“La meta del Buddhismo en la erradicación del sufrimiento”. Dicho así, solemnemente, suena incluso grandioso y, comparado con las religiones de libros (porque no son más que novelas de aventuras más o menos truculentas), parece incluso útil. Así que, en unos tiempos dominados por el estrés, la incomunicación, el bulling y la crueldad hecha…
