El Atracón

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Aunque los bhikkhus tengan una sola comida al día, o quizás por eso, no es extraño que se den atracones de comida de tanto en tanto. Actualmente entre lo que comen y el poco ejercicio que hacen, la obesidad en este colectivo se ha disparado.

Nada mejor para los atracones que dar un paseo para que baje y disponer de un baño para que salga.

Todo esto lo dispuso el Buddha.

Lo de la obesidad, no.

 

Vinaya

Khandhaka (Cūḷavagga)

Materias Menores (Khuddaka)

En ese momento, en Vesāli, se organizó una sucesión de comilonas de suntuosos manjares. Los bhikkhus, después de haber comido las suntuosas viandas, se enfermaron mucho con sus cuerpos llenos de malas  bilis.

Entonces Jīvaka Komārabhacca fue a Vesāli por un negocio u otro. Jīvaka Komārabhacca vio a los bhikkhus que estaban muy enfermos con sus cuerpos llenas de malas bilis; viéndolos, se acercó al Buddha. Habiéndose acercado, saludando al Buddha, se sentó a una distancia respetuosa. Mientras estaba sentado a una distancia respetuosa, Jīvaka Komārabhacca habló así al Buddha:

—En la actualidad, Buddha, los bhikkhus están muy enfermos con sus cuerpos llenos de malas bilis. Estaría bien que el Señor permitiera a los bhikkhus un lugar para pasearse arriba abajo y un baño. Así los bhikkhus llegarán a tener pocas aflicciones.

Entonces el Buddha se alegró, se regocijó, despertó, deleitó a Jīvaka Komārabhacca con charlas sobre el dhamma. Entonces Jīvaka Komārabhacca, contento… deleitado por el Buddha al hablar sobre el dhamma, levantándose de su asiento, habiendo saludado al Buddha, partió manteniendo su lado derecho hacia él.

Luego, el Buddha, en esta ocasión, en relación con esto, habiendo hablado con razonamiento, se dirigió a los bhikkhus y les dijo:

—Permito, bhikkhus, un lugar para pasear de arriba abajo y un baño.

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