancias de este despliegue especial de iddhi. Una vez, a petición del Buddha, con su dedo gordo del pie, sacudió el Migāramātupāsāda, y lo hizo sonar para aterrorizar a algunos monjes que se sentaban en la planta baja del edificio, hablando de manera vaga y frívola, a pesar del hecho de que el Buddha estaba en el piso superior. SN.v.269 ff.

En el Māratajjanīya Sutta MN.i.332 ff. Se nos cuenta cómo Māra preocupó a Moggallāna entrando en su vientre, pero Moggallāna le ordenó salir y le contó cómo él mismo había sido una vez Māra llamada Dūsī cuya hermana Kāḷī era la madre de la Māra actual. Dūsī incitó a los jefes de familia contra el Buddha Kakusandha y, como resultado, nació en el purgatorio.

Moggallāna podía ver petas y otros espíritus invisibles al ojo mortal ordinario. SN.ii.254 ff. Nos dicen SN.v.366 f. que las visitas de Moggallāna a los mundos deva fueron muy bien recibidos por los devas.

El Buddha hizo un cumplido a los poderes de predicación de Moggallāna cuando, tras haberse predicado a los sākyanos en su nuevo Mote Hall en Kapilavatthu, le pidió a Moggallāna, después de su partida, que hablara con los monjes, ya que él mismo estaba cansado. Y Moggallāna les habló de los deseos y de los medios para deshacerse de ellos. Al final del sermón, el Buddha lo elogió calurosamente. SN.iv.183 ff. Se menciona en otra parte SN.iv.262–26 9 de sermones elocuentes predicados por él sobre los jhānas, sobre las cualidades que conducen a la verdadera emancipación, AN.v.155 y siguientes y de las visitas que Sakka le hizo en compañía de muchos otros dioses para escucharlo predicar. Otros devas también fueron a escucharlo, por ejemplo, Candana, Suyāma, Santusita, Sunimitta y Vasavatti SN.iv.269–2 80 También fue consultado por aquellos como Vacchagotta, SN.iv.391 y siguientes. y Vappa, AN.ii.196 ff. Con ganas de aprender de él las enseñanzas del Buddha. El Buddha depositó una gran fe en sus dos principales discípulos y los miró para mantener pura la Orden. Hay un caso registrado de Moggallāna tomando a un monje malvado, empujando hacia afuera y cerrando la puerta. AN.iv.204 ff. Una vez, cuando un monje acusó a Sāriputta de haberlo ofendido cuando estaba a punto de comenzar un viaje, Moggallāna y Ānanda fueron de alojamiento en lugar para convocar a los monjes para que pudieran escuchar a Sāriputta vindicarse. Vin.ii.236 AN.iv.374

Su fama había llegado incluso al mundo Brahma, ya que encontramos a Tudu Brahmā cantando sus alabanzas, para gran molestia del monje Kokalika. AN.v.170 ff.  Snp.p.231 ff. Cuando Devadatta creó un cisma entre los monjes y llevó quinientos de ellos a Gayāsīsa, el Buddha envió a Sāriputta y Moggallāna para que los devolvieran. Tuvieron éxito en esta misión. Kakudha Koliyaputta, una vez sirviente de Moggallāna y más tarde nacida en un gran manomayakāya, advirtió a Moggallāna de las intrigas de Devadatta contra el Buddha, pero Buddha ignoró esta información que Moggallāna le había llevado. Vin.ii.185 AN.iii.122 ff. Moggallāna parece haber llevado a cabo diligentemente la acusación que le impuso el Buddha de cuidar el bienestar de los monjes.

El amor que existía entre Moggallāna y Sāriputta era mutuo, al igual que la admiración. Los versos de Sāriputta en alabanza a Moggallāna Thag.1178–11 81 son incluso más elocuentes que los de Moggallāna en alabanza a Sāriputta. Thag.1176 Su vínculo más fuerte era el amor de cada uno por el Buddha; cuando estaban lejos de él, se relacionaban entre sí cómo habían estado conversando con él por medio del oído divino y el ojo divino. SN.ii.275 ff. Moggallāna en otra parte también SN.ii.273 f. les dice a los monjes de una conversación que mantuvo con el Buddha por medio de estos poderes divinos. Para otra discusión entre Sāriputta y Moggallāna, vea. AN.ii.154 f.

En el Mahāgosiṅga Sutta MN.i.212 los encontramos alojados en el Gosiṅgasālavana en compañía de Mahā Kassapa, Ānanda, Revata y Anuruddha, comprometidos en una discusión amistosa, refiriendo sus conclusiones al Buddha para su opinión. Sāriputta, Moggallāna y Anuruddha se mencionan nuevamente SN.v.174 f.  SN.v.299 como quedarse en el Ketakīvana en Sāketa. Entre las discusiones entre Anuruddha y Moggallāna se registra una en la que Anuruddha habla del valor de cultivar los cuatro satipaṭṭhānas. SN.v.294 f. Parece que era habitual que Sāriputta y Moggallāna, en sus viajes, viajaran juntos a la cabeza de los monjes, y los discípulos laicos, que dieron limosna a los monjes, estaban ansiosos por incluirlos en sus invitaciones. AN.iii.336 AN.iv.63.

Sāriputta muere antes de Moggallāna. Moggallāna, evidentemente, muere ante el Buddha, ya que el Saṃyutta contiene una referencia al Buddha que habla de ambos como muertos. Sin embargo, los primeros textos no contienen ningún registro de las circunstancias de la muerte de Moggallāna.

“En cierta ocasión el Bienaventurado estaba morando entre los vajjianos en Ukkacela, en la orilla del río Ganges, junto con un gran Sangha de monjes, no mucho después de que Sariputta y Moggallana hubiesen alcanzado el Nibbana final. Ahora bien, en esa ocasión el Bienaventurado estaba sentado al aire libre en medio de los monjes. Entonces, el Bienaventurado habiendo observado el silencio del Sangha, se dirigió a los monjes así:

“Ciertamente, monjes, ahora que Sariputta y Moggallana alcanzaron el Nibbana final, esta asamblea aparece vacía para mí. Antes, monjes, esta asamblea no aparecía vacía para mí, y no me preocupaba por el lugar en el cual Sariputta y Moggallana estuvieran morando”.

“Los Arahants, los Perfectamente Iluminados—que surgieron en el pasado—, también tuvieron solo un par de supremos discípulos, como yo tuve en Sariputta y Moggallana. Los Arahants, los Perfectamente Iluminados—que surgirán en el futuro—, también tendrán solo un par de supremos discípulos, como yo tuve en Sariputta y Moggallana.

SN 47.14. Ukkacela Sutta

 

  1. El Buddha tenía las 32 marcas del gran hombre.

El mito de las 32 marcas ya aparece en Babilonia en el héroe Gilgamesh. Desde ese momento, ningún héroe, dios o semidios surasiático no podía dejar de poseerlas. Esta broma, si no llega a tener una connotación maliciosa, al atribuir su logro a su nacimiento no a su esfuerzo. El mito se introduce en los suttas dejando situaciones ridículas:

De modo que el brahmán Brahmayu se fue junto al Bienaventurado. Y la asamblea lo vio llegar desde cierta distancia y le abrió el camino como a una persona famosa y muy conocida. Pero el brahmán Brahmayu dijo a la asamblea: “suficiente señores, que cada uno se siente a su asiento. Yo me sentaré aquí después del asceta Gotama.”

Acto seguido se acercó al Bienaventurado e intercambió con él cordiales saludos. Y cuando estas amables y corteses palabras de bienvenida habían terminado, se sentó a un lado y miró el cuerpo del Bienaventurado averiguando si poseía las treinta y dos marcas del Gran Hombre. Y vio más o menos las treinta y dos marcas del Gran Hombre en el cuerpo del Bienaventurado excepto dos; ya que estaba dubitativo e inseguro sobre dos de las marcas, y no pudo decidirse en su mente acerca de ellas: sobre si el órgano reproductivo estaba encerrado en una vaina y sobre la longitud de la lengua.

Entonces, el brahmán Brahmayu se dirigió al Bienaventurado en verso:

He aprendido que las treinta y dos marcas
Son signos del Gran Hombre;
Todavía no he visto a dos de ellas
Sobre tu cuerpo, oh Gotama.

¿Es aquello que debe ser escondido por la ropa
Encerrado en una vaina, ¿oh el más grande los hombres?
Aunque llamado con el género femenino,
Quizá tu lengua sea varonil:
Quizá tu lengua sea larga también
De acuerdo a lo que aprendimos.

Por favor, ponla afuera un poco
Para que me cure de la duda
Por el bienestar aquí y ahora
Y por la felicidad en la vida venidera.

Y ahora anhelamos pedir permiso para preguntar
Por algo que aspiramos saber.

Entonces, al Bienaventurado se le ocurrió esto: “este brahmán Brahmayu ve más o menos las treinta y dos marcas del Gran Hombre sobre mí excepto dos; ya que está dubitativo e inseguro sobre dos de las marcas, y no puede decidirse en su mente acerca de ellas: sobre si el órgano reproductivo está encerrado en una vaina y sobre la longitud de la lengua.”

Entonces, el Bienaventurado hizo una hazaña con sus poderes sobrenaturales tal, que el brahmán Brahmayu vio que el órgano reproductivo del Bienaventurado estaba encerrado en una vaina. Acto seguido, el Bienaventurado sacó la lengua y repetidamente tocó con ella a ambos agujeros de las orejas y las ventanas de la nariz, y cubrió la frente entera con su lengua.

MN 91. Brahmayu Sutta

 

  1. El Buddha era vegetariano.

No. Un renunciante solo puede comer lo que le ofrecen sin discriminar o elegir o indicar o pedir un determinado tipo de comida. Por tanto, si le echan una rana, se la come. Un renunciante no se puede permitir el lujo de exigir un tipo u otro de comida.

La idea del vegetarianismo se basa en la concepción errónea de que solo los animales sufren y que comer cadáveres de animales provoca la muerte del animal retroactivamente. El Buddha dejó normas de protección a las plantas en sus reglas del Patimokkha para que no se las dañe ni a ellas ni a las semillas. A un cadáver no se le puede hacer daño, por mucho que haya gente que sostenga lo contrario.

El Buddha prohibió que se matara a un animal con el propósito específico de alimentar a un monje, esto es, un monje tiene prohibido comer carne si quien se la ofrece mata al animal para darle de comer. O comer animales vivos, como ciertos moluscos.

Devadatta fue un monje, pariente cercano del Buddha, que dividió la Sangha e intentó derrocar al Buddha y asesinarlo. En un pasaje en Vinaya, se habla de Vin.ii.189 Devadatta como Godhiputta, el hijo de Godhi.

Cuando el Buddha visitó Kapilavatthu después de la Ilustración y predicó a los sakyanos, Devadatta se convirtió junto con sus amigos Ānanda, Bhagu, Kimbila, Bhaddiya, Anuruddha y su barbero, Upāli, y buscó el Buddha en Anupiya y entró en la Orden. Vin.ii.182 Durante la temporada de lluvias que siguió, Devadatta adquirió el poder de iddhi posible para aquellos que aún son del mundo puthujjānika- iddhi . Vin.ii.183 Se menciona que Sāriputta ha hecho Rājagaha cantando las alabanzas de Devadatta. Vin.ii.189 Devadatta fue posteriormente sospechoso de malos deseos. SN.ii.156

Unos ocho años antes de la muerte del Buddha, Devadatta, ávido de obtener ganancias y favores y celoso de la fama del Buddha, intentó ganarse al príncipe Ajātasattu. Vin.ii.184 ff.  Vin.iii.171 f.  Vin.iii.174 f.  Vin.iv.71 AN.iii.123 AN.iii.402 AN.ii.73 AN.iv.160

Asumió la forma de un niño con una faja de serpientes, y de repente apareció en el regazo de Ajātasattu, asustándolo. Luego retomó su propia forma, y ​​Ajātasattu, muy impresionado, le hizo un gran honor y, se dice, lo visitó mañana y tarde con quinientos carros y le envió diariamente quinientos platos de comida.

Algún tiempo después, Devadatta fue al Buddha y sugirió que se le entregara el liderazgo de la Orden en vista de la vejez que se aproxima al Buddha. El Buddha despreciaba la sugerencia, diciendo: “¿Ni a Sāriputta ni a Moggallāna les entregaría la Orden, y luego a ti, vil, a ser vómito como a saliva?” Vin.ii.188 MN.i.393. Devadatta mostró gran resentimiento y juró venganza. Entonces, a sugerencia del Buddha, se emitió una proclamación a la Saṅgha de que en todo lo que hiciera Devadatta en nombre de Buddha, el Dhamma y el Saṅgha, solo se reconocería a Devadatta.

Fue en este momento que Devadatta incitó a Ajātasattu a matar a su padre, el rey Bimbisāra, mientras él mismo se preparaba para matar al Buddha. Ajātasattu estuvo de acuerdo, y le dio a Devadatta arqueros reales para disparar al Buddha. Estos fueron colocados en diferentes caminos, uno en un camino, dos en otro, y así sucesivamente hasta dieciséis, y el plan fue establecido de tal manera que ninguno de ellos sobreviviera para contar la historia. Pero cuando el Buddha se acercó al primer hombre, la majestad del Buddha lo aterrorizó y su cuerpo se puso rígido. El Buddha le habló con amabilidad, y el hombre, arrojando sus armas, confesó su crimen. Entonces el Buddha le predicó y, habiéndolo convertido, lo envió por un camino diferente. Los otros grupos de arqueros, cansados ​​de esperar, abandonaron la vigilia y se fueron uno tras otro. Los diferentes grupos fueron conducidos al Buddha por su poder iddhi, y él les predicó y los convirtió. El primer hombre regresó a Devadatta diciendo que no podía matar al Buddha debido a su gran poder iddhi.

Devadatta entonces decidió matar al Buddha mismo. Un día, cuando el Buddha caminaba por las laderas de Gijjhakūṭa, arrojó sobre él una gran roca. Dos picos brotaron del suelo, deteniendo así su avance acelerado, pero una astilla golpeó el pie del Buddha, causando que la sangre fluyera. Con gran dolor, fue llevado a Maddakucchi, y de allí a Ambavana de Jīvaka, donde Jīvaka lo atendió. Después de este evento, los monjes deseaban que el Buddha tuviera un guardia, pero este se negó, diciendo que era imposible que alguien privara a un Tathāgata de su vida.

El siguiente intento de Devadatta en la vida del Buddha fue persuadir a los cuidadores de elefantes para que soltaran a un feroz elefante, Nalāgiri (o Dhanapāla), borracho con toddy, en el camino por el que Buddha pasaría. La noticia se difundió rápidamente, y Buddha fue advertido, pero se negó a dar marcha atrás. A medida que el elefante avanzaba, lo impregnó de amor y, por lo tanto, lo sometió por completo.

Esta indignación hizo que Devadatta fuera muy impopular, e incluso Ajātasattu fue obligado por la opinión pública a retirar su patrocinio de Devadatta, cuya ganancia y honor disminuyeron. Entonces, con la ayuda de otros, Kokālika, Katamoraka-tissa, Khaṇḍadeviyāputta y Samuddadatta, decidió crear un cisma en la Orden. Estos cinco fueron de acuerdo con el Buddha y solicitaron la imposición de cinco reglas a todos los miembros de Saṅgha.

  • que los monjes habitaran toda su vida en el bosque,
  • que no acepten invitaciones a las comidas, sino que vivan enteramente de limosnas obtenidas de la mendicidad,
  • que solo usen ropas hechas de trapos desechados y no acepten ropas de los laicos,
  • para que vivan al pie de un árbol y no bajo un techo,
  • que se abstengan completamente de pescado y carne.

La respuesta del Buddha fue que aquellos que se sentían tan inclinados podían seguir estas reglas, excepto la de dormir debajo de un árbol durante la temporada de lluvias, pero se negó a hacer que las reglas fueran obligatorias. Esta negativa deleitó a Devadatta, quien se fue con su grupo, declarando que el Buddha era propenso al lujo y la abundancia. Fue creído por los insensatos, y a pesar de la advertencia de Buddha contra el grave pecado de causar un cisma en la Orden, Devadatta informó a Ananda de su intención de celebrar una reunión de Uposatha sin Buddha, y, habiendo persuadido a quinientos monjes recién ordenados de Vesāli se unió a él y salió a Gayāsīsa. Después de este evento se predicaron tres suttas, los dos Devadatta y el Mahāsāropama.

El Buddha envió a Sāriputta y Moggallāna a Gayāsīsa para traer de vuelta a los engañados. Devadatta, creyendo que habían venido a unirse a él, se regocijó y, a pesar de la advertencia de Kokālika, les dio la bienvenida. Esa noche predicó muy tarde a los monjes y, deseando descansar, le pidió a Sāriputta que se dirigiera a la asamblea. Sāriputta y Moggallāna predicaron a tal efecto que persuadieron a los quinientos monjes para que regresaran con ellos. Kokālika le dio una patada a Devadatta en el pecho para despertarlo y decirle las noticias. Cuando Devadatta descubrió lo que había sucedido, salía sangre caliente de su boca, y durante nueve meses estuvo gravemente enfermo.

A medida que se acercaba su fin, deseaba ver al Buddha, aunque este último había declarado que no sería posible en esta vida. Devadatta, sin embargo, comenzó el viaje en una litera, pero al llegar a Jetavana, detuvo la basura en las orillas del estanque y salió a lavarse. La tierra se abrió y él fue tragado en Avīci.

Solo una vez se menciona AN.iv.402 f. del texto de un sermón de Devadatta. Candikāputta informa esto a Sāriputta, quien hace que sea una ocasión para hablar con los monjes.

 

  1. El Buddha creó una religión

Para empezar, nada tiene que ver el Originamiento Dependiente con algo parecido a una religión. Religión viene de religar, de volver a ligar a los hombres con un supuesto dios o dioses enfadados o alejados de los hombres. Esto es totalmente ajeno a la filosofía del Buddha.

Además, la doctrina del Buddha es la misma de la de todos los Buddhas del pasado, que han ido sucediéndose a lo largo de los siglos. Lo que el Buddha expone ya fue expuesto en la antigüedad. Él no crea una doctrina, solo la descubre y la expone.

Por la propia naturaleza del Dhamma, éste debe ser visto y descubierto por cada uno, de nada sirve que alguien te cuente sobre cosas que nunca has experimentado. El objetivo de la doctrina, único objetivo, es la iluminación, que consiste en la erradicación de la existencia para no volver a renacer en el Samsara. No hay otro objetivo.

La iluminación se alcanza bien descubriendo el Dhamma por uno mismo, convirtiéndose así en un Buddha, o bien a través de un Buddha que te lo muestre. La valor y el trabajo y la dedicación de un Buddha no se reemplaza mediante escritos, cursos, charlas o clases de gente corriente. Igualar a un individuo corriente con un Buddha perfectamente iluminado es absurdo.

Antes de morir, el Buddha no deja el Sangha a nadie porque no hay otro Buddha entre ellos, hace un último esfuerzo para enseñar al último monje que luego se iluminaría y, una vez desaparecido, ya no es posible que nadie más se iluminara. Solamente sus discípulos, aquellos a los que conoció podrían posteriormente en la presente vida lograrlo, pero nadie más. No tiene sentido hacer una recopilación de sus discursos para que los vuelvan a oír los mismos que los oyeron que son los únicos a los que les puede aprovechar.

Si el Buddha hubiera querido que se hiciera una antología de discursos, lo habría organizado él mismo antes de alcanzar su parinibbāna. Nunca lo hizo.

 

  1. El buddhismo es la religión del Buddha

El buddhismo nace a partir del primer concilio que se reunión a los tres meses y cinco días del Parinibbāna del Buddha, y fue patrocinado por el rey de Magadha Ajātasattu.

Hijo de Bimbisāra, rey de Māgadha, y por lo tanto medio hermano de Abhayarājakumāra, Ajātasattu asesinó a su padre, muy amigo del Buddha, para ganar el trono, y conspiró con Devadatta para matar al Buda, pero más tarde se convirtió. Tuvo un hijo Udāyibhadda. DN.i.50

Ajātasattu quedó muy impresionado por los poderes de Iddhi de Devadatta y se convirtió en su devoto seguidor. Vin.ii.185 Construyó para él un monasterio en Gayāsīsa y lo atendió por la mañana y por la tarde llevando comida, a veces hasta quinientos cartones en quinientos recipientes para cocinar. SN.ii.242

Devadatta lo incitó a tomar el trono, matando a su padre si es necesario. Cuando Bimbisāra se enteró de las intenciones del príncipe, abdicó a su favor. Pero Devadatta no estuvo satisfecha hasta que Bimbisāra, que era uno de los principales partidarios del Buda, fue asesinado. Ajātasattu ayudó a Devadatta en varios de los intentos de este último por matar al Buda.

Más tarde se llenó de remordimientos por estas malas acciones pasadas cuando se confiesa; DN.i.85 pero evidentemente, para vergüenza, se abstuvo de visitar al Buda hasta que fue perseguido por las persuasiones de su médico Jīvaka Komārabhacca. Y cuando al final fue a Buda, sintió gran temor y temblor; tan nervioso estaba que se imaginó a los conspiradores en el mismo silencio que rodeaba al Buda donde vivía en el monasterio, en el bosque de Mango de Jīvaka en Rājagaha. DN.i.49–50

Fue con motivo de esta visita que se predicó el Sāmaññaphala Sutta. El rey admite que había estado antes con varios maestros, pero no había encontrado satisfacción en sus enseñanzas. Es de destacar que el Buda saluda cordialmente al rey a su llegada y no hace mención alguna de la impiedad del rey. En cambio, cuando Ajātasattu expresa su arrepentimiento al final del discurso, el Buda acepta su confesión y lo deja ir casi a la ligera.

Pero después de que el rey se hubo marchado, el Buda les contó a los monjes cómo las malas acciones del rey habían provocado su perdición tanto en este mundo como en el siguiente, ya que, si no hubiera sido culpable de ellos, el Ojo de la Verdad se habría abierto para él en la ocasión. de este sermón. DN.i.85–86

Bimbisāra se había casado con una hermana de Pasenadi, y cuando lo mataron, ella murió de pena.

Aproximadamente un año antes de la muerte del Buda, Ajātasattu envió a su jefe de gobierno y confidente, el brahmán Vassakāra, al Buda para que le diera a conocer su deseo de hacer la guerra a los vajjianos y averiguar qué predicción haría el Buda sobre sus posibilidades de victoria.  El Buda le informó al brahmín que los vajjianos practicaban las siete condiciones de bienestar que habían aprendido de él y que, por lo tanto, eran invencibles. DN.ii.72 f. La Saṃyutta Nikāya menciona al Buda que dijo que llegaría el momento en que los vajjianos renunciarían a su modo de vida extenuante y que entonces vendría la oportunidad de Ajātasattu. SN.ii.268

Fue él quien construyó la fortaleza de Pāṭāliputta, que más tarde se convirtió en la capital de Māgadha.

Ajātasattu era más partidario de Mahavira, el fundador del jainismo, que del mismo Buddha. Una vez que éste entró en su parinibbāna, aprovecho para convocar una reunión de todos los monjes que pudo reunir en la cueva de Rajagriha en Sotapanna. Allí buscó a Mahākassapa, que guardaba rencor por no haber sido elegido para sustituir al Buddha a la cabeza del Sangha para que lo dirigiera. Éste a su vez echó mano del sirviente del Buddha, Ananda que acababa de ser recriminado por el Buddha por haber fracasado como discípulo, para que expusiera el Dhamma, y de Upāli, un laico que una vez le preguntó al Buddha sobre la utilidad de las reglas del Patimokkha, para la Disciplina.

El formato fue de preguntas y respuestas. Después de la reunión, concilio le llamaron, buscaron al resto de monjes, un número similar, que rechazaron las conclusiones del concilio por no adaptarse a lo que el Buddha dijo.

Todo lo que fue el budismo salió de esa reunión convocada por un rey de más que dudosa reputación, de un organizador desairado, de un ponente del Dhamma que había demostrado su fracaso y de un laico hablando de la disciplina de los monjes.

 

Nada que ver con el Buddha.

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