La Estructura de la Realidad (XIII)

La forma en la que los vagabundos del Samsara ven a este más que condicionarles, les determina.

Aunque parezca una obviedad palpable, que todo está condicionado es algo que muy pocos ven y casi nadie entiende. Para verlo hay que usar los sentidos para percibir el mundo, y el razonamiento para entenderlo.

Un bebé es capaz de usar los sentidos sin mediatizar por los conceptos, pero como es incapaz de racionalizar lo que percibe recurre al pensamiento mágico. Las cosas aparecen y desparecen por magia. La magia explica lo que el niño es incapaz de razonar

Mientras va creciendo, deja paulatinamente de basarse en los sentidos para hacerlo sobre los conceptos y, sin abandonar el pensamiento mágico, aun siendo capaz de racionalizar no ve la realidad sino a través de los conceptos aprendidos y éstos nada no guardan relación alguna con la realidad.

La ignorancia se manifiesta aquí en las dos fases. Al principio por ser incapaz de razonar, después en el uso de conceptos que son objetos simples con los que la mente sustituye la realidad por ser demasiado compleja en un ejercicio de economía mental. Y en ambos casos, por el uso de atajos mentales que explican la realidad llamados magia.

Yendo a lo más básico, cualquiera te puede decir que el tiempo existe y que está presente en todas partes. Claro, lleva su reloj encima sin poderse sustraer a él, pero sin darse cuenta de que todos los observadores llevan el suyo propio. Como la diferencia entre unos y otros es muy pequeña, se desprecia. Esto que parecería en términos prácticos aceptable, es en términos cosmogónicos una barbaridad.

De igual forma sucede con las distancias. Para la gente un metro es un metro en todas partes, porque las diferencias de longitud son igual de mínimas que las del tiempo. Y la reducción es igual de ignorante.

Si, además, la gente acepta que es y que existe la materia, cuando tal cosa ni siquiera es experimentable, y monta su mundo a partir de ella, construye un universo de mentiras.

Incluso algunos ignorantes van más allá y afirman que lo que los sentidos perciben es consecuencia de que son los conceptos mentales los que los sostienen. Y llaman “esencia” a esos conceptos e incluso les asignan un mundo propio e incluso postulan que es el único munido real. Así visto, Platón alcanza la cima de la estupidez humana.

Pero eso no es todo. Cosas tan obvias como la gravedad le llaman “fuerza” cuando claramente no lo es. Nadie “cae” por un precipicio, simplemente es la Tierra quien se estrella con él, ya que alguien en caída libre representa un sistema inercial que sigue la línea del espacio-tiempo, pero la Tierra se interpone en su camino. Y se atreven a llamarlo “fuerza” cuando solo sería atractiva y de un orden radicalmente diferente a las fuerzas verdaderas, electromagnetismo, nuclear débil y nuclear fuerte. Incluso hay gente que se empeña en unificarlas a base de torturar las matemáticas metiendo 16 dimensiones que le cuadre.

Mientras que la gravedad tiene una influencia extensísima, cuando ven a un astronauta flotando, creen que la gravedad es cero. No se dan cuenta que si están volando es porque van tan deprisa en horizontal que no llegan a chocar con la Tierra porque ésta es esférica.

Y aún hay quienes viven en una Tierra que es plana.

Si todo es estático, las dimensiones lineales y el tiempo están del lado del observador, ¿qué sentido tiene el movimiento? ¿qué es lo que se mueve?

El actor se pasa la película yendo de un lado para otro, pero no puede salirse de ningún fotograma. La velocidad, la aceleración… todo cae dentro del mundo de la ilusión.

Miran por la ventanilla con la boca abierta viendo como todo se mueve. Ven como las cosas nacen, se desarrollan, mueren y desparecen. Ven que por donde miren por donde miren todo es impermanente. Y es algo que les resulta desagradable.

Pero las “cosas” siempre están naciendo, siempre se están desarrollando, siempre se están muriendo y siempre están desapareciendo. Lo único que te puede dar insatisfacción es que lees siempre la película en el mismo sentido. Aunque hacerlo aleatoriamente sí que no tendría sentido.

En fin.

La alienación es impresionante. No se salva nadie. La gente se monta un personaje ficticio y se pone a participar en la película de su propia vida. Y lo más divertido es que se lo creen. Al mono le llaman “yo” y se sienten muy preocupados de lo que le pueda pasar…

¿Pasar? El mono es un objeto mental, lo que le pasa es lo que la mente del observador hace que pase, y no pasa, la evolución es también de la mente.

El “yo” es una contrahecha construcción mental hecha en base a ignorancia pura.

Y la ignorancia lleva al miedo. Y el miedo es miedo a la muerte. Y ahí es donde empieza a liarse todo. La gente nace ignorante, pero la ignorancia llega a cimas majestuosas después del paso por la escuela que, además, la descerebra mediante una inapropiada exposición a la cultura. Les dan a leer libros sin avisarles de los riesgos, y acaban infectados por los memes, convirtiéndose es simples máquinas de replicación cultural. Millones de cerebros dedicados a la trasmisión de memes es la prueba palpable de que todos están dormidos y el sueño los idiotiza.

Y dentro del sueño, buscan darle sentido a la vida sin usar la lógica y para eso echan mano del pensamiento mágico. Las cosas son por sí mismas y tú no eres más que otra cosa más. Y existe la casualidad, y hay cosas que son ‘porque sí” y para lo que no saben les echan la culpa a las ideas o a la materia.

Los primeros se dicen eternalistas y tienen de estrella de su panteón de memes al más absurdo: Dios. Los segundos se dicen materialistas, y a este concepto le dan capacidad de crear la vida, o sea, la observación. Vamos, que la cámara de fotos que sale en la película que estás viendo es capaz de sacarte fotos a ti.

Si no saben ni quiénes son, ni cómo funciona la realidad, no hay esperanza alguna de que dejen la película y salgan del cine. Así les atrapa la ignorancia al Samsara.

Están muy mal y les gusta muchísimo.

Y tú, ¿qué? ¿pensando que estás leyendo esto?

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Nimius dice:

    Si claro a este yo le podemos llamar ilusion pero que bien se las a arreglado p montar este teatro. Un capo el mono.

    Me gusta

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