La Estructura de la Realidad (XV)

Como hemos visto, el tiempo no existe, por lo que el Samsara es un campo de posibilidades fijo, estático.

Entonces, ¿en qué consiste “vagar”, lo que da nombre al mismo Samsara?

El concepto erróneo del tiempo se sustenta sobre la base del concepto erróneo de un yo. Es un yo es que observa, que mantiene algún tipo de continuidad de escena en escena. Si hay un yo, y el escenario es diferente, es porque existe un cambio, y no hay cambio.

No hay pasado o futuro. Existen diferentes percepciones en cada uno de los momentos, pero no porque las distancie “el tiempo”, es porque las distancia la propia conciencia, que es diferente, momento a momento.

Si conseguimos introducir tu estado condicional justo cuando estabas en un examen un día concreto en el colegio, volverás a ese justo instante. Porque ese instante es “ahora” y está “aquí”. Lo entrecomillo porque sin tiempo y sin distancia, hablar de ahora y de aquí resulta banal, pero da una idea de lo que quiero expresar.

Un ejemplo de esto lo tenemos en programación. En un programa, el tiempo lo marca su propio contador de programa. Cada programa tiene el suyo. Pues bien, si en un punto de la ejecución, restauramos los valores de todos los registros y de la pila (stack) instantáneamente volvemos a ese momento. Entre los registros está el contador de programa.

Y podemos usar también el ejemplo ya clásico del rollo de película. El rollo está aquí y ahora, entero. Al protagonista le pasa una u otra cosa dependiendo del fotograma y como se respeta el raccord (relación que existe entre los diferentes planos de una filmación, a fin de que no rompan en el receptor o espectador la ilusión de secuencia), cada plano ha de tener relación con el anterior y servir de base para el siguiente.

El raccord en el Samsara es el mismo kamma y como vimos apunta al gradiente de entropía.

Si ves a un gato, es porque estás justo en el momento de poder ver a un gato. Y el tú que ve al gato solo existe en ese instante, porque al instante siguiente el tú es el tú que mira al techo.

Todo en el Samsara es ilusión, ilusión de tiempo, de espacio, de movimiento, de progresión, de antes, de después, de contenido, de sentido, de libertad, de voluntad, de guion argumental.

Nada de eso es real. Solo es ilusión.

El Samsara es ilusión hasta en su mismo nombre.

Despertar es verlo.

Solo eso.

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