Hackeando el Samsara. Niveles de usuarios.

 
Hackeando el Samsara. Niveles de usuarios.
Vamos a adentrarnos en las entrañas de la conciencia, que es la única herramienta de la que disponemos para trascender el Samsara. Las clases de conciencias son múltiples, no solo hay conciencias humanas y animales que son lo que aparecen a simple vista, hay bastantes más, que sirven para completar un ecosistema de conciencias reciclables en el Samsara.
¿Por qué las conciencias son reciclables? Porque es la solución más sencilla, económica y ecológica de programar un ecosistema completo dotado de una evolución genética. De esta forma, una conciencia bien adaptada permanece en su plano o pasa a un plano superior y permanecen ahí hasta que se vea su utilidad en planos inferiores. También, una conciencia mal adaptada se aparta a planos en los que no interfiera en la evolución global, o que lo haga poco, y pasado un tiempo, se recupera para ver si evoluciona de nuevo esta vez favorablemente. De esta forma, se implementa un sistema autónomo, sin intervención del programador que, ajustándolo debidamente, puede propiciar un desarrollo de conciencias muy interesante porque está modulado por parámetros.
Y es muy económico porque la otra opción, destrucción de la conciencia una vez acabado su periodo en un plano, es costosísimo, habría que programar una y otra vez hasta la extenuación. Sería totalmente inviable.
De esta forma tendremos una serie de planos de existencia cíclica (a lo que algunos llaman Samsara, precisamente) donde las conciencias samsarean (vagan) de plano en plano, sin solución de continuidad…
Una vez acabada su vida en un plano, se borran la mayor parte de los datos de esa existencia, y se reinicia con otras bases sensoriales activas en otro plano.
Desde este plano cenital, vamos a analizar la ética.
¿Qué conductas, actitudes, acciones son perjudiciales para el desarrollo del ecosistema?
Matar: un programa que se dedique a matar a otros, haciendo que vuelvan a reiniciarse y a tener que cargarse de nuevo es una pérdida de recursos que no se puede consentir. Si ese programa no acaba rápido, al reiniciarse lo hace donde no moleste: en los planos inferiores: infiernos, plano animal o plano de los espíritus hambrientos, dependiendo del daño ocasionado.
Otro grupo de conductas muy dañinas para el desarrollo del ecosistema son aquellas relacionadas con transmitir información falsa, promover la división del grupo, hablar ásperamente, complacerse en las charlas frívolas, todas ellas interfieren en la información correcta, adecuada, y oportuna que los programas deben recibir, influyendo en la alteración involuntaria de su funcionamiento esperado. Este grupo de conductas perjudica fundamentalmente a otros programas.
Aquellos que toman recursos que no les ha sido dado, se involucra en la inapropiada conducta sexual, también son perjudiciales. Inducen a conductas espúrias en los otros.
Los procesos que quitan, anulan, o dañan recursos a los otros, incluyendo recursos sexuales, también deben separarse del conjunto de procesos superiores destinados a la reproducción samsárica.
Y no podemos olvidar los programas con mal funcionamiento, aquellos que se conducen llenos de anhelo y animadversión, y sostienen el incorrecto punto de vista. Esos son los tarados.
El Kamma trascendente, entendido como el destino después de la conciencia de muerte, es el debugger de los programas. Si funcionan mal, se retiran y a “reparación”.
El Buddha habla de siete moradas de la conciencia. Éstas se corresponden a los distintos estados que la conciencia en el Samsara puede tener, dependiendo del tipo de cuerpo (o forma) que tenga y sus posibilidades perceptivas. Me imagino conmutar de una a otra dependiendo de condiciones. La conciencia de muerte en una existencia es condición, pero hay moradas de la conciencia que necesitaremos conmutar a ellas para lograr la liberación. Y debemos hacerlo sin morir en el intento.
DN 15. Mahanidana Sutta.
Sattavinnanatthiti – Siete moradas de los estados de la conciencia
“Ananda, existen estas siete moradas de la conciencia y las dos bases. Y, ¿cuáles son esas siete?
“Hay seres con la diversidad corporal y la diversidad perceptiva, como los seres humanos, algunos devas y los seres de los reinos bajos. Ésta es la primera morada de la conciencia.
“Hay seres con la diversidad corporal y la singularidad perceptiva, como los devas del séquito del Brahma, originados a partir del primer jhana. Ésta es la segunda morada de la conciencia.
“Hay seres con la singularidad corporal y la diversidad perceptiva, como los devas radiantes. Ésta es la tercera morada de la conciencia.
“Hay seres con la singularidad corporal y la singularidad perceptiva, como los bellos devas lustrosos. Ésta es la cuarta morada de la conciencia.
“Hay seres que, habiendo trascendido completamente la percepción de la forma, con la desaparición de la percepción de la resistencia, al no atender a la percepción de la diversidad y pensando ‘el espacio infinito’, alcanzan la base del espacio infinito. Ésta es la quinta morada de la conciencia.
“Hay seres que, habiendo trascendido completamente la dimensión del espacio infinito, pensando ‘la conciencia infinita’, alcanzan la base de la conciencia infinita. Ésta es la sexta morada de la conciencia.
“Hay seres que, habiendo trascendido completamente la dimensión de la conciencia infinita, pensando ‘no hay nada’, alcanzan la dimensión de la nada. Ésta es la séptima morada de la conciencia.
“[Y las dos bases son:] la base de los seres no perceptivos y la base de la ni-percepción-ni-no-percepción.
Todas las moradas deben ser alcanzadas para lograr las liberaciones y, además, de forma maestra, permutando entre ellas, arriba y abajo.
Queda claro que desde la conciencia humana ordinaria, como tal, hackear el Samsara no es posible. Hay que acceder al Samsara en modos de usuario con privilegios cada vez más altos. El Buddha no habla de alcanzar el nivel de superusuario, pero la posibilidad, en principio, existe.
“Ahora bien, Ananda, considerando la primera morada de la conciencia —la de los seres con la diversidad corporal y la diversidad perceptiva, como los seres humanos, algunos devas y los seres de los reinos bajos―, cuando alguien comprende esta morada, comprende su origen y su cese, cuando comprende su seducción con su peligro y, cuando comprende el escape de ella, ¿sería apropiado para él, en vista de esta comprensión, disfrutar de los placeres de esta morada?”.
“No, Venerable Señor”.
“También, Ananda, considerando la segunda morada de la conciencia —seres con la diversidad corporal y la singularidad perceptiva, como los devas del séquito del Brahma, originados a partir del primer jhana… la séptima morada, de los seres que, habiendo trascendido completamente la dimensión de la conciencia infinita, pensando ‘no hay nada’, alcanzan la dimensión de la nada―, cuando alguien comprende esta morada, comprende su origen y su cese, cuando comprende su seducción con su peligro y, cuando comprende el escape de ella, ¿sería apropiado para él, en vista de esta comprensión, disfrutar los placeres de esta morada?”.
“No, Venerable Señor”.
“También, Ananda, considerando estas dos bases: la base de los seres no perceptivos y la base de la ni-percepción-ni-no percepción, cuando alguien comprende esta esferas, comprende su origen y su cese, cuando comprende su seducción con su peligro y, cuando comprende el escape de ellas, ¿sería apropiado para él, en vista de esta comprensión, disfrutar los placeres de estas esferas?”.
“No, Venerable Señor”.
“Ananda, cuando son conocidas —tal como realmente son, con su origen y su cese, su seducción con su peligro y su escape― estas siete moradas de la conciencia y las dos bases por parte de un monje que es liberado mediante la falta del apego, se dice que este monje es uno que ha sido liberado a través de la sabiduría.
O sea, el Samsara queda hackeado!.

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