Bhikkhu, el Pordiosero

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Hay pocas palabras tan usadas y tan mal usadas como “bhikkhu”.

Esta palabra se viene traduciendo como “monje” al referirse a un individuo que sigue las reglas de una orden religiosa.

La palabra “monje” nos evoca a los monjes de otras religiones, como la cristiana, en la que los individuos ingresan para llevar una vida apartada del siglo, o sea, apartados de la vida secular. Su objetivo es alcanzar la santidad en base a llevar una vida regulada y aprobada por la Iglesia. Los monjes viven en monasterios los cuales, durante milenios, eran fuente de arte y cultura con patrimonios muy importantes.

Los monjes pasan su tiempo dividido entre el trabajo y la oración “ora et labora” es el lema de la orden benedictina, la matriz de la mayoría de las órdenes monásticas occidentales. Entre las donaciones de los fieles y el propio trabajo de los monjes, los monasterios acumularon grandes riquezas que están a la vista en su patrimonio artístico y en sus haciendas.

Para el ingreso en una orden monástica el seglar debe seguir unas normas estrictas que contemplan un tiempo de preparación en el que es novicio tomando votos provisionales y, posteriormente, los votos definitivos. Entre medias, el nuevo monje pasa por periodos de formación y adaptación.

El monje occidental no pierde su patrimonio personal, de hecho, en la historia algunos monjes han poseído inmensas fortunas, como fue el caso de Gutierre de Sotomayor, maestre de la Orden de Santiago que poseía 500.000 Has en Extremadura.

Como veremos, no se parece en nada al concepto hindú de bhikkhu, basado en la figura tradicional del Sramana. El Sramana se refiere a una variedad de tradiciones ascéticas renunciantes desde mediados del primer milenio aEC. Los samaṇas eran tradiciones individuales, experienciales y de forma libre.

Los movimientos de Sramana ya existían y eran tradiciones establecidas en la India anterior al siglo VI aEC., pero no eran sectarios antes de la llegada del Buddha.

Existieron otros líderes Sramana en la época del Buddha como se recoge en el aquí, cuando el Sramana (asceta) llamado Subhadda menciona:

 

Colección de Discursos Largos
DN 16. Mahāparinibbāna Sutta

El Buda escuchó esa discusión entre Ānanda y Subhadda. Le dijo a Ānanda:

«Suficiente, Ānanda, no obstruyas a Subhadda; Déjale ver al Realizado. Por lo que sea que me pida, solo estará buscando comprensión, no problemas. Y él comprenderá rápidamente cualquier respuesta que dé a su pregunta «. Entonces Ānanda le dijo al errante Subhadda:

“Vaya, reverendo Subhadda, el Buda se está tomando el tiempo para usted”. Luego, el errante Subhadda se acercó al Buda e intercambió saludos con él. Cuando terminaron los saludos y la conversación educada, se sentó a un lado y le dijo al Buda:

“Maestro Gotama, hay ascetas y brahmines que dirigen una orden y una comunidad, y enseñan a una comunidad. Son conocidos y famosos fundadores religiosos, considerados santos por muchas personas. A saber: Purana Kassapa, Makkhali Gosala, Nigaṇtha Nataputta, Sañjaya Belatthiputta, Pakudha Kaccāyana y Ajita Kesakambali. Según sus propias afirmaciones, ¿todos ellos tenían conocimiento directo, o ninguno de ellos, o solo algunos?

«Suficiente, Subhadda, deja que eso sea. Te enseñaré el Dhamma. Escuchen y presten mucha atención, hablaré.

«Sí, señor», respondió Subhadda. El Buda dijo esto:

“Subhadda, en cualquier enseñanza y entrenamiento no se encuentra el noble camino octavo, no se encuentra un verdadero asceta, no hay un segundo asceta, ningún tercer asceta, y ningún cuarto asceta. En cualquier enseñanza y entrenamiento que se encuentre el noble camino octavo, se encuentra un verdadero asceta, un segundo asceta, un tercer asceta y un cuarto asceta. En esta enseñanza y entrenamiento se encuentra el noble camino octavo. Solo aquí hay un verdadero asceta, aquí un segundo asceta, aquí un tercer asceta, y aquí un cuarto asceta. Otras sectas están vacías de ascetas. Si estos mendicantes se practicaran bien, el mundo no estaría vacío de los perfeccionados.

Tenía veintinueve años, Subhadda,

Cuando salí a descubrir lo que es hábil.

Han pasado más de cincuenta años.

desde que salí

Soy yo quien señala la enseñanza adecuada:

Fuera de aquí no hay verdadero asceta.

Si estos mendicantes se practicaran bien, el mundo no estaría vacío de los perfeccionados «.

 

Etimológicamente, Sramana deriva de Srama, esfuerzo. De esta forma se definía a las personas que hacían un esfuerzo espiritual.

La sociedad india tradicionalmente ha apoyado a estos ascetas manteniéndoles para que puedan dedicarse exclusivamente a este esfuerzo.

Los ascetas eran renunciantes, no poseían nada, así que sobrevivían de limosnas. Así, totalmente desposeídos de todo, eran objeto de la compasión de las personas que les mantenían.

Esto implica un extraño mecanismo disonante en la mente de las personas, y es que permitir a otros que te hagan pequeños favores les condicionan a que los hagan mayores. Así se ganaba a la gente Benjamin Franklin.

El efecto Ben Franklin es un fenómeno psicológico propuesto: una persona que ya ha hecho un favor a otro tiene más probabilidades de hacer otro favor para la otra que si hubiera recibido un favor de esa persona. Una explicación para esto es la disonancia cognitiva. Las personas piensan que ayudan a los demás porque les gustan, incluso si no, porque sus mentes luchan por mantener una coherencia lógica entre sus acciones y percepciones.

Imaginemos que te llega alguien que no tiene absolutamente nada y está hambriento. Si no te pones a reflexionar y te dejas llevar por la compasión, aparece un impulso compulsivo de darle de comer, aunque sea muy poco.

Después de eso, y gracias al efecto Franklin estás más obligado a volver a darle de comer que si él te hubiera salvado del hambre extrema.

Así enganchan a la gente.

Además, estas conductas se refuerzan con la idea del mérito. Este detalle es importante, porque una vez que se le ha dado de comer y satisfecha el hambre, es decir, después de la obsesión-compulsión aparecen los pensamientos racionales que te dicen que qué estás haciendo dando de comer a este individuo. Estos remordimientos de estar haciendo el tonto se suavizan al considerar una especie de ahorro para el más allá la donación que se acaba de hacer.

No es un gasto, es una inversión.

Este efecto permite que los Sramanas puedan vagar sin rumbo y sin posesiones dedicados al esfuerzo.

La palabra Bhikkhu significa precisamente “el que pide comida”. Y, en este contexto, podemos darle la palabra castellana correcta:

PORDIOSERO

Que es quien pide por amor de Dios, o sea, por el mérito en otra vida por dar de comer a un hambriento que no tiene absolutamente nada.

El pordiosero es una figura completamente diferente de la del monje que comentábamos. Es evidente que lo que haga el pordiosero en su tiempo libre, que es mucho, no contraviene a la definición.

El castellano es muy rico en vocabulario, por eso es más sencillo traducir del Pali al español que al inglés.

Eso sí, la traducción puede ser fuerte.

Pero es lo que hay.

 

Y dijo el Buddha:

– ¡Pordioseros!

-Sí, venerable señor- respondieron.

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