Un tonto en un agujero

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Que los tontos van al infierno es de una evidencia palpable, cualquiera que haya desarrollado el ojo divino es lo primero que ve y cualquiera que entienda la mente de los demás se escandaliza de cómo esos irresponsables temerarios van derechitos a su perdición y como se ofenden e indignan si se les avisa. Y lo más curioso es que alguno puede llegar a pensar que tendrá muchas más oportunidades cuando vuelva a renacer como humano.

Y aquí es cuando nos ponemos a oír el viento…

Y los estepicursores rodando…

¿Volver? ¿Para qué? ¡Ya vemos qué hace como humano!

Es más fácil que una tortuga tuerta que se despierta cada cien años, al alargar su cuello se le encaje un yugo que alguien arroje al océano.

Ya nos lo decía el Buddha:

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SN 56.47: UN YUGO CON UN AGUJERO (I)

—Bhikkhus, supongan que una persona arrojara un yugo con un solo agujero al océano. Y había una tortuga de un solo ojo que apareciera una vez cada cien años.

—¿Qué les parece, bhikkhus? ¿Esa tortuga de un solo ojo, que aparece una vez cada cien años, todavía podría meter el cuello por el agujero de ese yugo?

—Sólo después de mucho tiempo, Maestro, si acaso.

—Esa tortuga tuerta metería el cuello por el agujero de ese yugo antes de que un tonto que ha caído a los planos de sufrimiento renazca como ser humano, digo.

—¿Por qué es eso?

—Porque no hay una conducta moral o basada en principios, ni hacer lo que es bueno y hábil. Allí simplemente se aprovechan unos de otros, atacando a los débiles.

—¿Por qué es eso?

—Es porque no han visto las cuatro nobles verdades.

—¿Qué cuatro?

—Las nobles verdades del sufrimiento, su origen, su cese y el camino.

Por eso debéis practicar la contemplación.

 

Y aun así sería un desperdicio.

 

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