Las Tres Vías para Eliminar el Sufrimiento

Aunque a primera vista pueda resultar sorprendente, dejar de sufrir no es especialmente difícil. Y las recetas para hacerlo es de lo más lógicas y sencillas de hacer.

El sufrimiento se produce cuando las cosas no salen como las hemos deseado. Esto sucede porque las cosas están condicionadas por sus propias causas.

No entender esto, que todo está condicionado, es la raíz del problema.

Me explico, si tratamos la realidad como objetos que tenemos en la mente, a estos objetos les podemos dar las propiedades que queramos y podemos imaginar que se comportarán como nos sea más agradable. Esta forma de actuar es propia de gente dormida en su propio sueño conceptual, en su pesadilla de sueños que se pueden cumplir con solo imaginarlo y desearlo.

Vivir con los ojos cerrados condiciona que cuando imaginemos como serán las cosas en el futuro, las podamos comparar con una perspectiva previa que nos parecerá “agradable”. Es obvio que si no imaginamos el futuro nada es agradable ni desagradable, igual que si no esperamos nada de él, o si ya sabemos previamente qué sucederá.

Si sabemos como acaba la película no nos decepcionaremos si el protagonista muere, porque ya lo sabemos. De igual forma, si la película la vemos como lo que es, una película, algo que no es real tampoco nos decepcionará el futuro del héroe. Nos dará lo mismo. Si la película nos aburre y, directamente, pasamos de ella, lo que le pase al protagonista nos será indiferente.

Es decir, quien se despierta del sueño de los conceptos no sufre porque no tiene nada por lo que sufrir. En suma, la raíz última del fin del sufrimiento es lo que llamaremos “sabiduría” que no es más que ver la realidad como es, no como la imaginamos o nos sueña.

Aunque no lleguemos a despertar completamente, se puede dejar de sufrir de formas más accesibles, aunque más trabajosas.

La segunda receta es menos radical, pero muy efectiva.

Consiste en no identificar ningún fenómeno como agradable o desagradable, el fin de lo que el buddhismo tradicional llama “la sensación”.

Como resulta que definimos algo como “agradable” a aquello que nos hace felices, y “desagradable” a lo que nos quita felicidad, resulta que, si sustraemos la felicidad de la ecuación, nada nos puede hacer felices ni infelices, o sea, nada hay que sea agradable o desagradable.

La felicidad es la reacción de cerebro a la generación de un neurotransmisor llamado serotonina, y la infelicidad a su retirada. O sea, querer ser felices es lo mismo que un alcohólico que quiere estar borracho. Si lo consigue luego viene la resaca o cruda. Y lo mismo con la serotonina.

La adicción a la felicidad es tan perversa como la adicción a cualquier droga dura, con el agravante de que la sociedad promueve esta adicción y sus efectos son terribles porque hablamos del sufrimiento. Y sufrir es terrible, diríamos que es lo más terrible.

La serotonina puede generarse de dos formas, una mala y otra no mala. Si se dispara indirectamente porque el cerebro premia una conducta en función de los sentidos, refuerza este mecanismo ancestral y engancha, de forma que, si no tenemos esos estímulos placenteros, el cerebro protesta recaptando serotonina y haciéndonos sufrir. Además, las conductas que el cerebro, que es ciego, premia no lo hace analizando la realidad sino por mecanismos genéticos que premian la inmediatez de conseguir lo relacionado con bienestar, con sexo o comida. Es evidente que premiar lo inmediato nos puede conducir a situaciones realmente desagradables a medio y a largo plazo. Algo que estos mecanismos prehistóricos no están diseñados para valorar.

Lo agradable y lo desagradable caen dentro del ámbito del cerebro reptil, que subyace al mamífero y al neocórtex humano. Portarse respecto a la gratificación inmediata de la felicidad es actuar con la inteligencia de un lagarto primitivo.

La forma “buena” consiste en generar directamente la serotonina cuando y cuanto queramos con solo concentrarnos mínimamente. Este disparo, al no estar condicionado por nada, no engancha, no condiciona y no nos obliga a actuar de ninguna forma irracional. De hecho, cuanto más fácil resulta dispararla menos ganas se tienen de hacerlo.

La forma de atacar esta dependencia tiene dos pasos.

El primero consiste en aprender a disparar la serotonina a voluntad. Esto es algo que se puede aprender en unos minutos y se hace enseguida. Con ello tendremos un sustituto gratuito y sin efectos secundarios a disposición.

Si durante unos dos o tres meses mantenemos unos niveles altísimos de serotonina en el cerebro, a éste le será muy difícil convencernos para hacer tonterías a cambio de felicidad. Es decir, provocaremos una hiperinflación de felicidad.

Aquí, se puede recurrir a tres ejercicios budistas para incrementar la tasa de serotonina, aunque esto no es especialmente muy ortodoxo recomendarlo. Es lo que se llama Mettā, Karuṇā y Muditā. O sea, el amor incondicional que nos hace felices, la compasión que nos hace felices y la felicidad que nos da la felicidad de los demás.

Este cóctel de entradas de felicidad acaba desbordando al sistema límbico de forma que al no valer nada la felicidad, la frontera entre lo agradable y lo desagradable se difumina. Nada desagradable nos puede quitar felicidad y nada agradable nos puede dar felicidad si estamos ya saturados de felicidad.

Ya puestos en este estado, solo queda hacer un proceso conductista de desprogramación. Analizaremos momento a momento con atención plena cada cosa que nos hace felices y simplemente la evitaremos, hasta que la tendencia a generar felicidad se vaya poco a poco disipando. De igual forma, agarraremos lo desagradable con la confianza de que no nos puede hacer sufrir. A base de hacerlo durante 66 o 90 días, depende de las personas, llega el momento de que nada es agradable ni desagradable porque ya no nos hace felices en absoluto.

Si nada nos hace felices nada nos puede hacer felices, de igual forma si nada nos hace infelices, nada nos puede hacer sufrir.

El tercer método, es más penoso, complicado y arduo, aunque también funciona. Es el llamado “Noble Óctuple Sendero” y fue un descubrimiento del Buddha.

Es un método mucho menos radical, y, por tanto, no es tan elegante como los dos anteriores.

Se basa en erradicar el deseo.

Y ¿Qué es el deseo?

El deseo es una conducta que produce cuando imaginar una situación y adherirse a ella como si hacerlo fuera real, nos da felicidad.

Es evidente que el deseo necesita ignorancia y adicción a la felicidad. Si vemos la realidad como es y la comprendemos no se nos ocurre imaginar situaciones improbables y menos aun adherirnos a ella porque sabemos que eso no las condiciona, porque no somos víctimas del pensamiento mágico.  También necesita de la felicidad porque nadie se adhiere a algo indiferentes. Lo que es indiferente no nos mueve. Y sin felicidad todo es indiferente.

Bien, si no somos capaces de ver la realidad como es y ni siquiera nos hemos desenganchado de la adicción a la droga llamada serotonina, aún existe la forma de no sufrir atacando al deseo.

Repito que este es el método menos eficiente y elegante. Pero sirve.

El “Noble Óctuple Sendero” se resume como un tratamiento conductista que tiene como fin erradicar el deseo. Y ya sabemos que sin deseo no hay sufrimiento.

Este método lo describió muy claramente el Buddha en el Sutta de los Cuarenta Factores, un sutta olvidado o malinterpretado durante miles de años por el clero budista.

Este método consiste en un grupo consecutivo de ocho (más bien nueve) acciones cíclicas, por lo que se representa como una rueda de ocho radios. El esquema cíclico es porque es un proceso de mejora continua donde cada vuelta lo que conseguimos es saber mejor qué es lo “correcto” y que no es lo “correcto”.

El primer radio es el entendimiento correcto. Inicialmente proponemos una determinada conducta como “correcta’ y, después de completar el ciclo comprobaremos si lo era o no.

El paso siguiente es la intención correcta que consiste en ponerse a hacer el ejercicio. El Noble Óctuple Sendero necesita de unos 90 días de acción ininterrumpida y continua para desprogramar el cerebro contra del deseo.

El tercer paso es sencillo, la acción correcta. Evitamos aquellas conductas que siempre se realizan por apego y/o aversión, y nunca sin estar motivadas por esto. Matar, robar, tener relaciones sexuales incorrectas son las tres cosas que directamente evitaremos sin tener que valorar nada más.

El cuarto paso es más sutil y necesita más esfuerzo: la recta palabra. Mentir se hace por apego o aversión, así como usar la palabra para herir con la intención de hacer daño. Los chismorreos, la maledicencia, la mentira solo se hacen motivados por el apego o la aversión. Y simplemente se identifican y se evitan.

El quinto paso es el verdaderamente complicado. Es el modo de vida correcto, consistente en valorar si lo que hacemos que no es nada de lo anterior, lo hacemos realmente porque es conveniente y no movidos por el apego o la aversión. Comprar una bolsa de papas fritas es un ejemplo. Si tenemos la intención de comprarlo por deseo se identifica fácilmente imaginando si no hacerlo nos causa aversión. Si es así, inmediatamente se inhibe la compra. Se asemeja a educar a un niño caprichoso. Solo se le da aquello que realmente necesita o es conveniente y se le prohíbe con firmeza cualquier capricho tonto.

Para este paso son necesarios otros dos radios de la rueda: la atención correcta, sexto radio, y el esfuerzo correcto, séptimo radio. Esto es evidente: la atención sirve para que no se nos pase ningún estímulo que nos induzca a una conducta. Si no usamos la atención, el cerebro seguirá haciéndose el caprichoso solo con distraernos con otras cosas. Es evidente que el uso de alcohol u otros intoxicantes que inhiben la atención se deben evitar totalmente. Y como este ejercicio es constante y debe duran esos 90 días, el esfuerzo correcto es vital. Sin él nos cansamos y el cerebro no lo descondicionamos.

Todos estos radios, juntos, son lo que constituye la concentración correcta. Se tienen que dar todos simultáneamente, y no por partes, como sugieren cierta gente.

Aquí podemos, si queremos, introducir la meditación llamada de concentración o Jhānas, porque estas inhiben el pensamiento no deseado, por lo que podemos hacer el ejercicio de forma correcta sin que la mente nos lleve de un lado a otros por pensamientos que se asemejan a virus mentales y que solo buscan ofrecernos deseo o aversión.

Cualquier “meditación” cuya finalidad no sea dejar de pensar si no se quiere pensar durante todo el día para dejar de sufrir, simplemente no sirve.

Por último, todo el grupo nos lleva a la sabiduría correcta que es saber mejor que al principio que es lo que nos funciona o no. Y vuelta a empezar al entendimiento correcto.

Con este sistema, descondicionamos al cerebro para no reaccionar ante el deseo, o apego o aversión, por lo que nada nos hará sufrir.

Estas tres formas son, en resumen, tres vías para dejar de sufrir, y solo dependen de que quieras ponerlas en práctica. Ahora que, si prefieres seguir durmiendo en tu estúpida pesadilla, u optas por seguir enganchado como un zombi de la felicidad o gastando todo tus tiempo, energía y dinero en desearlo todo como un niño caprichoso, es tu elección: estarás sufriendo porque tú quieres, por idiota, por drogodependiente o por puro capricho.

Así no querrás que te trate con compasión.

Lo más que conseguirás de mí es una buena patada a ver si despiertas.

 

© 2018. Tomás Morales y Durán

El Buddha Desnudo

24 Comentarios Agrega el tuyo

  1. dice:

    Buen texto. Buena línea de docencia.

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    1. Lo mejor es que ya está dando sus resultados, lo que no pasaba desde hace siglos.

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      1. dice:

        Vaya, volvemos a tus paranoias habituales… todo esto que cuentas lleva pasando desde hace siglos… simplemente ahora te ha pasado a ti, y aplicando una variante pranayama… interesante pero no único… pero como es interesante, pues te voy siguiendo. Un abrazo

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        1. Tú no me sigues, entre otras cosas porque no entiendes lo que escribo.
          Primero, no hago pranayana, no sé de dónde te lo inventas. Segundo, de las diferentes tribus budistoides del mercado, los Mahayanas y derivados no se iluminan por “compasión hacia todos los seres sintientes…”. Y los theravadines tampoco. Su santo patrón Buddhaghosa dejó bien claro que no había posibilidad de liberación hasta la llegada de Metteya. Según los theravadines el último arahant murió un siglo antes de Cristo.
          Resumiendo, no busques paranoias en los demás donde lo único que hay es una evidente deficiencia de entendimiento por tu parte.
          Y si existe otra tribu que tú conozcas, y que haya producido anagamis, estaré encantado de investigar sobre ello. Pero , ponte a ni nivel y regalanos a todos datos concretos. Y si no tienes, lo dices.

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          1. dice:

            >Tú no me sigues, entre otras cosas porque no entiendes lo que escribo.

            Claro que lo entiendo, no es tan difícil.

            Rápido has vuelto a demostrarnos lo poco Arya que eres 😦 😦

            Una pena, tu artículo de hoy parecía marcar una línea más madura… 😦

            ¿Tribu? ¿porque te he de hablar de tribus? lo que hay son individuos, como en tu caso, y claro que hay individuos. No sé si Anagamis o no, si me das un criterio objetivo para medir lo que tú entiendes por Anagamis puedo decirte si es que sí…

            Desde luego no incluye la ecuanimidad, ni la compasión en tu caso… 😦

            Pero bueno, quiero creer que tu situación madurará y vendrá todo eso, sino tu propuesta es un mero drogarse para ser feliz, aunque sea con drogas endógenas…

            Yo te seguiré siguiendo para ver si esa sabiduría surge.

            Paranayama son ejercicios respiratorios y justo eso sugieres o al menos sugerias, para generar Metta y demás… No lo veo como algo malo, pero si no te gusta no lo volveré a comentar.

            De lo de los frames, ¿algo a comentar?

            ¿Humildad?

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          2. El criterio objetivo de identificación de un anagami es un individuo que no sufre y que ha superado la felicidad.
            Ves como lees y no entiendes lo que lees?
            Como sigues sin entender, en serio, tienes un serio problema de comprensión lectora, deberías haber entendido que metta, Karuna y mudita son ejercicios para aumentar los niveles de felicidad precisamente para acabar con su dependencia. Y la ecuanimidad es un concepto que solo cuando has superado la cuarta jhana material puedes entrever. Leyendo es imposible, y además tal como lees, es exactamente igual de imposible.
            El invento de las drogas endógenas es tan mío cómo del Buddha, igual. Llegamos a lo mismo haciendo lo mismo, con la diferencia que el comía cuajada y prefiero el capomo. Por lo demás, igual.
            Y el ejercicio, si te fijas mínimamente es el mismo. Pero ese ejercicio solo sirve para la primera jhana material. De ahí hasta el final hay 16 ejercicios que sin herramientas para ir avanzando de una posición a la siguiente.
            Es obvio que solo he publicado el primer ejercicio. El resto que se busquen la vida.
            No sé que son los grandes y respecto a la humildad eso se queda para los innobles o gente corriente.
            Aspiro a ser menos humilde aún que el Buddha.

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          3. dice:

            Terrible… 😦

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          4. No sufrir no tiene nada de terrible, por el contrario te vuelve sarcástico y divertido.

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  2. Cosas del corrector:
    Sin por son respecto a las herramientas.
    Grandes por frames.

    Por cierto, espero la relación de anagamis conocidos tuyos. Porque pareces Goebbels, cambias de temas cuando no puedes responder.

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    1. dice:

      ¿Puedes publicar entonces todos mis comentarios y no solo los que te convienen?

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      1. ¿?
        Te los apruebo todos, justo antes de responderlos…

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        1. dice:

          Ok, a tu ritmo…

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          1. Según me llegan al correo, apruebo y salgo

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      2. Están todos los que me han llegado. Y a todos te he respondido.

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        1. dice:

          Falta el de los frames de la consciencia

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          1. No lo he visto, no se que es. Por eso te pregunté. Aquí no llego. Ve a ver.

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          2. dice:

            Lo tiene pendiente pero no hay problema, lo vuelvo a poner:

            Por cierto, ya que paso por aquí. Cierto dia me sorprendió una afirmación tuya que decía que en meditación profunda descubriste que solo vemos a 5 frames por segundo. Eso es obviamente falso, la ciencia tiene muy claros los frames por segundo a los que vemos. Ese valor es mucho más alto, más cercano a 50 o incluso a 250 en pilotos de caza. Así que estuve pensado, y claro, es que esa función también se entrena, por eso los pilotos la tienen tan alta, y alguien con su mente muy ralentizada igual puede mostrar solo 5 frames por segundo. Así que tu experiencia realmente muestra que la parte que “genera frames” en tu mente estaba muy ralentizada. Por si te sirve… y sobretodo, mantienes muchas afirmaciones sorprendentes, muchas de ellas claramente falsas, yo te diría de ser más prudente con ellas. Otro abrazo.

            Referencias (hay muchas):

            https://www.hd-tecnologia.com/cuantos-fps-puede-ver-realmente-el-ojo-humano/

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          3. Sigues sin enterarte.
            En mi tierra se llama analfabetismo funcional y es lo que está produciendo este estúpido sistema educativo. No tienes la culpa…
            El ojo humano, sobre todo el del varón, solo tiene un ángulo de 4° de precisión, por lo.que solo ve perfectamente en área muy reducida. Los pilotos no tienen un ángulo mayor, a no ser que sean Cyborgs.
            El asunto es que el ojo , sobre cuando te estás moviendo, está moviéndose para enfocar alrededor del centro de la visión para tener una imagen más nítida. Y se comporta apuntando y disparando, apuntando y disparando. Los músculos del ojo no van a la velocidad de la luz, ni muuuucho menos. Así que a lo que dan, en el caso de una persona normal, es a 5 shorts por segundo. Es un movimiento muy sutil pero continuo que cualquiera que se haya puesto a observarlo.se percata inmediatamente. El cerebro humano recibe esos shots y negro, porque mientras se enfoca el ojo interrumpe el envío de señales por razones obvias.
            El cerebro descarta los negros y con los shots organiza una película “continua” a base de traspolar los dos frames. Realmente se los inventa.
            Y como todo, hay dos formas de verificarlo. Y se llaman experimentos. Y el experimento es el Dios absoluto en el buddhismo. Por si no lo sabías. Ir contra este Dios Supremo te excluye de la comunidad buddhista por hereje. Y vago.
            Como se hace? Muy fácil, solo tienes que estar una hora exacta sin permitir ningún solo pensamiento y puede durar las horas que quieras, siempre y cuando sigas sin permitir ningún pensamiento. Es algo que cualquier humano sin problemas mentales puede hacer. Es evidente que si suprimes la actividad en las áreas de Broca y Wernicke dejas de conceptualizar.
            Eso lo saben hasta los chinos.
            Remitirte a publicaciones serías en materia de percepción humana, o libros que las nombren, es perder el tiempo porque la comprensión no es lo tuyo.
            Si no eres humano, y lo puedes comprobar si nunca has logrado organizar un pensamiento propio que no sea un cortapega, o porque estás tan infectado por memes que eres incapaz de estar una hora sin pensar absolutamente en nada, no se qué haces opinando sobre temas que se te escapan porque no te han parido para iluminarte. No tienes la naturaleza del Buddha. Opina de aviación o de deportes… y ládrale a otro.
            Compasión es contestar a petas, igual que acariciar a perros. Es el verdadero espíritu compasivo.

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          4. dice:

            Eso que dices es falso y el artículo lo desmiente. Ya se ha verificado por la ciencia. Y no es que sean 7 en lugar de 5, es que hablamos de 30, 50, 100…

            Igual que tu te desmientes a ti mismo con tus salidas de tono y pérdidas de papeles.

            Y sigues sin aprobar si no te insisto los comentarios que no te gustan, seguramente este correrá al misma suerte. Eso también dice mucho…

            Respecto a las publicaciones que citas y nunca remites, ya me jugaste a ese juego una vez con el primer jhana y dejar de respirar y el supuesto estudio indio nunca llegó.

            Lo siento, por mi parte, cada vez que hablo contigo pierdes más credibilidad. Por la formas y por el fondo.

            MI educación no viene al caso pero es de ingeniero superior y en los noventa estaba acabada.

            Y respecto a horas sin pensamiento reactivo acumulado, hay muchas, miles seguramente. Y no, no ocurre lo que dices. Lo siento.

            Te animo a bajar de la nube y ser crítico con tu propio método. Quizá así lo consigas afinar y realmente avances en los paramitas.

            Un saludo

            Me gusta

          5. Me encanta dejarte en bolas, ingeniero superior de los 90s. Mi primera ingeniería la hice en los 80s, y mi primera maestría también y de ahí seguí coleccionando títulos hasta llegar a los 22 en universidades de tres continentes y diferentes gobiernos. Porque no sé si sabes que existen titulaciones tan específicas que solo los gobiernos pueden conceder.
            Como ves, me encanta contestarte, aunque también tengo vida. Estoy ultimando un método definitivo de música que cierra definitivamente la triste y oscura época de nueve siglos del solfeo de Guido de Arezzo, para que cualquiera pueda tocar cualquier instrumento sin necesidad ni siquiera de conocer la canción. Un método basado en la mecánica de ondas y las matemáticas que se aprende en 10 minutos.
            El sueño de cualquier músico.
            No sé qué aportaciones has hecho tú a la humanidad. Mi lista es larguísima, nunca he parado de investigar y ningún asunto de mi interés me ha podido. Y el buddhismo si te fijas un poquito sólo, lo he superado con creces.
            No iba a ser algo diferente.
            Soy experto en cosas imposibles pero hay algo que me puede: tratar con tontos, a no ser que sean graciosos como tú, porque me lo paso de bien…
            Muchas gracias por la linda mañana que me estás dando!!!
            Porfa, sigue, aunque tengo cosas que hacer ( ya sabes que escribo un libro por mes) sigue.
            Gracias!!!

            Me gusta

          6. dice:

            Me sabe mal que estés así. Espero puedas encontrar ayuda profesional y recuperarte. Lo digo en serio. Un abrazo, no quiero agobiarte más.

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          7. Tengo todos los síntomas de la enfermedad de la risa… Estoy muy grave…Ahhhh

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          8. dice:

            Bueno, en todo caso si en el futuro crees que puedo ayudarte en algo, ya sabes donde estoy. Cuidate (no hace falta que publiques este)

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          9. Te invito a que leas La Estructura de la realidad VII, no se cuándo la aterrizare, pero te aseguro que será sorprendente

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