El Lugar de Nacimiento del Buddha

(C) 2020 Tomás Morales

 

Los textos solo hacen dos escuetas referencias a la juventud del Buddha en estilo autobiográfico en los suttas MN 26, MN 36 y MN 85:

Bhikkhus, después de un tiempo, siendo joven, mi cabello negro como el carbón, poseído de una radiante juventud, en la flor de mi vida, aunque mi madre y mi padre deseaban lo contrario, lloraron y se lamentaros, me cortaron mi pelo y mi barba, me pusieron las ropas amarillas, salí de mi casa a la vivir la vida sin hogar.

[…]

Experimenté ciertamente, mientras mi padre, el sākka, estaba trabajando haciendo surcos, y yo estaba sentado a la sombra de un árbol de pomarrosa, aislado de los placeres de los sentidos, alejado de estados mentales insanos, la entrada en la primera jhāna, que tiene el placer y la felicidad surgidos en la inmersión, al tiempo que coloca la mente y la mantiene conectada. ¿Podría ser ese el camino hacia el despertar?

 

No fue medio milenio años más tarde que el brahmán Ashvaghosa por encargo del emperador kushān Kanishka elabora el extenso poema épico llamado Buddhacarita en el que, dando rienda suelta a su imaginación, convierte al Buddha en un príncipe de las mil y una noches. Como vemos en los textos el padre no era ningún rey, entre otras cosas porque los sākkas constituían una república vasalla del rey de Kosala y, además, los reyes no se emplean en el arado. Es evidente, además que si la madre que le corta el pelo y la barba no podía haber muerto milagrosamente en el parto.

En el DN 16 se menciona que los restos del Buddha fueron divididos en ocho partes, una de las cuales fue entregada a su familia.

Los sākkas de Kapilavatthu también escucharon que el Buddha se había extinguido por completo en Kusinara. Mandaron a un enviado a las Mallas de Kusinara:

—El Buddha era nuestro pariente más importante. Nosotros también merecemos una parte de las reliquias de Buddha. Construiremos un gran monumento para ellas.

 

El gran monumento se refiere a un kurgán escita. Además, hemos visto que las únicas construcciones sākkas que pudieran haber pervivido eran sus kurganes funerarios, simples montones de tierra en cuyo interior descansaban los restos de sus personajes importantes. Se construía con materiales tan endebles en aquella entonces que sus construcciones no podían de resistir el paso del tiempo. Es decir, los únicos restos perdurables habían de ser kurganes.

A finales del siglo XIX se suscitó un gran interés arqueológico en la India británica por encontrar la huella del Buddha.

William Claxton Peppe, ingeniero colonial británico y propietario de una finca en Piprahwa, Uttar Pradesh, India, descubrió una estupa enterrada en sus propiedad en enero de 1898. El año anterior, Peppe dirigió un equipo para excavar un gran montículo de tierra en su finca. Habiendo limpiado los matorrales y la jungla, se pusieron a trabajar en la construcción de una profunda zanja a través del montículo y después de cavar a través de seis metros de ladrillo macizo, llegaron a un gran cofre de piedra que contenía cinco pequeños jarrones que contenían fragmentos de huesos, cenizas y joyas. En uno de los jarrones había una escritura brāhmi. Los  epigrafistas de la época suscribieron la traducción de Auguste Barth :

Sukiti-bhatinaṃ sabhaginikanam sa-puta-dalanam iyaṃ salila-nidhane Budhasa bhagavate sakiyanam

«Este receptáculo de reliquias del bendito Buddha de los Śākyas (es el regalo piadoso) de los hermanos de Sukīrti, junto con sus hermanas, con sus hijos y sus esposas».

Un siglo más tarde, el epigrafista Harry Falk de Freie Universität de Berlín confirmó la interpretación original de que los depositantes creían que estos eran los restos del propio Buddha. Falk tradujo la inscripción como “estas son las reliquias del Buddha, el Señor” y concluyó que el relicario encontrado en Piprahwa contenía una parte de las cenizas del Buda y que la inscripción es auténtica.

En 1997, el epigrafista y arqueólogo Ahmad Hasan Dani señaló los desafíos que presentan los hallazgos aislados para el estudio paleográfico y los materiales de datación. Concluyó que «la inscripción puede estar fechada con seguridad en la primera mitad del siglo II aEC”, es decir, siglos más tarde de la extinción del Buddha.

La estupa principal de Piprahwa, una de las más antiguas descubiertas hasta ahora en la India, se construyó en tres fases. En los siglos IV aEC, aproximadamente en la época de la muerte de Buddha, se levantó un kurgán apilando tierra natural de los alrededores. Esto fue de acuerdo con la tradición escita. La Fase II sucedió durante el gobierno de Ashoka, completándose probablemente después de su muerte alrededor del 235 aEC.

El propósito del Emperador fue “distribuir las reliquias del Bendito”. Para ello, Ashoka abrió las estupas originales que contenían las reliquias del Buda, luego las restauró, enterró una parte de lo que había tomado y las reliquias restantes fueron  distribuidas en otras estupas nuevas. En Piprahwa, la restauración consistió en rellenar la estructura con arcilla espesa y construir dos niveles para alcanzar una altura de 4,55 m. En la fase III, durante el período Kushān, la estupa se amplió considerablemente y alcanzó una altura de 6,35 metros. La estructura más grande después de la estupa es el Monasterio del Este que mide 45,11m x 41,14 m con un patio y más de treinta celdas a su alrededor. El complejo incluye un Monasterio del Sur, un Monasterio del Oeste y un Monasterio del Norte adicionales.

De 1971 a 1973, un equipo del Estudio Arqueológico de la India dirigido por K. M. Srivastava reanudó las excavaciones en el sitio de la estupa de Piprahwa. El equipo descubrió un ataúd que contenía fragmentos de hueso carbonizado, en un lugar unos metros más profundo que el cofre que Peppe había excavado previamente. Como los contenedores de reliquias se encontraron en los depósitos del período de la cerámica pulida negra del norte, Srivastava fechó el hallazgo en los siglos V-IV aEC. lo que sería consistente con el período en el que se cree que Buddha vivió. También descubrió trece sellamientos que llevaban la misma leyenda en escritura kushān:

“De la comunidad de los monjes del gran Kapilavastu”.

Hoy en día, los sitios antiguos de Piprahwa y Ganwaria albergan el Museo Kapilavastu, controlado por el Servicio Arqueológico de la India.

Los fragmentos de hueso recuperados por el equipo de Srivastava se encuentran actualmente en el Museo Nacional de Nueva Delhi. En 1978, el gobierno indio permitió que su parte del descubrimiento se exhibiera en Sri Lanka y más de 10 millones de personas rindieron homenaje. También se exhibieron en Mongolia en 1993, Singapur en 1994, Corea del Sur en 1995, Tailandia en 1996 y nuevamente en Sri Lanka en 2012.

El descubrimiento de Srivastava de los sellos de terracota que llevan el nombre de Kapilavastu ha llevado a algunos estudiosos a pensar que la actual Piprahwa era el sitio de la antigua ciudad de Kapilavastu, la capital de la república sākka.

 

Otro lugar mucho más relumbrante que arrastra una historia sombría es el mítico “Lumbini” descrito en el siglo VII por el antiguo monje-peregrino chino Xuanzang.

Alois Anton Führer nació el 26 de noviembre de 1853 en Limburg an der Lahn, Alemania, en el seno de una familia católica. Estudió teología católica romana y estudios orientales en la Universidad de Würzburgo ordenándose en 1878 y recibiendo su doctorado en 1879. Es posible que lograra el nombramiento de profesor de sánscrito en el Instituto de San Javier en Bombay gracias a su profesor de sánscrito, Julius Jolly que estaba asociado con la Escuela de Indología de Bombay.

En 1882, Alois Führer consiguió publicar dos conferencias sobre derecho hindú en el Journal of the Bombay Branch de la Royal Asiatic Society. Posteriormente se demostró que fueron plagiadas y que solo una décima parte del contenido era suyo.

Führer perdió el empleo al apostatar de la Iglesia Católica alrededor de 1884. Se convirtió al anglicanismo y regresó a Alemania, desde donde solicitó un nuevo trabajo en el museo de Lucknow en India.

Führer regresó a India en 1885 y, a su llegada, el presidente del Comité de Gestión del Museo Provincial de Lucknow, Alfred Comyn Lyall, lo nombró conservador del mismo. Alois comenzó a trabajar en marzo de ese año y se dedicó a mejorar el museo. Impresionado por los cambios, Lyall, escribió a Calcuta preguntando si se podía encontrar un trabajo a tiempo parcial para él en el Servicio Arqueológico de India. Así llegó a tener un doble nombramiento, uno como conservador del museo y el otro como agrimensor arqueológico de las Provincias del Noroeste tal como muestran sus informes de progreso. Al año siguiente, recibió instrucciones del gobierno para llevar a cabo una expedición a Nepal.

Führer llevó a cabo excavaciones muy exitosas en el sitio Kankali Tila de Mathura entre 1889 y 1891, lo que mejoró la comprensión de la historia del jainismo y le ganó la reputación de ser “el más exitoso de los excavadores profesionales”. Aun así, los informes de Führer continuaron siendo vagos y carentes de detalles y resultado de un extenso plagio del trabajo de su superior Georg Bühler.

A partir de 1888 se iniciaron unas fuertes presiones políticas por parte del liberal Edward Buck con el fin de reducir gastos en el gobierno recortando el presupuesto del Servicio Arqueológico de India, un período de diez años conocido como la “Crisis de Buck”. Esto amenazó gravemente el empleo de los funcionarios de la ASI, incluido el propio Führer que acababa de formar una familia y ser padre. Estas amenazas existenciales a su sustento pueden haberse convertido en un “motivo de mala conducta”.

En 1891, Führer inició las excavaciones en el sitio Ramnagar de Ahichchhatra. Las excavaciones fueron bastante decepcionantes. Presionado por la necesidad de obtener resultados, comenzó a informar sobre descubrimientos inventados, como antiguas inscripciones fechadas que nunca existieron e inscripciones jainistas inexistentes.

En 1912, el indólogo alemán Heinrich Lüders identificó en el Museo Provincial de Lucknow inscripciones falsificadas en Brāhmi sobre artefactos pertenecientes a las excavaciones de Führer en Mathura y Ramnagar, falsificaciones que atribuyó al propio Führer. Lüders pudo demostrar que las supuestas inscripciones jainistas eran falsificaciones compiladas a partir de inscripciones reales anteriores encontradas en Mathura. Algunas de las inscripciones falsificadas eran copias directas de inscripciones en otros objetos, publicadas anteriormente en Epigraphia Indica. Lüders lo resumió así: “Como todas las declaraciones sobre hallazgos epigráficos que admiten verificación han resultado ser falsas, es muy probable que no haya aparecido ninguna inscripción”.

Alois Führer fue a Sanchi durante la temporada 1891-1892 y recuperó decenas de inscripciones de donativos inéditas, pero estas no tuvieron el impacto que necesitaba. Solo una nueva inscripción del rey Ashoka, por ejemplo, podría lograr un impacto suficiente en la opinión pública. Mientras tanto, Edward Buck anunció en 1892 que el Servicio Arqueológico de la India se cerraría y todo el personal de ASI sería despedido en 1895, para poder recortar el presupuesto del gobierno. La perspectiva inminente de ser despedido de todos modos puede haber llevado a Führer a actuar desesperadamente con sus descubrimientos en un intento por evitar ese destino. Un gran descubrimiento en los próximos tres años, por ejemplo, podría cambiar la opinión pública y salvar la financiación de la ASI.

Entre 1893 y 1894, Führer realizó una gira de reconocimiento a Birmania. En 1894, publicó en su informe de progreso de la Epigraphical Section in the Working Season of 1893-1894 el descubrimiento revolucionario de tres antiguas inscripciones Gupta que dijo haber encontrado en Pagan y Tagaung en Birmania, lo que haría retroceder el conocimiento epigráfico de las interacciones con la India nada menos que seis siglos, generando un gran reconocimiento. Elaboró ​​una descripción detallada de las inscripciones que supuestamente había encontrado, sin producir nunca un dibujo o una prueba fotográfica, aunque siempre estuvo acompañado por un dibujante y un fotógrafo en la expedición. Se reprodujeron grandes extractos de su informe en The Indian Antiquary. Su supuesto descubrimiento fue tomado al pie de la letra, y sus conclusiones fueron repetidas por muchas obras académicas como el Gazeteer de la Alta Birmania y los Estados Shan en 1900, antes de ser lanzado también en publicaciones más populares.

Sólo muchos años después se descubrió que las inscripciones eran realmente inexistentes, un hecho que fue revelado abiertamente por Charles Duroiselle en 1921: “Esta inscripción en sánscrito nunca existió, fue inventada en su totalidad por el Dr. Führer durante una gira por Birmania”. El análisis de la fuente muestra que imaginó el contenido de estas inscripciones basándose en publicaciones más antiguas y una lista de reyes del Hatthipala Jataka indio. Estos hechos marcaron “una escandalosa carrera de falsificación que, algunos años más tarde, llegaría a su culminación en Kapilavastu”.

El pilar Nigali Sagar o “Nigliva” fue descubierto inicialmente por un oficial nepalí en una expedición de caza en 1893. En marzo de 1895, Alois Führer inspeccionó el pilar, uno de los pilares de Ashoka, e identificó una inscripción en brāhmi que se dijo que era la también de la época de Ashoka. Además de la descripción del pilar, hizo una descripción detallada de los restos de una monumental “estupa Koṇāgamana” cerca del pilar. Llegó a escribió que “por todos lados alrededor de este interesante monumento hay monasterios en ruinas, columnas caídas y esculturas rotas”, cuando en realidad no se puede encontrar nada alrededor de ese pilar. En los años siguientes, las inspecciones del sitio demostraron que “cada palabra es falsa”. Finalmente se entendió en 1901 que Führer había plagiado casi palabra por palabra esta descripción de un informe de Alexander Cunningham sobre las estupas de Sanchi.

Por el momento, el anuncio de estos “grandes descubrimientos” logró poner fin a la “Crisis de Buck”, y finalmente se permitió a la ASI en junio de 1895 continuar sus operaciones, sujetas a aprobación anual basada en excavaciones exitosas cada año. Georg Bühler, escribiendo en julio de 1895 en el Journal of the Royal Asiatic Society, continuó abogando por la preservación del Servicio Arqueológico de India y expresó que lo que se necesitaba eran “nuevos documentos auténticos” del período anterior a Ashoka y “sólo se encontrarían bajo tierra”.

En 1896, acompañado por el gobernador local de Nepal, el general Khadga Shamsher, Alois Führer descubrió una inscripción importante en un pilar de Ashoka, una inscripción que, junto con otras pruebas, confirmó a Lumbini como el lugar de nacimiento del Buddha. El pilar en sí ya se conocía ya que Khadga Shamsher ya lo había reportado a Vincent Arthur Smith unos años antes. Führer hizo su gran descubrimiento cuando cavó la tierra alrededor del pilar e informó del descubrimiento de la inscripción en un estado prístino a aproximadamente un metro bajo la superficie.

Führer identificó el sitio al que los lugareños, según él, llamaban “Rummindei” con el legendario “Lumbini”, mientras que se descubrió que el sitio simplemente se llamaba “Rupa-Devi”.

Los registros históricos antiguos de los monumentos budistas de la región, elaborados por el antiguo monje-peregrino chino Xuanzang en el siglo VII y por otro antiguo monje-peregrino chino Faxian a principios del siglo V, se habían utilizado en un esfuerzo por buscar el lugar de nacimiento del Buddha, señalándose que está en Lumbini, y su antigua ciudad de Kapilavastu.

El pilar “Lumbini” en sí, instalado donde nació el Buddha, fue mencionado por Xuanzang, quien dijo que estaba coronado por la escultura de un caballo y que se había roto por la mitad, pero nunca mencionó la presencia de una inscripción cuando lo visitó en el siglo VII. La descripción de Xuanzang agrega que el pilar se partió en dos y cayó al suelo en el momento en que lo vio.

El pilar estaba sostenido bajo tierra por una base de ladrillo, que según Vincent A. Smith tenía que ser de una fecha comparativamente más reciente. Sugirió que el pilar caído se había vuelto a erigir en la época de la dinastía budista Pala, en el siglo XI o XII.

La existencia del pilar de piedra en sí ya se conocía antes del descubrimiento porque había sido reportada a Vincent A. Smith por un terrateniente local llamado Duncan Ricketts, unos doce años antes (alrededor de 1884). Ricketts había enviado calcos de las inscripciones medievales en la parte superior del pilar, pero se pensó que no tenían gran importancia. Führer también se enteró de la existencia de este pilar en 1895, mientras investigaba el pilar cercano Nigali-Sagar.

En diciembre de 1896, Alois Anton Führer estaba haciendo un estudio del pilar cercano de Nigali-Sagar, descubierto e investigado por él el año anterior, en marzo de 1895.

Según algunos relatos, Führer encontró el pilar “Lumbini” el 1 de diciembre y luego pidió la ayuda del comandante local, el general Khadga Samsher Rana, para excavarlo. Según otros, fue el general Khadga Samsher Rana quien conocía la ubicación del pilar y condujo al Führer hasta él. Inicialmente, solo se veía la parte superior del pilar, con una inscripción medieval en él. Las autoridades nepalíes cavaron alrededor del pilar para encontrar la antigua inscripción brāhmi que, por lo tanto, habría permanecido bajo tierra, oculta a la vista.

La susodicha inscripción daría evidencia de que Ashoka, emperador del Imperio Maurya, visitó el lugar en el siglo III aEC y lo identificó como el lugar de nacimiento del Buddha. La inscripción fue traducida por Paranavitana:

Cuando el rey Devanampriya Priyadarsin fue ungido veinte años, vino él mismo y adoró (este lugar) porque el Buda Shakyamuni nació aquí. (Él) hizo que se hiciera una piedra con un caballo (?) E hizo que se erigiera un pilar de piedra, (para mostrar) que el Bendito nació aquí. (Él) liberó de impuestos la aldea de Lummini y pagó (solo) una octava parte (del producto).

Pero…

La inscripción de Lumbini está en tercera persona, escrita por alguien que informa una visita pasada de Devanampriya Priyadarsi (epíteto honorífico pāli que significa “Amado de los Dioses” fue usado por algunos monarcas indios, especialmente por Ashoka en sus inscripciones) y, contrariamente a todos los edictos conocidos, no está escrita en nombre de Devanampriya Priyadarsi. Por lo que según su propia evidencia interna, puede haberse escrito en cualquier momento histórico después de la visita del emperador. En efecto, el antiguo guión brāhmi todavía se entendía hasta principios del siglo IV antes de ser redescubierto en el siglo XIX.

El calificativo utilizado para el Buddha en la inscripción es Sakyamuni (𑀲𑀓𑁆𑀬𑀫𑀼𑀦𑀺), que normalmente es una forma sánscrita del prácrito Sakamuni (𑀲𑀓𑀫𑀼𑀦𑀺 “Sabio de los sakkās”), aunque la forma completamente sánscrita sería Śakyamuni (𑀰𑀓𑁆𑀬𑀫𑀼𑀦𑀺, pronunciado “shakyamuni”). El problema es que el resto de la inscripción está completamente escrita en prácrito y las inscripciones en sánscrito no están atestiguadas antes del siglo I.

El término en la literatura pāli es “sākka” y “Śakka” en la literatura pácrita.

El Buddha jamás se menciona en los Edictos del Pilar Mayor ni en los Edictos del Pilar Menor, y solo aparece una vez en una inscripción del Templo de Bairat.

La inscripción fue descubierta por Führer quien es conocido por haber falsificado inscripciones brāhmi en antiguos artefactos de piedra. El grabado está en tan buenas condiciones que parecía fresco cuando Rhys Davids hizo una copia de la inscripción en 1900. Notó que estaba “casi como recién cincelado”.

Tras un reexamen cincuenta años después, los académicos comentaron: “El pilar tiene una inscripción muy bien conservada. Las líneas son rectas y las letras están escritas con muy buen gusto. Parece como si la inscripción hubiera sido grabada muy recientemente”. Por estos motivos, Christopher I. Beckwith considera la inscripción de Lumbini como una obra posterior, al menos posterior al siglo I aunque existe la posibilidad de que el propio Führer fuera el autor real.

La inscripción de Nigali Sagar, similar en muchos aspectos y ubicada a pocos kilómetros de Lumbini, también cae bajo la misma sospecha.

Tras el descubrimiento del pilar, Führer se basó en los relatos de los antiguos peregrinos chinos para buscar Kapilavastu, que pensó que tenía que estar en Tilaurakot. Incapaz de encontrar nada, comenzó a excavar algunas estructuras que dijo que eran estupas, y estaba en el proceso de falsificar inscripciones pre-Maurya en ladrillos, cuando fue atrapado in fraganti por Vincent Arthur Smith. Las inscripciones fueron claramente señaladas por Smith como “falsificaciones descaradas”.

Casi al mismo tiempo, Führer le andaba vendiendo reliquias falsas “autenticadas” con una inscripción inexistente de Upagupta, el preceptor de Ashoka, a Shin U Ma, un importante monje birmano. Le escribió al monje birmano: “Quizás hayas visto en los documentos que logré descubrir el bosque de Lumbini donde nació el Señor Buda”, señalando que “has desempacado las reliquias sagradas de nuestro Bendito Señor Buda que sin duda son auténticos, y que resultarán una bendición para quienes los adoren fielmente”.

Una “auténtica reliquia de dientes de Buda” enviada por Führer en 1896 resultó haber sido tallada en una pieza de marfil, y otra, enviada en 1897, era de un caballo. La falsificación fue denunciada en 1898 al Gobierno británico de las Provincias del Noroeste por el birmanólogo y miembro de la comisión de Birmania Bernard Houghton, iniciando una investigación que conduciría a la renuncia del Führer el 16 de septiembre de 1898.

En enero de 1898, Alois Führer estuvo nuevamente involucrado en un descubrimiento importante, el de los relicarios en Piprahwa, pero aparentemente llegó solo después de que se hizo el descubrimiento y aparentemente no tuvo tiempo de alterar la evidencia.

Estos descubrimientos, en el momento en que se hicieron, generaron fantásticos elogios por el trabajo del Führer y ayudaron a salvar a la ASI. Según el New York Post el descubrimiento de Nigliva “parece llevar el origen del budismo mucho más atrás”. El Liverpool Mercury informa que el descubrimiento de que Lumbini (también llamado Paderia) fue “el lugar de nacimiento real del Buda debería traer alegría devota a unas 627.000.000 de personas”.

La carrera arqueológica del Führer terminó en desgracia a raíz de las denuncias de falsificaciones de las reliquias del Buddha.

En 1901, Vincent Arthur Smith, después de jubilarse, decidió revelar la verdad contundente sobre los descubrimientos nepaleses y publicó un análisis crudo de las actividades de Führer, aparentemente preocupado de que “el lenguaje reservado utilizado en documentos oficiales anteriores se haya malinterpretado a veces”. En particular, Smith dijo de la descripción del Führer de los restos arqueológicos en Nigali Sagar que “cada palabra es falsa”, y caracterizó varios de los descubrimientos epigráficos de Führer como “falsificaciones descaradas”.

Bajo instrucciones oficiales del Gobierno de la India, la renuncia del Führer fue aceptada y fue relevado de sus cargos, sus papeles confiscados y sus oficinas fueron inspeccionadas por Vincent Arthur Smith en septiembre de 1898. Führer había escrito en 1897 una monografía sobre sus descubrimientos. en Nigali Sagar y Lumbini, Monografía sobre lugar de nacimiento de Buda Sakyamuni en el Tarai de Nepal, que fue retirada de la circulación por el Gobierno.

Tras su expulsión del servicio gubernamental en India, Führer hizo planes para convertirse en monje budista. Citando el Ceylon Standard, órgano de la Mahabodhi Society, se señaló: “Se ha suscitado mucho interés en los círculos budistas y de otro tipo ante la perspectiva de que el Dr. Führer venga a Ceilán para unirse al clero budista. Los avisos de prensa hechos recientemente sobre este caballero han dado lugar a sospechas graves. Entendemos que el Dr. Führer tendrá la oportunidad de refutar las acusaciones formuladas en su contra antes de que los principales monjes budistas aquí lo acepten como exponente de la religión de Buddha”. Estos planes parecen haber fracasado porque en 1901 el Führer regresó con su familia a Europa y volvería a convertirse a la Iglesia Católica Cristiana de Suiza donde trabajó de nuevo como sacerdote desde 1906 hasta su muerte, acaecida en 1930 en Binningen, Suiza.

Pues bien, a pesar de las pruebas palmarias a favor de Priprahwa, el budismo internacional ha optado por ignorarlas llevado por su encono milenario contra la India hinduista. Prefieren creer que sucedió en un sitio mítico designado por un famoso estafador profesional antes que admitir que fue en India, como sucede con todos los demás lugares “sagrados” del buddhismo.

Resulta revelador que cuando W. C. Peppe puso a disposición del gobierno sus hallazgos de la fase II, el príncipe Prisdang de Siam, primo del rey Rama V, persuadió a los funcionarios del gobierno británico para que donaran las reliquias óseas al Rey de Siam para compartirlas con las comunidades budistas en otros países. Sería una solución obvia que podría apaciguar a los buddhistas que estaban molestos porque el recientemente descubierto Bodh Gaya, el supuesto lugar de iluminación del Buddha, se había mantenido bajo control hindú. En 1899, se llevó a cabo una ceremonia y las reliquias óseas se entregaron a un emisario del rey Rama V y viajaron a Bangkok, Las reliquias óseas se distribuyeron inmediatamente entre Bangkok en Tailandia; Rangún y Mandalay en Birmania y Colombo, Kalutara, y Anuradhapura en Sri Lanka.

Sin embargo, los fragmentos de hueso carbonizados pertenecientes a las fase III de las excavaciones de 1973 quedaron en posesión del gobierno indio y actualmente se encuentran en el Museo Nacional de Nueva Delhi. India ha permitido que su parte del descubrimiento se exhibiera en Sri Lanka, donde más de 10 millones de personas rindieron homenaje. También se exhibieron en Mongolia, Singapur, Corea del Sur y Tailandia.

 

 

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