Kassapa, ora pro nobis

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Los suttas falsos dan muy buena información acerca del devenir de los textos a lo largo de su amplia historia. Aunque el Canon Pāli ha sido preservado y transmitido por los buddhistas Hinayana, hay ocasiones en las que se ve que las relaciones con sus colegas Mahayana fueron, en algún momento, cordiales.

Tan cordiales como para incluir un sutta extemporáneo en mitad del Saṁyutta Nikaya, lo que es extraño porque es una colección bastante respetada, hablando del «santo» al que supuestamente se atribuye la fundación del Mahayana, el venerable Kassapa, elevándole en logros a la misma altura que el propio Buddha, nada menos, cuando en el resto de los textos, al referirse a él, el Buddha le destaca por su disciplina. Pero por nada más. En el sutta, el nombre Kassapa aparece en el mantra «Y Kassapa también», una especie de ora pro nobis, después de cada sentencia.

Aunque Kassapa esperaba ser elegido sucesor, el Buddha no confió en él. Sin embargo, el rey Ajatasattu sí, y le encargó la confección de los textos en el llamado Primer Concilio. Muchos siglos más tarde, cuando se confecciona el Mahayana por encargo del Emperador Kanishka, se rescata la figura de Kassapa y se crea la conocida leyenda de la flor levantada en silencio por el Buddha y la comprensión mágica e instantánea del Dhamma por parte de Kassapa que se levanta y decide, según el cuento, crear el Mahayana.

El sutta no guarda relación alguna con ningún otro de este Nikaya y presenta un estilo completamente diferente del resto de Saṁyutta: no hay diálogos y no se presenta quien habla. Un guiño de complicidad a los Mahayana, huérfanos de apoyo en los textos antiguos.

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SN 6.9: JHĀNAS Y ABHIÑÑĀS

En Sāvatthī.

—Bhikkhus, cada vez que quiero, suficientemente apartado de los placeres sensuales, apartado de las cualidades nocivas, entro y permanezco en la primera jhāna, mientras se dirige la mente al análisis de la modulación (del objeto de contemplación), que tiene el placer, la alegría y la felicidad surgidos de esa visión, mientras se aferra el objeto y se concentra en él. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, al aplacar el pensamiento discursivo, con la mente subjetivamente tranquilizada y fija en un punto, entré y permanecí en la segunda jhāna, que carece de la direccionalidad de la mente en la visualización del movimiento (del objeto de contemplación), surge de la contemplación y es entusiasta y alegre. Sin embargo, la sensación de felicidad surgida en mi mente habiéndose agotado, no perduró. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, al desvanecerse el placer, permanecí ecuánime, placentero y claramente consciente, y experimenté en mi persona esa alegría de la que los nobles dicen: “alegre vive el que tiene episteme y es consciente”, y entré y permanecí en la tercera jhāna. Pero, sin embargo, la sensación placentera que surgió en mí persistió sin afectar mi mente. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, con la superación del placer y el dolor, y el final de la antigua felicidad y tristeza, entré y permanecí en la cuarta jhāna, sin placer ni dolor, con pura episteme y lucidez. Pero, sin embargo, la sensación placentera que surgió en mí persistió sin afectar mi mente. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, yendo totalmente más allá de la dimensión del espacio ilimitado, consciente de que “la cognición es ilimitada”, entro y permanezco en la dimensión de la cognición ilimitada. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, yendo totalmente más allá de la dimensión de la cognición ilimitada, consciente de que “no hay nada en absoluto”, entro y permanezco en la dimensión de la ausencia de todo. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, yendo totalmente más allá de la dimensión de la ausencia de todo, entro y permanezco en la dimensión de la inconsciencia que no discierne. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, yendo totalmente más allá de la dimensión de la inconsciencia que no discierne, entro y permanezco en el cese de las qualia y la reacción emocional. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, ejerzo los muchos tipos de abhiññās: multiplicarme y volver a ser uno, atravesar sin obstáculos un muro, una muralla o una montaña como si atravesara el espacio, zambullirme dentro y fuera de la tierra como si fuera agua, caminar sobre el agua como si fuera tierra, volar con las piernas cruzadas por el cielo como un pájaro, tocando y acariciando con la mano el sol y la luna, tan fuertes y poderosos. Yo controlo el cuerpo hasta el reino de Brahmā. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, con una clariaudiencia purificada y sobrehumana, escucho ambos tipos de sonidos, humanos y divinos, cercanos o lejanos. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, entiendo las mentes de otros seres e individuos, habiéndolas comprendido con mi mente. Entiendo la mente con codicia como “mente con codicia” y la mente sin codicia como “mente sin codicia”, mente con odio… “mente sin odio”… mente con engaño… “mente sin engaño”… mente constreñida… mente dispersa… mente expansiva… mente no expansiva… mente que no es suprema… mente que es suprema… mente inmersa en contemplación… mente no inmersa en contemplación… mente liberada… mente no liberada… Y también Kassapa.

Siempre que quiero, recuerdo mis muchas clases de vidas pasadas. Es decir: uno, dos, tres, cuatro, cinco, diez, veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, cien, mil, cien mil renacimientos, muchos eones del mundo contrayéndose, muchos eones del mundo expandiéndose, muchos eones del mundo contrayéndose y expandiéndose. Recuerdo: “allí, me llamaron así, mi clan era aquello, me veía así, y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor, y así fue como terminó mi vida. Cuando fallecí de ese lugar, renací en otro lugar. Allí también me llamaron así, mi clan era aquello, me veía así y esa era mi comida. Así fue como sentí placer y dolor, y así fue como terminó mi vida. Cuando fallecí de ese lugar, renací aquí”. Y así recuerdo mis muchas clases de vidas pasadas, con características y detalles. Y también Kassapa.

Siempre que quiero, con una clarividencia purificada y sobrehumana, veo morir y renacer seres vivos, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar. Entiendo cómo los seres vivos renacen de acuerdo con sus hechos. “Estos seres vivos hicieron cosas malas a través del cuerpo, el habla y el intelecto. Hablaban mal de los nobles, tenían una opinión equivocada, y optaron por actuar con esa opinión equivocada. Cuando su cuerpo se rompe, después de la muerte, renacen en un lugar de desgracia, un mal lugar, el inframundo, el infierno. Sin embargo, estos seres vivos hicieron cosas buenas a través del cuerpo, el habla y el intelecto. Nunca hablaron mal de los nobles, tenían la creencia correcta, y optaron por actuar desde ese punto de vista correcto. Cuando su cuerpo se rompe, después de la muerte, renacen en un buen lugar, un reino celestial”. Y entonces, con una clarividencia purificada y sobrehumana, veo a los seres vivos morir y renacer, despreciables y excelentes, hermosos y feos, en un buen o mal lugar. Entiendo cómo los seres vivos renacen de acuerdo con sus hechos. Y también Kassapa.

Me he dado cuenta de la emancipación pura de la conciencia a través de la sabiduría en esta misma vida. Y vivo habiéndome dado cuenta con mi propia percepción debido al fin de las tendencias negativas en la conciencia. Y también Kassapa.

Son malos hasta para hacer trampas.

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