Duda mientras puedas

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La duda representa la mayoría de las veces una clase de tortura mental que dificulta la toma de decisiones. La reacción que provoca la duda suele ser muy desagradable, por lo que resulta muy incómoda.

La Duda es una oportunidad, igual que las crisis. Es una vía que facilita avanzar en el conocimiento. Sin embargo, la duda provoca rechazo, la aversión a la duda.

Dejarse llevar por esta aversión, la aversión pertenece al ámbito del cerebro reptil, conduce a la adopción rápida de soluciones que acaben con la duda. De esta forma se buscan certezas rápidas que acaben con la duda. Así se aceptan como verdad falsedades evidentes e incluso ridículas basándose únicamente en una apariencia de verdad.

Ejemplos de apariencias de verdad son la tradición, los escritos, las creencias culturales y religiosas, la costumbre, la palabra de una persona influyente o importante, etc.

Un individuo ante la duda puede reaccionar desfavorablemente adoptando una apariencia de verdad, una falsedad que le sirve para resolver rápidamente la situación y que no requiere usar el pensamiento, solo la imitación.

Otra forma desfavorable de reacción ante la duda es la negación sistemática. Tampoco requiere el uso del pensamiento.

Sin embargo, la Duda es un proceso de descubrir la verdad en lugar de un rechazo en blanco.

La duda puede proyectarse en los campos de la decisión y la acción, o afectar únicamente a la creencia, a la fe o a la validez de un conocimiento. Si le antecede una «verdad» convencionalmente aceptada, la duda implica inseguridad en la validez de ésta.

La ciencia se basa precisamente en la duda.

La metodología matemática se basa en la intuición que debe ser falsable, de forma que una vez intuida una verdad, lo que resta es falsarla de forma que no pueda demostrarse su falsedad. Para esto se aplican sucesivamente la búsqueda del contraejemplo, la reducción al absurdo y la proyección de las consecuencias de esta verdad y si no puede demostrarse su falsedad, se puede tomar como verdad.

Luego se procede a la tarea de la demostración empírica.

El Dios de la ciencia se llama experimento.

La mayoría de los científicos, siendo escépticos científicos, prueban la veracidad de ciertos tipos de afirmaciones al someterlas a una investigación sistemática a través del método científico. ​ Como resultado, un número de afirmaciones son consideradas pseudocientíficas si se descubre que aplican inadecuadamente o ignoran los aspectos fundamentales del método científico. El escepticismo científico puede desechar creencias pertenecientes a cosas afuera de las observaciones perceptibles y por lo tanto fuera del ámbito de la falsabilidad/prueba empírica sistemática.

El escepticismo religioso generalmente se refiere a dudar de determinadas creencias o afirmaciones religiosas. Históricamente, el escepticismo religioso puede rastrearse hasta Sócrates, quien dudó de muchas declaraciones religiosas de la época. El escepticismo religioso actual pone más énfasis en los métodos científicos e históricos o en la evidencia.

La duda escéptica se debe anteponer a la fe.

Una clase de fe es la negación sin pruebas.

La duda hace pensar y ya sabemos que es algo que no todo el mundo puede hacer.

En el camino hacia la Iluminación la duda se esfuma literalmente en la Entrada en la Corriente. El individuo, ya convertido en noble aprendiz, es incapaz de experimentarla. Sabe que es así, aunque aún no logra saber por qué, ni para qué.

Es un gran descanso y alivio y realmente se agradece. La tensión de la duda atenaza e incita al rechazo por pura aversión.

Ante todo, mira, observa. Fálsalo y si es experimentable, úsalo.

Tu liberación es la que está en juego.

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