Principio de Exclusión

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El Principio de Exclusión nos dice que no es posible que dos observadores compartan una misma observación.

Para cada observador observando una nube de probabilidad, la propia observación coagulará en uno de sus estados posibles. En el caso de que estemos frente a un caso de entrelazamiento cuántico, donde la nube de probabilidad es la misma, si hay dos observadores el sistema resolverá por uno de ellos, mientras que el segundo verá la realidad del primero.

Pero no sabrá si ha sido él o ha sido el otro quien provocó la coagulación.

Si no hay comunicación entre ambos, no puede saberlo. Es por ello que se necesita un canal estándar de información para informarlo. Por eso, aunque dos partículas entrelazadas estén muy lejos y se coagulen instantáneamente por ser observadas por dos observadores diferentes, de nada sirve si no se dispone de información extra que nos lo informe.

Es por ello que, aunque el entrelazamiento cuántico sea instantáneo, la información no puede ir más rápido que la rapidez de la luz C.

Es por ello que, en dependencia de C, la información coloca a cada observador en su rodaja de tiempo. Es decir, se siguen cumpliendo los limites relativistas.

En cualquier caso, lo que observa cada observador, en el momento de la observación es único y si no lo es, no lo podríamos saber lo que para el caso es lo mismo.

No se pueden compartir observaciones, aunque la coagulación sea por observada por dos pero realizada por uno.

O sea, incluso en el caso de entrelazamiento cuántico, o que se observa es único dentro de la rodaja de tiempo en la que sucede.

Por tanto, la realidad objetiva no existe.

Eso es más evidente en el mundo macroscópico. Por ejemplo, dos personas mirando hacia una palmera, ellos ven colores que organizan y vectorizan. Nunca serán los mismos, porque al ser diferentes las perspectivas también lo son. Incluso, es más, jamás podremos saber si el verde de uno es el azul de otro. Si todos le llaman rojo a ese color, el verde de uno y el azul de otro será rojo para los dos.

Y no habrá forma de saber qué color ve el otro.

Igual sucede con el resto de los sentidos.

Como ahí fuera no hay colores, ni sabores, ni tactos, ni sonidos, ni olores, sino que todos suceden dentro del interface rūpa y rūpa no es transmisible la observación no es ni siquiera comunicable.

Lo que se hace es llevar la observación a namā para que le de un nombre y ese nombre el lo que sí se puede transmitir. Ambos ven una palmera. Pero realmente no podemos saber que es lo que cada uno vió.

Tampoco asi, la realidad objetiva es algo real.

La realidad es subjetiva. Hay tantas realidades como observadores hay en cada una de sus rodajas de tiempo.

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