Estructura del Conocimiento

Copyright © 2019 Tomás Morales Duran. Todos los Derechos Reservados

 

Cuando hablamos de sabiduría lo primero es saber como conocemos y en qué consiste.

Para empezar, hay que dejar claro que depende de la esfera de observación la complejidad del conocimiento. Clasificando según la complejidad de la observación, podemos distinguir escalas entre niveles muy desordenados a los más ordenados.

A mayor orden, menor tráfico de información. A mayor orden, menos información se requiere para organizar el orden; por el contrario, a mayor desorden, más información es necesaria para crear o mantener un mínimo orden. Nos podemos imaginar una escala desde el estado de plasma, pasando por el gaseoso, el líquido y al sólido. Y dentro de cada uno existen niveles, no es lo mismo la organización entrópica de un diamante que la de el vidrio. El diamante necesita mucha más información para cambiar su estructura que el vidrio, y este más que el agua y ésta más que el aire y éste más que un plasma.

Usando la analogía de los estados de la materia podemos imaginar los estados altamente desordenados de los diferentes infiernos a los estados altamente ordenados de las diferentes esferas de los devas. Así entendemos que, como a mayor incertidumbre mayor sufrimiento, estos son mucho mayores en los infiernos que en las esferas dévicas.

El nivel humano, siendo un nivel intermedio, requiere de bastante información para organizar o mantener el orden en contra de la corriente de la entropía que todo lo barre.

Una vez teniendo esto establecido, definiremos el conocimiento como el conjunción necesaria y suficiente entre objetos, entendidos como paquetes de condiciones reconocidos correctamente, y el conjunto de relaciones lógicas entre ellos que describen su interdependencia condicional.

El razonamiento lógico se distingue de la intuición en que ésta se basa en el reconocimiento de patrones de relaciones lógicas. Por eso es fundamental entender muy claramente la pregunta para poder encontrar la respuesta espacialmente, manipulando patrones de relaciones hasta que encajen. Una vez encontrada la solución resulta muy sencillo validarla usando el razonamiento inverso hasta llegar al planteamiento, y no solo eso, sino que de este mecanismo se puede usar para llegar a diferentes planeamientos, desde los cuales la solución es adonde se llega desde todos ellos, necesariamente.

Es por eso que, el que sabe, sabe explicar y el que no sabe explicar es porque no sabe.

Sabiendo la solución se busca el planteamiento que esté más próximo del alumno y se le hace llegar desde ahí hasta la solución usando el razonamiento lógico.

De ahí la extraordinaria potencia de la intuición.

Deja una respuesta