Deconstruyendo el Mahasatipatthana Sutta(III). Nueve Cementerios

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Hemos visto en la sección de la “Repulsividad” como el concepto “cuerpo” se puede dividir sin perder su naturaleza en otros conceptos tales como “uñas”, “pelos”, “orina”, “piel”, etc. Todos esos conceptos tienen sentido dentro del concepto cuerpo.
Este ejercicio va más allá. Aquí se trata de ver cuando el concepto “cuerpo” pierde su naturaleza intrínseca, cuando deja de ser un cuerpo, cuando deja de “ser” un cuerpo. Y una forma radical de discriminarlo es mediante los nueve cementerios. En cada fase, el cuerpo va sufriendo transformaciones irreversibles. Ya no es cuestión de partirlo, separarlo y volver a unirlo, volviendo a “ser” de nuevo un cuerpo. Ahora cada fase hace un “cuerpo” ligeramente diferente y, en algún punto de esos nueve, el cuerpo pierde su “ser”, su esencia.
¿Quién determina cuando el cuerpo es, o el cuerpo deja de ser?, ¿quién le otorga al cuerpo su “esencia”, su “ser”?
Obviamente el observador.
Por tanto… ¿el cuerpo tiene esencia intrínseca?
Obviamente, no.
Este ejercicio que parece de la contemplación de la impermanencia, no lo es. Es un ejercicio para discriminar el papel de actor “creador” de nama, o sea, del observador, en una aproximación muy interesante acerca de la inexistencia de la realidad objetiva. Y claramente del concepto de no-yo o anatta. Nuestro cuerpo no tiene más existencia intrínseca de aquella que nosotros mismos le demos de forma convencional.
 
 
DN 22. Mahasatipatthana Sutta
 
Sección sobre los Nueve Cementerios
 
El Primer Cementerio.
Por otra parte, monjes, es como si un monje pudiera ver un cuerpo arrojado a un camposanto, muerto por un día, o muerto por dos días, o muerto por tres días, hinchado, descolorido, Luego lo compara con su propio cuerpo (pensando): «Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto».
Así, él se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo, o se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo con respecto a otros, o se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo y con respecto a los demás, o se fija considerando el carácter del origen en el cuerpo, o se fija considerando el carácter de la disolución en el cuerpo, o se queda considerando el carácter del origen y la disolución en el cuerpo, o bien la consciencia de que «hay un cuerpo» está establecida en él tanto como (es necesario) para un conocimiento completo y para una consciencia completa y él se fija autónomamente, y sin estar apegado a nada en el mundo.
De esta manera, monjes, un monje se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo.
(El Primer Cementerio)
 
El Segundo Cementerio
Por otra parte, monjes, es como si un monje pudiera ver un cuerpo arrojado al suelo de un cementerio, siendo comido por cuervos, o siendo comido por halcones, o siendo comido por los buitres; o siendo comido por perros, o siendo comido por chacales, o siendo comido por una variedad de gusanos. Luego lo compara con su propio cuerpo (pensando):
«Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto.»
Así, él se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo, o se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo con respecto a otros, o se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo y con respecto a los demás, o se fija considerando el carácter del origen en el cuerpo, o se fija considerando el carácter de la disolución en el cuerpo, o se queda considerando el carácter del origen y la disolución en el cuerpo, o bien la consciencia de que «hay un cuerpo» está establecida en él tanto como (es necesario) para un conocimiento completo y para una consciencia completa y él se fija autónomamente, y sin estar apegado a nada en el mundo.
De esta manera, monjes, un monje se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo.
(El Segundo Cementerio)
 
El Tercer Cementerio
Por otra parte, monjes, es como si un monje pudiera ver un cuerpo arrojado al suelo de un cementerio, un esqueleto, con carne y sangre, unidos por tendones. Luego lo compara con su propio cuerpo (pensando): «Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto».
«Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto.»
Así, él se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo, o se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo con respecto a otros, o se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo y con respecto a los demás, o se fija considerando el carácter del origen en el cuerpo, o se fija considerando el carácter de la disolución en el cuerpo, o se queda considerando el carácter del origen y la disolución en el cuerpo, o bien la consciencia de que «hay un cuerpo» está establecida en él tanto como (es necesario) para un conocimiento completo y para una consciencia completa y él se fija autónomamente, y sin estar apegado a nada en el mundo.
De esta manera, monjes, un monje se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo.
(El Tercer Cementerio)
 
El Cuatro Cementerio
Por otra parte, monjes, es como si un monje pudiera ver un cuerpo arrojado al suelo de un cementerio, un esqueleto, sin carne, manchada de sangre, unida por tendones. Luego lo compara con su propio cuerpo (pensando):
«Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto.»
Así, él se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo, o se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo con respecto a otros, o se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo y con respecto a los demás, o se fija considerando el carácter del origen en el cuerpo, o se fija considerando el carácter de la disolución en el cuerpo, o se queda considerando el carácter del origen y la disolución en el cuerpo, o bien la consciencia de que «hay un cuerpo» está establecida en él tanto como (es necesario) para un conocimiento completo y para una consciencia completa y él se fija autónomamente, y sin estar apegado a nada en el mundo.
De esta manera, monjes, un monje se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo.
(El Cuarto Cementerio)
 
El Quinto Cementerio
Por otra parte, monjes, es como si un monje pudiera ver un cuerpo arrojado al suelo de un cementerio, un esqueleto, ya no teniendo carne y sangre, unidos por tendones. Luego lo compara con su propio cuerpo (pensando):
«Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto.»
Así, él se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo, o se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo con respecto a otros, o se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo y con respecto a los demás, o se fija considerando el carácter del origen en el cuerpo, o se fija considerando el carácter de la disolución en el cuerpo, o se queda considerando el carácter del origen y la disolución en el cuerpo, o bien la consciencia de que «hay un cuerpo» está establecida en él tanto como (es necesario) para un conocimiento completo y para una consciencia completa y él se fija autónomamente, y sin estar apegado a nada en el mundo.
De esta manera, monjes, un monje se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo.
(El Quinto Cementerio)
 
El Sexto Cementerio
Por otra parte, monjes, es como si un monje pudiera ver un cuerpo arrojado al suelo de un cementerio, con huesos ya no unidos, dispersos en todas direcciones, con un hueso de la mano aquí, con un hueso de pie allí, con un hueso de rodilla aquí, con un hueso de muslo allí, con un hueso de cadera aquí, con un hueso de la espalda allí, con el cráneo aquí. Luego lo compara con su propio cuerpo (pensando):
«Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto.»
Así, él se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo, o se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo con respecto a otros, o se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo y con respecto a los demás, o se fija considerando el carácter del origen en el cuerpo, o se fija considerando el carácter de la disolución en el cuerpo, o se queda considerando el carácter del origen y la disolución en el cuerpo, o bien la consciencia de que «hay un cuerpo» está establecida en él tanto como (es necesario) para un conocimiento completo y para una consciencia completa y él se fija autónomamente, y sin estar apegado a nada en el mundo.
De esta manera, monjes, un monje se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo.
(El Sexto Cementerio)
 
El Séptimo Cementerio
Es más, monjes, es como si un monje pudiera ver un cuerpo arrojado al suelo de un cementerio, teniendo huesos blancos, como el color de una concha. Luego lo compara con su propio cuerpo (pensando):
«Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto.»
Así, él se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo, o se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo con respecto a otros, o se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo y con respecto a los demás, o se fija considerando el carácter del origen en el cuerpo, o se fija considerando el carácter de la disolución en el cuerpo, o se queda considerando el carácter del origen y la disolución en el cuerpo, o bien la consciencia de que «hay un cuerpo» está establecida en él tanto como (es necesario) para un conocimiento completo y para una consciencia completa y él se fija autónomamente, y sin estar apegado a nada en el mundo.
De esta manera, monjes, un monje se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo.
(El Séptimo Cementerio)
 
El Octavo Cementerio
Es más, monjes, es como si un monje pudiera ver un cuerpo tirado en el suelo de un cementerio, un montón de huesos de más de un año de edad. Luego lo compara con su propio cuerpo (pensando):
«Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto.»
Así, él se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo, o se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo con respecto a otros, o se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo y con respecto a los demás, o se fija considerando el carácter del origen en el cuerpo, o se fija considerando el carácter de la disolución en el cuerpo, o se queda considerando el carácter del origen y la disolución en el cuerpo, o bien la consciencia de que «hay un cuerpo» está establecida en él tanto como (es necesario) para un conocimiento completo y para una consciencia completa y él se fija autónomamente, y sin estar apegado a nada en el mundo.
De esta manera, monjes, un monje se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo.
(El Octavo Cementerio)
 
El Noveno Cementerio
Es más, los monjes, es como si un monje pudiera ver un cuerpo arrojado al suelo de un cementerio, huesos podridos que se han convertido en polvo. Luego lo compara con su propio cuerpo (pensando):
«Este cuerpo también tiene tal naturaleza, tiene tal constitución, no ha ido más allá de esto.»
Así, él se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo, o se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo con respecto a otros, o se fija considerando (el carácter del) cuerpo en el cuerpo con respecto a sí mismo y con respecto a los demás, o se fija considerando el carácter del origen en el cuerpo, o se fija considerando el carácter de la disolución en el cuerpo, o se queda considerando el carácter del origen y la disolución en el cuerpo, o bien la consciencia de que «hay un cuerpo» está establecida en él tanto como (es necesario) para un conocimiento completo y para una consciencia completa y él se fija autónomamente, y sin estar apegado a nada en el mundo.
De esta manera, monjes, un monje se fija considerando (el carácter de) el cuerpo en el cuerpo.
(El Noveno Cementerio)
 
 
 
 
 

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