La Estructura de la Realidad (VII). La Falacia de las Tres Características

La realidad se desborda delante de nuestros ojos cerrados, dormidos, incapaces de ver lo que están mirando. Por donde mires, todo está condicionado en tu ámbito de existencia, incluso la existencia es condición. Todo en ti es condición, desde un fugaz pensamiento hasta el último electrón que construye tu cuerpo.

Todo son condiciones, por lo que la estructura de las condiciones es, en sí misma y por derivación, la mismísima estructura de la realidad.

Las condiciones nunca cambian. Una vez producidas quedan, invariables. Podrán producir nuevas condiciones, o no. Lo harán antes o después. Pero las condiciones están fijas. Eternas.

Y no puede ser de otra forma. Si una condición cambiara, el Samsara colapsaría. El Samsara se construye con una miríada de condiciones condicionándose entré si de múltiples formas, como la estructura de una montaña rusa. Si quitas una condición o la varías, todo se derrumba. Todo lo que sucedió en el pasado debido a esa causa cambiaría y eso es inimaginablemente absurdo.

Por lo tanto, decir que todo es anicca, o sea, impermanente, no es cierto ya que todo son condiciones y estas son fijas.

Para que algo cambie tiene que haber algo que cambie y, obviamente, si cambia es otra cosa. Puedes ver una flor marchitarse, pero lo que se marchita es tu idea de flor. A cada momento, es un conjunto complejo de condiciones las que se van produciendo condicionadas por las del instante justo anterior.

Ves como un pétalo cae, es una condición debida a otra anterior que era secarse y ésta a otra anterior que era ponerse mustio, y otra y otra y otra anterior.

¿Qué cambia en una sucesión de condiciones diferentes y fijas?

Es como una película de cine. Los fotogramas son fijos y ahí están igual desde que los fotografiaron. No se mueven. Lo que es impermanente es tu ilusión de que hay personajes que se mueven en la pantalla. Y las ilusiones no constituyen la realidad.

De igual forma podríamos hablar del ser. Mientras que es absurdo considerar a esos personajes como “ser” porque no son nada, únicamente pura ilusión y ahí y concepto de anatta tendría sentido, sin embargo, las condiciones son inamovibles. No están sujetas a nada. Una vez producidas y son en sí mismas. Lo que está, está, y no lo puedes cambiar. Puedes hacer más, pero no tocar nada. Y, además, lo que hagas será construyendo con esos mismos ladrillos que constituyen la realidad.

Y, para acabar, el concepto de dukkha, sufrimiento, insatisfacción.

Las condiciones son lo que son y están ahí cumpliendo sus propias reglas. Las condiciones no conocen las trampas. Son lo que son y ahí están. No mienten, no engañan. Desilusionarse por como son las condiciones es tan absurdo como quejarse de que hay cuadros en el Museo del Prado.

¿Qué quieres?

Es lo que hay. Si no te gusta la película no te quejes. Quejarte produce aún más condiciones, así que, si no te gusta, cálmate. Vete. Busca la salida. Quedan pocas plazas y este es el último tren.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s