El Corredor de la Muerte

el

Parecía no entender la gravedad de su situación. Durante el juicio se mantuvo distante como si no fuera con él.  Preguntaba que quien era esa señora con el niño o que elegante iba este señor de traje a cuadros. Las acusaciones de fiscal, crudas, iban desgranando las atrocidades que había cometido. Una a una. Un relato interminable que él acogía con un desdén aburrido. A cada acusación, la sala se llenaba de exclamaciones de horror. Su abogado defensor no paraba de sudar y le miraba atónito. No reaccionaba. No sabía en que estaba pensando en estos momentos en los que estaba en juego su vida.
Cuando subió al estrado a declarar, dijo al juez que no perdieran el tiempo con él, que se declaraba culpable de todos los crímenes que el señor fiscal con tanta elegancia había relatado. Su sudoroso abogado tiró la toalla murmurando: “¡está loco!, ¡está loco!”
Al día siguiente, siguiendo un viejo ritual de lectura de la sentencia, oyó lejanamente que le condenaban a muerte y que sería ejecutado a garrote vil, un cruel procedimiento medieval que se introdujo por compasión hacia los condenados de una época en la que los cadáveres no acababan de una pieza.
Sin embargo, en el momento en el que ofrecía sus muñecas para que el guardia le colocara los grilletes, un fugaz rayo de alegría recorrió sus ojos. Al ser conducido a los calabozos no paraba de preguntar que cuando comería.
Se fijó la fecha de ejecución para dentro de quince días, cuando sería conducido a la plaza mayor de la población donde cometió los asesinatos de los niños para ser ejecutado a la vista de un pueblo conmocionado.
El cura de la prisión le visitaba todos los días para tratar de reconfortarle, lo que era inútil porque no parecía entender la extrema gravedad de su situación. Lo que sí notaba es que cada día que pasaba lo encontraba más y más contento, y no paraba de preguntar por la comida.
– “Sí, hijo, sí. Antes de la ejecución te servirán la comida que desees, siempre y cuando sea posible conseguirla”.
El reo se relamía pensando en los manjares que iba a saborear. Delicias que en su miserable vida nunca pudo probar y en las que siempre soñaba. Faisán, codorniz, pavo…
Vinieron unos sastres ha hacerle un traje a la medida, porque no era presentable que fuera ejecutado con los harapos con los que vestía. Pocos días después se lo probaron para hacer los últimos ajustes y le trajeron unos zapatos negros que brillaban a la pálida luz que se colaba por los barrotes de la ventana.
No podía estar más henchido de gozo. Por primera vez en su vida iba a vestir, calzar y comer como un señor. Era lo único que le preocupaba. Todos se miraban entre sí, incapaces de comprenderle.
La víspera de la ejecución fue trasladado con toda clase de medios de seguridad al calabozo del pueblo donde cometió sus fechorías. En su celda esperaba ansioso su última cena escuchando indiferentes gritos de “asesino, asesino” “justicia, justicia”.
Llegado el momento comió y bebió como un marqués, comió hasta mas allá del hartazgo y bebió hasta caer exhausto. Le dejaron solo, y durmió como un niño, esperando el alba cuando sería conducido a la plaza pública para cumplir la sentencia a la que fue condenado.
La mañana se levantó fría, y el sacerdote en un último intento se acercó al reo y esta vez sí le encontró tembloroso. Y preocupado. Parecía que se empezaba a dar cuenta de su situación y a cada minuto que pasaba se le veía más nervioso y agitado. Cuando se oyeron los pasos de la comitiva que le conduciría al patíbulo el condenado empezó a vociferar y a revolverse. Entraron, le leyeron la sentencia y los guardias tuvieron que inmovilizarlo para colocarle los grilletes y se lo llevaron a rastras mientras gritaba aterrorizado.
Al llegar a la tarima donde se alzaba el garrote y al ver a sus pies el ataúd que habían preparado para contener su inanimado cuerpo rompió a llorar ante una multitud que calló de repente.
Lo arrastraron hasta el asiento y le colocaron la anilla en el cuello.
Justo antes de colocarle la capucha negra, el verdugo pudo ver en sus ojos el rajo oscuro de la desesperación.
 
Así es como se siente un deva al concluir su vida viendo como el fulgor le desaparece y entendiendo que renacerá en un destino infausto. Que todo lo bueno ya pasó y no volverá. Que se acabó.
Lamentando su triste fin y la estúpida decisión que tomo de emplear una vida a servicio de la compasión, la generosidad y el servicio a los demás, acumulando méritos para vivir como un deva. Y lo logró. Pero ahora llega a terrible realidad de la impermanencia y que los méritos no duran siempre. Nada de lo gozado le sirve ahora mientras empieza a ser consciente del infierno que le espera.
Si se hubiera dedicado a liberarse de esta pena de muerte, en lugar de pensar únicamente en gozar de una espléndida comida…
La urgencia le llegó demasiado tarde.
 

Colección de discursos agrupados temáticamente

Pakatindriya Sutta

9.13. Suelto en las facultades sensoriales

En una ocasión, un cierto monje estaba morando entre los kosalanianos en un cierto matorral del bosque. En ese tiempo, aquel monje estaba inquieto, desalentado, vanidoso con su personalidad, áspero en su forma de hablar, divagador en sus charlas, desordenado en sus pensamientos, sin clara comprensión, desconcentrado, atolondrado y suelto en sus facultades sensoriales. Entonces, una joven deva que habitó aquel matorral del bosque, teniendo compasión de aquel monje, deseando su bien, deseando despertar en él el sentido de urgencia, se le acercó y se dirigió a él en versos:
Los discípulos del Gotama.
Sin deseos buscaron sus limosnas,
Sin deseos usaron sus moradas.
Habiendo conocido la transitoriedad del mundo,
Pero ahora como el jefe del pueblo,
Hicieron difícil su propio sustento.
Comen y comen y luego se acuestan,
Encantados por los hogares ajenos.
Habiendo saludado reverentemente al Sangha,
Estoy hablando aquí solamente de algunos:
De los que son expulsados, sin protector,
Y llegan a ser como la muerte.
Mi predica está hecha con referencia
A aquellos que moran en la negligencia.
Pero a aquellos que moran diligentemente,
Humildemente rindo homenaje.
Entonces, aquel monje, despertado por aquella deva joven, adquirió el sentido de urgencia.
 

Saṃyutta Nikāya 1

Discursos Conectados con Devatas

4. El tiempo vuela

 
En una ocasión, un cierto monje estaba morando entre los kosalanos en un cierto matorral del bosque. En ese tiempo, aquel monje estaba inquieto, desalentado, vanidoso con su personalidad, áspero en su forma de hablar, divagador en sus charlas, desordenado en sus pensamientos, sin clara comprensión, desconcentrado, atolondrado y suelto en sus facultades sensoriales. Entonces, una joven deva que habitó aquel matorral del bosque, teniendo compasión de aquel monje, deseando su bien, deseando despertar en él el sentido de urgencia, se le acercó y se dirigió a él en versos:
Los discípulos del Gotama.
Sin deseos buscaron sus limosnas,
Sin deseos usaron sus moradas.
Habiendo conocido la transitoriedad del mundo,
Pero ahora como el jefe del pueblo,
Hicieron difícil su propio sustento.
Comen y comen y luego se acuestan,
Encantados por los hogares ajenos.
Habiendo saludado reverentemente al Sangha,
Estoy hablando aquí solamente de algunos:
De los que son expulsados, sin protector,
Y llegan a ser como la muerte.
Mi predica está hecha con referencia
A aquellos que moran en la negligencia.
Pero a aquellos que moran diligentemente,
Humildemente rindo homenaje.
 
Entonces, aquel monje, despertado por aquella deva joven, adquirió el sentido de urgencia.
 

Aṅguttara Nikāya

El libro de los Cinco

48. Situaciones

 
«Bhikkhus, hay estas cinco situaciones que son inalcanzables por un asceta o un brahmán, por un deva, Māra o Brahmā, o por cualquier persona en el mundo. ¿Qué cinco?
(1) ‘¡Que lo que está sujeto a la vejez no envejezca!’: Esta es una situación que no puede ser alcanzada por un asceta o un brahmán, por un deva, Māra o Brahmā, o por cualquier persona en el mundo.
(2) ‘¡Que lo que está sujeto a la enfermedad no se enferme!’: Esta es una situación que no puede ser alcanzada por un asceta … o por nadie en el mundo.
(3) ‘¡Que lo que está sujeto a la muerte no muera!’: Esta es una situación que no puede ser alcanzada por un asceta … o por nadie en el mundo.
(4) ‘¡Que no se destruya lo que está sujeto a destrucción!’: Esta es una situación que no puede ser alcanzada por un asceta … o por nadie en el mundo.
(5) ‘¡No se pierda lo que está sujeto a la pérdida!’: Esta es una situación que no puede ser alcanzada por un asceta o un brahmán,
 
(1) «Bhikkhus, para la mundana no instruida, lo que está sujeto a la vejez se hace viejo. Cuando esto sucede, él no reflexiona así: ‘No soy el único para quien lo que está sujeto a la vejez se hace viejo. Para todos los seres que van y vienen, que pasan y se renuevan, lo que está sujeto a la vejez se hace viejo. Si tuviera que lamentarme, languidecer, lamentarme, llorar y golpear mi pecho, y confundirme cuando lo que está sujeto a la vejez se hace viejo, perdería el apetito y mis rasgos se pondrían feos. No podría hacer mi trabajo, mis enemigos estarían eufóricos y mis amigos se entristecerían «. Por lo tanto, cuando lo que está sujeto a la vejez se hace viejo, se aflige, languidece, se lamenta, llora golpeando su pecho, y se confunde. Esto se llama mundana no instruida atravesada por el dardo venenoso del dolor que solo se atormenta a sí mismo.
 
(2) «Nuevamente, para el no instruido, lo que está sujeto a la enfermedad cae enfermo …
(3) … lo que está sujeto a la muerte muere …
(4) … lo que está sujeto a destrucción se destruye …
(5) … lo que está sujeto a pérdida se pierde. Cuando esto sucede, no refleja así: ‘No soy el único para el que se pierde lo que está sujeto a pérdida. Para todos los seres que van y vienen, que mueren y experimentan un renacimiento, lo que está sujeto a la pérdida se pierde. Si tuviera que lamentar, languidecer, lamentar, llorar, golpear mi pecho y confundirme cuando se pierde lo que está sujeto a pérdida, perdería mi apetito y mis rasgos se pondrían feos. No podría hacer mi trabajo, mis enemigos estarían eufóricos y mis amigos se entristecerían «. Por lo tanto, cuando lo que está sujeto a pérdida se pierde, él se aflige, languidece, se lamenta, llora golpeando su pecho y se confunde.
 
(1) «Bhikkhus, para el discípulo noble instruido, lo que está sujeto a la vejez se hace viejo. Cuando esto sucede, reflexiona así: ‘No soy el único para el cual lo que está sujeto a la vejez se hace viejo. Para todos los seres que van y vienen, que pasan y se renuevan, lo que está sujeto a la vejez se hace viejo. Si tuviera que lamentarme, languidecer, lamentarme, llorar y golpear mi pecho, y confundirme cuando lo que está sujeto a la vejez se hace viejo, perdería el apetito y mis rasgos se pondrían feos. No podría hacer mi trabajo, mis enemigos estarían eufóricos y mis amigos se entristecerían «. Por lo tanto, cuando lo que está sujeto a la vejez se hace viejo, no se entristece, languidece, se lamenta, llora, se golpea el pecho y se confunde. Esto se llama un discípulo noble instruido que ha extraído el dardo venenoso de dolor traspasado por el cual el mundano no instruido solo se atormenta a sí mismo. Sin tristeza, sin dardos, el noble discípulo se da cuenta del nibbāna.
 
(2) «De nuevo, para el discípulo noble instruido, lo que está sujeto a la enfermedad cae enfermo …
(3) … lo que está sujeto a la muerte muere …
(4) … lo que está sujeto a destrucción se destruye …
(5) … lo que es sujeto a pérdida se pierde. Cuando esto sucede, reflexiona así: ‘No soy el único para el que se pierde lo que está sujeto a pérdida. Para todos los seres que van y vienen, que pasan y se, lo que está sujeto a pérdida está perdido. Si tuviera que lamentar, languidecer, lamentar, llorar, golpear mi pecho y confundirme cuando se pierde lo que está sujeto a pérdida, perdería el apetito y mis rasgos se pondrían feos. No podría hacer mi trabajo, mis enemigos estarían eufóricos y mis amigos se entristecerían «. Por lo tanto, cuando se pierde lo que está sujeto a pérdida, él no se entristece, languidece, se lamenta, llora golpeándose el pecho y se confunde. Esto se llama un discípulo noble instruido que ha extraído el dardo venenoso de dolor traspasado por el cual el mundano no instruido solo se atormenta a sí mismo. Sin tristeza, sin dardos, el noble discípulo se da cuenta del nibbāna.
«Estos, bhikkhus, son las cinco situaciones que no pueden ser alcanzadas por un asceta o un brahmán, por un deva, Māra o Brahmā, o por cualquier persona en el mundo.
«No es por tristeza y lamento
que incluso el menos bueno aquí se puede obtener.
Sabiendo que uno está apenado y triste,
los enemigos de uno están eufóricos.
«Cuando la persona sabia no se sacude en las adversidades,
sabe cómo determinar lo que es bueno,
sus enemigos se entristecen al ver
que su expresión facial anterior no cambia.
«Dondequiera que uno pueda obtener el bien de uno,
de cualquier manera, mediante el canto, los mantras, las
máximas, los dones o la tradición,
uno debe ejercerse de esa manera.
«Pero si uno debe entender: ‘Este bien
no puede ser obtenido por mí ni por nadie más’,
uno debe aceptar la situación sin pesar,
pensando: ‘El kamma es fuerte; ¿Qué puedo hacer ahora? ‘»

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  1. Buenos días, saludos, estoy leyendo tus entradas. Me parecen geniales!! llevaba practicando «meditación» por cerca de un año … con la aplicación de tu técnica de jhanas en dos sentadas logré liberar los neurotrasmisores de mi cerebro, lo que no había logrado con las otra «técnicas» que practicaba, es una sensación poderosa. Te quiero consultar algo: los neurotrasmisores es nesesario liberarlos en ese orden?? sucede que a veces primero «veo» muchos fractales, luego siento euforia total, a continuación tengo una sensación como luego de hacer el amor jjj, y por último luego de seguir la presión del aire en mi parte sensible de las fosas nazales como si estuviese hinchando un neumático y luego de una última inspiración siento que estoy en un espacio como lleno de una luz a amarilla y tengo la sensación de que me observan o observa algo, es una sensacion muy real de estar acompañado con alguien o algo… sin embargo aun mantengo cierta conciencia del medio externo… es un espacio en el que quiero quedarme porque es muy muy cómodo…. me puedes explicar si estoy en buen camino… en mi vida diaria me ha comenzado a pasar muchas cosas, estoy muy sencible, llevo practicando una semana tu técnica y me da mucha pena y compasión de las personas y la gente sobre todo cuando veo cosas tristes o injustas, cuando veo un mendigo me da ganas de llorar puedo sentir lo que él siente, y en verdad me da ganas de llorar, y de hecho con lo que esta a mi alcanze lo ayudo, sucede que tambien me ha dado una compasión tremenda por los animales, no quiero ver noticias porque me quedo muy afectado por las cosas que dan ahi….es así es normal que me surgan estos sentimientos …saludos.

    1. Anda, relájate.
      Esto es solo en principio del principio.
      Céntrate en lograr la primera jhana y no te enteres en lo divertido del proceso. Te aseguro que lo que viene después si que es realmente maravilloso

  2. Gracias !!!… seguiré :). Por favor si tienes un enlace para youtube te agradecería. Saludos.

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